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TENÍA 66 AÑOS

Muere Charlie Whiting, director de carreras de la fórmula 1

El carismático directivo ha fallecido de forma repentina de una embolia pulmonar a tres días del inicio del Mundial

Miguel Martínez

Charlie Whiting, durante una rueda de prensa en Sochi, en una imagen de archivo.

Charlie Whiting, durante una rueda de prensa en Sochi, en una imagen de archivo. / AP

El director de carreras de la fórmula 1, Charlie Whiting, ha muerto este jueves en Melbourne (Australia) apenas tres días antes del inicio, este domingo, del primer Gran Premio de la temporada 2019, según ha informado la Federación Internacional del Automóvil (FIA).  Whiting, de 66 años, ha fallecido de forma repentina debido a una embolia pulmonar.

"Es con enorme tristeza que he sabido de la muerte repentina de Charlie", ha señalado en un comunicado el presidente de la FIA, Jean Todt, que ha destacado que Whiting era "una figura inimitable de la F-1". "Conocía a Charlie desde hace muchos años y ha sido un gran director de carrera y una de las figuras centrales de la F-1 que representaban nuestro espíritu y ética. La F-1 ha perdido a un amigo y a un embajador carismático. Todos mis pensamientos, y todos los de la FIA y la comunicad de las carreras van hacia su familia, amigos y todos los amantes de la F-1", ha añadido.

Este mismo miércoles Whiting había estado en el circuito de Albert Park, donde este domingo se correrá el GP de Australia, para preparar la carrera.

Nacido el 12 de agosto en Sevenoaks (Reino Unido) Whiting debutó en la F-1 en 1977 en la escudería Hesketh Racing. Se dio a conocer como jefe mecánico y después como ingeniero jefe en Brabham, escudería con la que conquistó tres títulos mundiales de la mano de Nelson Piquet, de 1981 a 1983.

Con el apoyo del antiguo patrón de Brabham, Bernie Ecclestone, convertido en propietario de F-1, se unió a la FIA en 1988 como delegado técnico. Se convirtió en director de carreras en 1997, cargo desde el que también se ocupaba de cuestiones de seguridad y técnicas. Su capacidad de trabajo, su característico humor británico y su sentido de la pedagogía quedarán en la memoria de todos.

Un hombre clave

Las reacciones de las escuderías no se han hecho esperar. Christian Horner, de Red Bull, ha señalado que "Charlie jugaba un papel clave en este deporte y ha sido el árbitro y la voz de las carreras durante muchos años". "Era un hombre de gran integridad que realizó un trabajo complicado de manera imparcial". Para Toto Wolff, de Mercedes, se va un "embajador fantástico de la F-1 y un verdadero guardián de los intereses de este deporte". 

Los pilotos también han lamentado la muerte del jefe de carreras, con quien mantenían una relación estrecha. Lewis Hamilton se ha declarado "muy impactado" por la desaparición de un "pilar" de la F-1. "Era nuestro hombre, un intermediario con la FIA. Le podías pedir lo que quisieras, no importa qué ni cuándo, su puerta siempre estaba abierta", ha recordado Sebastian Vettel.  "A veces los pilotos nos poníamos difícils con él, le presionábamos, le insistíamos en nuestras peticiones. Pero él siempre escuchaba. Siempre estaba de nuestra parte. Ha hecho mucho por este deporte", señalaba Daniel Ricciardo. "Era alguien en quien podías confiar", ha resumido Robert Kubica.

Una persona muy carismática

“Soy un cazador furtivo metido a guardabosques”. Así resumía su trabajo, su vida, su pasión Charlie Whiting, 'Charly' para toda la F-1, especialmente para los pilotos, porque era el único hombre que les escuchaba, la única persona de la Féderación Internacional del Automóvil (FIA) y de la FOM (organizadores del Mundial) con la que podía hablar o discutir. El director técnico de la FIA y director de carrera de cada gran premio desde los últimos 20 años, realizaba su trabajo habitual de un miércoles en la primera carrera del año, en Melbourne, cuando una embolia pulmonar acabó con su vida, quizá fruto de una enfermedad crónica que trataba con poco cuidado a sus 66 años. Muchas veces se olvidaba sus pastillas y las buscaba en la clínica de cada circuito.

Charlie se convirtió en un “furtivo” cuando ingresó como ingeniero en la filas de Brabham, con Bernie Ecclestone como patrón, el excepcional diseñador Gordon Murray como maestro, y su inseparable Herby Blash como compañero en ingenieria. A comienzos de los 80, desarrollaron toda clase de artilugios, soluciones y trampas en un reglamento bastante laxo.  Blash fue mecánico de Jochen Rindt en Lotus cuando Ecclestone era mánager dal austriaco. Cuando Bernie compró Brabham en 1972, Herbie se unió a él. Seis años más tarde, como gerente del equipo, Blash contrató al exmecánico de Hesketh Whiting para el equipo de prueba. El joven ascendió rápidamente a ingeniero jefe. Cumplía así su sueño. "Vivíamos a una milla del circuito de Brands Hatch. Y me escabullía por el bosque y bajo la cerca para mirar. Creo que el primer gran premio que vi fue en 1964, en Brands Hatch, claro, cuando tenía 12 años. Solo quería ser el mecánico de un campeón del mundo con Jackie Stewart. Trabajé en el taller de mi hermano Nick cuando acaba mis tareas para preparar un coche de autocross, estudiaba por las noches…” recordaba Whiting en una entrevista reciente.

Todos los trucos de Brabham 

Su hermano Nick murió asesinado —“fue un momento horrible, pero a él le hubiera gustado que yo siguiera adelante”— y Charly se integró en aquel equipo Brabham, que ganó los campeonatos mundiales con Nelson Piquet en 1981 y 1983 y que, fundamentalmente, revolucionó la F-1 con la incorporación de la telemetría o los repostajes. Es famoso aquel enorme ventilador del Brabham en la parte trasera para evacuar el aire y enfriar el motor. “Hacíamos lo posible y lo imposible para mejorar. Probamos combustible para cohetes… Menos mal que no llegamos a ultilizar aquello. Hubiéramos volado por los aires. Recuerdo que una gota de aquel combustible viscoso cayó en el reloj de un mecánico, un Casio, y se lo desintegró…”

Whiting también recordaba que llegaron a utilizar un casco “de plástico muy ligero¿ para Piquet…—“a él le gustaba porque no tenía muy buena forma física para aguantar el peso de un caso más seguro”— o, simplemente, le aflojaban los cinturones para “que se escurriera el el cockpit en las rectas y mejorar la aerodinámica…”.  Eran auténticos cazadores furtivos del reglamento de la F-1 y Charly pasó al otro lado de la ley, para convertirse en guardabosques. “En los últimos años de Brabham, Berni ya pensaba más en la F-1 como negocio que en el propio equipo, Y me dijo. 'Tienes que ir a la FIA para vigilar el reglamento. Nadie como tú para detectar trampas'. Y así lo hice”. Y, en efecto, obró varios milagros, avances como el habitáculo indeformable, el 'hans' del cuello-casco y el halo, el arco de seguridad, son obra de Whiting.

Perseguir a los tramposos

Pero Charly no solo se ocupó de que los equipos no hicieran trampas. En su cabeza comenzó a gestarse un defensor de la seguridad de los pilotos, cuando Elio de Angelis falleció durante unas pruebas privadas de Brabham en 1986. “Volcó, y aunque el coche llevaba poca gasolina, se incendió, y no había nadie para apagar el fuego”, recordaba este inglés afable de pelo plateado.  Redactó reglamentos complejos y cuidó durante 20 años de que los equipos no hicieran trampas. “Es complicado encontrar en una verificación algo que han diseñado y escondido durante meses un grupo de los mejores 200 ingenieros”, solía recordar, pero, ante todo, se preocupó de la seguridad.

Ingresó en la FIA en 1990 y aquel fin de semana de Imola, en mayo de 1994, con la muerte de Senna y Ratzemberger resultó fatal. “Desde entonces, no dejamos de trabajar en la seguridad. Junto con el médico Sid Watkins desempeñó un papel clave en el impulso de seguridad de la FIA que comenzó después de las tragedias de Imola, y que ha continuado desde entonces. Se enfrentó a muchos momentos difíciles, en particular la muerte de los oficiales de pista Paolo Gislemberti en Monza en 2000 y Graham Beveridge en Melbourne en 2001. El accidente de Suzuka de Jules Bianchi en 2014, que llevó a la muerte del francés el año siguiente, fue otra prueba difícil para el hombre que era en última instancia responsable de la seguridad.

Bromas por viejo

Charly se había convertido en el guardabosques para defender la legalidad ante cientos de ingenieros furtivos en cada equipos, y el hermano mayor, o el tutor de una veintena de pilotos a os que castigaba por acciones incorrectas en la pista, y a quienes escuchaba en cada brifing de los viernes sobre sus ideas para mejorar la seguridad de cada trazado. “Creo que me llevo con la mayoría de ellos, algunos mejores que otros. No puedes complacer a todas las personas todo el tiempo, y eso es un hecho. Estoy seguro de que algunos de ellos piensan que soy un idiota, pero bueno, no puedo evitarlo. Hago lo mejor que puedo mi trabajo”, solía repetir. "Es cierto que algunos son más técnicos que otros, definitivamente. Y a algunos conductores se les ocurren algunas muy buenas ideas. ¡Otros no tienen tan buenas ideas! Sinceramente, algunas de las cosas que las personas a veces proponen son ridículas”, desvelaba.

Charly solía —como muchos otros pilotos— aguantar sus risas ante algunas de las propuestas de pilotos que siempre se estaban quejando como Felipe Massa. “Todos los conductores son muy jóvenes, y aunque no me siento viejo, probablemente me miren ahora y me digan: 'Tonto viejo, no sabe de qué está hablando'”, comentaba el año pasado. Pero no. Los pilotos no le veían así. Los pilotos también han lamentado la muerte del jefe de carreras, con quien mantenían una relación estrecha.

Lewis Hamilton se ha declarado "muy impactado" por la desaparición de un "pilar" de la F-1. "Era nuestro hombre, un intermediario con la FIA. Le podías pedir lo que quisieras, no importa qué ni cuándo, su puerta siempre estaba abierta", ha recordado Sebastian Vettel.  "A veces los pilotos nos poníamos difícils con él, le presionábamos, le insistíamos en nuestras peticiones. Pero él siempre escuchaba. Siempre estaba de nuestra parte. Ha hecho mucho por este deporte", señalaba Daniel Ricciardo. "Era alguien en quien podías confiar", ha resumido Robert Kubica.