Te cuento la última

Fernando Alonso, piloto oficial de McLaren-Honda.

Fernando Alonso, piloto oficial de McLaren-Honda. / GETTY / MARK THOMPSON

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Miguel Martínez

Si alguien se fijara solo en los ingenieros de Honda que se desplazan con el equipo McLaren por los circuitos de Fórmula 1 le resultaría muy difícil, imposible, explicarse cómo Japón es una potencia económica y tecnológica. Puede que estos chicos vestidos con la ropa de Honda que solo se relacionan entre ellos no sean representativos, y a lo mejor el criterio de selección contribuyó a ello. Honda no eligió a los más cualificados, ni a los más expertos, simplemente a los que sabían inglés.

ALONSO ESTÁ HARTO

Ese grado de improvisación y arbitrariedad ha marcado el regreso de Honda a la F-1. «Aún estamos peor que el año pasado», dice Fernando Alonso resoplando. Está harto, ya no los aguanta más, y eso que al principio, en el 2015, cuando fichó por McLaren en el primer año de Honda, a veces le hacían gracia. Era imposible no esbozar una sonrisa cuando en la reunión con los ingenieros de cada tarde, dos o tres se quedaban dormidos. «En nuestra cultura sería una falta grave, síntoma de falta de interés, pero para los japos es motivo de orgullo y respeto porque quedarse dormido quiere decir que empleas en el trabajo todas las horas que puedes del día».

"Aún estamos  "Aún estamos peor que el año pasado", comenta Alonso con la boca pequeña en Montmeló

Hasta esta semana, Alonso se lo había tomado con paciencia, hasta con humor, igual que algunos de sus mecánicos. «Te invito a un café y te cuento la última...», dice uno de ellos entre los camiones del paddock. «La rotura del motor de ayer es porque se les olvidó poner en su programación que había que echar aceite al coche». Y claro, casi se te cae el café.

REUNIONES PARA TODO

Otro circuito. «Ayer salimos a las 11 de la noche. Hicieron una reunión de casi una hora a las 10 para decidir a qué hora saldríamos del hotel hoy. Un día los mato, te lo juro». Los demás equipos vienen con el horario programado de la fábrica. Pero a los japos de Honda les encanta reunirse, se pasan todo el día de meeting, y todo para nada, sufren lo que se llama «parálisis por análisis».

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Otro café. «¿Pero estos tíos harán alguna vez un motor bueno?», le pregunto. Y casi me fulmina con la mirada antes de hablar. «Como otras veces, me preguntaron cómo se podría evitar la avería que había roto el motor de Fernando. Y yo les dije que anulando una de las funciones del motor que había sido la causa de la rotura. Y cuando iba a hacer esa anulación me para uno y me dice: ‘Eres un mecánico de categoría B y no puedes usar herramientas de categoría A’. Son así para todo. Te juro que...».

Cómo deben de estar perdidos en Honda, qué no habrán visto los hombres de McLaren en los tests de pretemporada para barajar la costosa, complicada y desesperada opción de pasarse a propulsores Mercedes en la segunda o tercera carrera.