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MONTMELÓ RECORDARÁ A SENNA Y RATZENBERGER

Así fue el fin de semana más negro de la historia de la F-1

El GP de España, que se celebrará la próxima semana en el Circuit, recordará las figuras de los dos pilotos que perdieron la vida en Italia, en 1994

Cuando se mató, Senna llevaba una bandera austriaca en su Williams para homenajear, en el podio, a Ratzenberger, que había perdido la vida días antes

Miguel Martínez

Una aficionada brasileña posa junto a la estatua que recuerda a Ayrton Senna en Imola.

Una aficionada brasileña posa junto a la estatua que recuerda a Ayrton Senna en Imola. / REUTERS / ALESSANDRO GAROFALO

El reglamento de la F-1 de 1994 había prohibido las ayudas electrónicas en la suspensión, y los coches se habían vuelto inconducibles, todos, menos el Benetton de Michael Schumacher, que había ganado las dos primeras carreras.

El ‘mago’ Adrian Newey rediseñó entonces la suspensión del Williams Renault para la tercera carrera de la temporada. “Podemos hacer las mismas trampas que Benetton”, le dijeron en Williams a Ayrton Senna, pero ni Senna ni Newey quisieron tomar aquel atajo. El mito y tricampeón Senna se citó en Imola, la tercera carrera del Mundial, con el entonces insolente, joven y casi novato ‘Schumi’.

Ver la muerte de cerca 

Ninguno de aquella generación de pilotos había visto fallecer a ningún compañero en pista, ninguno pilotaba en 1986, cuando Elio de Angelis falleció durante unos entrenamientos privados en Paul Ricard. Durante los libres, un mecánico acabó en el hospital con heridas graves tras ser arrollado en el ‘pit lane’ y el brasileño Rubens Barrichello, nadie sabe cómo, salvó su vida tras un espeluznante accidente en la Variante Bassa, durante la primera manga de clasificación, con los restos de su Jordan-Hart volando y otros catapultados por la alambrada. Todo el mundo pensaba que había muerto. No se movía, salía sangre por debajo de su casco. Al final se saldó con algunas fracturas, entre ellas la nariz, tras unos minutos en estado de shock.

Senna quedó traspuesto con el accidente de su compatriota. Ya no le importaba que Schumacher y Benetton hicieran trampas, ni se acordaba de la discusión con su novia de entonces, Adriane Galisteu, por unas fotos con poca ropa para una revista. “En la próxima carrera —el GP de Mónaco— hablaremos de seguridad todos los pilotos”, acordaron entonces Senna y Barrichello.

"Doctor, no puedo parar"

Otro mecánico fue atropellado en el ‘pit lane’ durante la clasificación del sábado, que acaba por maldecir el gran premio cuando Roland Ratzenberger pierde la vida al saltar un alerón en la curva Villeneuve y su coche acaba en mil pedazos. Senna se niega a subirse al coche ese sábado y afronta la más larga y también la última noche de su vida. Está particularmente afectado. Notando su desaliento, Sid Watkins, jefe médico de la FIA y amigo suyo, le sugiere que deje todo y se vaya a pescar con él. "’Doc’, no puedo parar, tengo que continuar”.

Por la noche, en su habitación de hotel, mantiene largas conversaciones con su novia Adriane y, después, con su agente Julian Jakobi, a quien expresa su deseo de no correr al día siguiente. Nunca había visto morir a un colega en un circuito, está traumatizado. No es el único. Los mecánicos y algunos ingenieros del equipo Benetton “nos dijeron que el fin de semana estaba maldito, y que el domingo no pensaban subirse al avión con el que íbamos a regresar a Inglaterra. Estaban seguros de que se estrellaría. Tuve que cambiar todos los billetes de vuelta para más adelante”, recuerda el catalán Joan Villadelprat, entonces “team mánager" del equipo de Briatore y Schmacher.

Una barra atravesó su cabeza

Senna se presentó el domingo para correr. El brutal accidente entre Lehto y Lami en la salida recordó, de nuevo, a todo el mundo que algo más podía suceder, sí. Tras la resalida, un giro después de irse el coche de seguridad, el Williams de Senna lidera el grupo y parece no girar en Tamburello. El impacto es tremendo, pero la muerte se produce porque un brazo de la suspensión ejerce de espada y perfora la cabeza de ‘Magic’.

Mientras un helicóptero traslada a Senna al hospital, un comisario recoge del Williams del brasileño una bandera de Austria con la que Senna quería homenajear a Ratzenberger en el podio. Nunca pudo hacerlo, por eso, en el 25 aniversario de la muerte de ambos, el Circuit de Cataluña, ha elaborado miles de banderas austro-brasileñas para los que los aficionados que se acerquen, la semana que viene al gran premio de casa, se unan a este homenaje que tendrá su punto álgido cuando el ganador de la carrera haga ondear esa bandera en lo más alto del podio, cumpliendo los planes que Senna tenía para homenajear a su colega Ratzenberger.