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Lewis Hamilton se hace fuerte en casa

El campeón de Mercedes vence con comodidad en Silverstone y se aprovecha de la mala suerte de Vettel, que pinchó al final

Miguel Martínez

Lewis Hamilton, vencedor en Inglaterra, es manteado por su equipo.

Lewis Hamilton, vencedor en Inglaterra, es manteado por su equipo. / REUTERS / JASON CAIRNDUFF

En el templo de la velocidad, en el hogar de el automovisismo, como se conoce a Silverstone, en el gran premio de casa, frente a su público… Lewis Hamilton no podía elegir mejor escenario, un momento más propicio para exhibir todo su talento, todo el poderío de su Mercedes, y dar un golpe al Mundial con una pole, vuelta rápida y victoria que le acerca a solo un punto del liderato del campeonato. Con cuatro victorias en su casa, iguala a mitos como Jim Clark o Alain Prost, camino del que podría ser su cuarto título mundial. Hamilton dominó de principio a fin, con tanta suficiencia, con tanta superioridad que estaba más pendiente de la remontada de su compañero Valtteri Bottas frente a los dos Ferrari que acabaron pinchando por apurar su gomas en exceso.

Hamilton, fácil ganador, estuvo más pendiente de que su compañero Bottas fastidiase a los Ferrari, que de su carrera

Sebastian Vettel cruzó la meta con el coche en llanta, y lo hizo en séptima posición que le mantiene líder del Mundial por un solo punto. “La sensación no se puede describir. Es un apoyo inmenso de todo el público hacia mi y hacia el equipo, Valtteri ha hecho un  gran trabajo y ha sido un fin de semana perfecto”, explicó Hamilton en el podio. Y sí, “mi plan es ganar el título también este año”.

LA PELEA VERSTAPPEN-VETTEL

Vettel se borró de la lucha por el triunfo en la primera vuelta, cuando Max Verstappen le ganó la tercera posición en unas electrizantes enlazadas de la primera vuelta. Era el momento del holandés para superar al Ferrari, a golpe de talento, de ganas, con los neumáticos aún fríos. Y cuando todo se estabilzó, cuando el Ferrari ya era mucho más rápido que el Red Bull, Verstappen se hizo ancho en la pista y tapó todos los huecos a Vettel durante una decena de vueltas, a veces bordeando el reglamento, lo que desató la lengua de Vettel por radio, y en algunos momento con el puño al viento, una rabieta, otra más del tetracampeón. Durante 18 giros lo intentó Vettel, hasta que su ingeniero encontró la ventana para hacerle entrar en boxes. Verstappen paró una vuelta después, pero su parada fue más lenta y regresó a pista por detrás del alemán.

Lo peor para Vettel no es que la pelea con Verstappen le alejara de Lewis Hamilton y de su compañero en Ferrari Kimi Raikkonen, lo dramático fue que perdió un tiempo precioso ante la remontada de Bottas, que salía noveno tras una mala clasificación y una penalización de cinco puestos en la parrilla por la sustitución de la caja de cambios. “Salíamos novenos, no era fácil adelantar, pero el equipo hizo una gran estrategia y con el problema de Kimi hemos podio hacer un doblete”, explicó Bottas. A siete vueltas del final, el finlandés adelantó a Vettel y dio un paso más hacia su renovación porque de nuevo hizo el trabajo que se espera de él en Mercedes: restar puntos al alemán, el gran rival de Hamilton al título. Bottas ya había hecho su trabajo, pero en el esfuerzo por contener al finlandés de Mercedes, los dos Ferrari apuraron de forma extrema el neumático delantero izquierdo hasta que sufrieron un pinchazo por blistering, por sobrecalentamiento. A dos vueltas del final pinchó Raikkonen —entró en boxes y salvó el podio— Verstappen entró por precaución, y en la última vuelta pinchó Vettel, que cruzó al meta con el coche en llanta. Aún así libró la séptima posición que le mantiene líder por un punto.

EL ENFRENTAMIENTO KVYAT-SAINZ

El McLaren-Honda de Alonso se volvió a romper y Kvyat, compañero de Sainz, sacó al joven piloto madrileño de la pista

Bottas hace su trabajo para el equipo, para su piloto nº 1, Lewis Hamilton, y eso hace pensar que no se abrirán huecos en Mercedes para la próxima temporada. Es muy probable que Raikkonen y Vettel también renueven por Ferrari y también seguirán en sus asientos los dos pilotos de Red Bull, así que los asientos libres empiezan a escasear, y los pilotos que sienten amenaza su continuidad en la F-1 muestran su nerviosismo, sobre todo si son jóvenes. Carlos Sainz y Danill Kvyat tienen o tenían una buena relación dentro y fuera de la pista, y eso que han sido grandes rivales desde el kárting, desde la Fórmula BMW, desde aquella temporada en GP3, que ganó el ruso y que supuso su salto a la F-1 y un castigo para Sainz, obligado a ganar las World Series para llegar al Gran Circo. A Sainz le tocó debutar con Verstappen de compañero, pero el ascenso del holandés a Red Bull, volvió a situar a Kyviat  en el garaje de al lado. Fue a mitad de la temporada pasada y Kvyat jamás se recuperó del golpe de descender a Toro Rosso desde Red Bull. Sainz le superó ampliamente en clasificación y carrera el año pasado.

LA DESESPERACIÓN DE ALONSO

Los nervios del ruso se trasladaron a esta temporada en la que Sainz, de nuevo, le está pintando la cara. Nervioso, presionado sin saber qué será de su futuro, el año próximo —se habla de que Pierre Gasly le sustituirá—  el ruso casi se lleva por delante a Sainz en la salida del GP de Azerbayán —el español completó un trompo para evitarlo— y jugó a los bolos con Alonso y otros pilotos en la arrancada de la última carrera en Austria, una peligrosa maniobra que le supuso una sanción. Nada cambio en la primera vuelta de este Gran Premio de Gran Bretaña. Kvyat y Sainz iban rueda contra rueda en las enlazadas de la primera vuelta, cuando el ruso se fue largo, se salió de la pista, y en su regreso golpeó a Sainz. La maniobra le costó un nuevo castigo de los comisarios, un paso por boxes, mientras Sainz tuvo que abandonar con el coche deshecho. “Es un faena”, lamentó el madrileño. “Después de una primera vuelta decente, acabar con accidente no es lo que quieres. Este tema se quedará en una discusión interna, las palabras delante de los periodistas no benefician a nadie. Podría haber hecho una gran carrera, y retirarte en la primera vuelta por un problema ajeno a ti, no gusta nadie”, dijo mordiéndose la lengua.

Fernando Alonso tampoco acabó una carrera que comenzó último tras sufrir 35 puestos de sanción en la parrilla por cambio de motor, y ya van más de 500 puntos de sanción en dos años y medio en McLaren, un récord absoluto en la F-1 que el asturiano preferiría no tener.  “La bomba de gasolina es la versión oficial de la retirada. No estaba en los puntos así que duele un poco menos en un fin de semana complicada con la penalización saliendo últimos”, explicó el asturiano, cuya única motivación en este momento es elegir lo mejor posible para su futuro el año que viene. “La fiabilidad es esa y no tengo ninguna esperanza para Hungría. Séptimo es la mejor posición a la que se puede optar. No hay ni habrá ninguna revolución. Podremos puntuar siempre que pase algo por delante”  
 

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