Ir a contenido

Rosberg casi se asegura el título al ganar en Japón

El alemán de Mercedes aprovecha el error en la salida de Hamilton para alejarse de su compañero y convertirse en el gran favorito al título

MIGUEL MARTÍNEZ

Nico Rosberg celebra la victoria, con Max Verstappen, segundo, y Lewis Hamilton, tercero, en Suzuka.

Nico Rosberg celebra la victoria, con Max Verstappen, segundo, y Lewis Hamilton, tercero, en Suzuka. / Toru Takahashi (AP)

Volvió a suceder. Lewis Hamilton erró de nuevo en la salida. Es la séptima ocasión esta temporada en la que su Mercedes se queda patinando. Por ahí ha encontrado Nico Rosberg la grieta para batir al tricampeón y allanar el camino hacia su primer título. El alemán consiguió en el Gran Premio de Japón su octavo triunfo del año y ahora dispone de 33 puntos sobre Lewis a falta de cuatro carreras. «Si no ocurre nada raro, es una ventaja suficiente para ser campeón, incluso antes del último gran premio», sentencia Niki Lauda, feliz por el tercer título de Mercedes como constructor.

Nico Rosberg tendrá suficiente con ser segundo en las últimas cuatro carreras para proclamarse campeón del mundo


Es sorprendente ver cómo un fuera de serie, un tricampeón del mundo como Lewis Hamilton, puede perder la concentración, ver cómo se esfuma la confianza en sí mismo en una maniobra, la salida, que aunque delicada, aparentemente, no es la más complicada de la F-1.

Resulta casi escalofriante comprobar cómo Rosberg, su compañero de equipo, su rival al título, quizá la persona que mejor conozca a Lewis con quien comparte pista y equipo desde niños en el kárting, hurga en esa herida para desestabilizar a Lewis y encontrar el camino para batirle.

Hamilton no ha sabido adaptarse como el resto de la parrilla al reglamento de esta temporada que limita el embrague a una sola leva en el volante —antes eran dos— con poca información sobre la temperatura, y por lo tanto, con menos información sobre el punto de mordida, sobre el momento exacto en el que el coche comienza a traccionar al soltar la leva o maneta del volante. Lewis ha fallado siete ocasiones en 16 carreras (Rosberg, en tres), un horror de estadística.

DEMASIADOS ERRORES

En Canadá echó la culpa «a la temperatura del embrague»; en Italia, se le escuchó por radio: «Lo siento chicos, ha sido mi error». Después, en rueda de prensa, se contradijo: «Dije eso para tranquilizarles, pero la verdad es que tenemos un embrague muy inconsistente». Y Rosberg, que estaba a su lado como ganador en la rueda de prensa, se tiró a su cuello, vio la ocasión para agrietar la rocosa fortaleza del tricampeón: «Lo que pasa es que ahora la salida depende cien por cien del piloto», le espetó con esa cara de niño bueno.

La victoria del alemán en Suzuka permite a Mercedes renovar su título mundial de constructores en casa de Honda

El gran problema de Hamilton es fijar las revoluciones del coche cuando comienza la secuencia de semáforos. Es una tarea imposible para un conductor normal por la extrema sensibilidad del pedal, pero una acción que cualquier piloto de F-1 realiza sin fallo en la mayoría de las ocasiones. En la mayoría de las salidas falladas, las revoluciones del motor Mercedes de Lewis estaban por encima de lo preciso (alrededor de las 6.000 revoluciones por minuto). Ayer, en Suzuka, le ocurrió lo contrario. Estaban por debajo.

NI SIQUIERA CON AYUDA

Basta comparar las cámaras subjetivas de Rosberg y Hamilton en la salida para apreciarlo en la pantalla de sus volantes y en el sonido. Y eso que, después del séptimo fallo del año en Italia, Mercedes instaló en el volante de Hamilton una información de la que no dispone Rosberg.

Cuando las revoluciones del coche son las adecuadas para la salida, un gran círculo envuelve el nº 1 que hace referencia a la primera marcha engranada, de forma que Lewis pueda comprobar si las revoluciones son correctas por el rabillo del ojo sin apartar la mirada de los semáforos. Ni así.

"No fue por la humedad de la pista, fue un fallo mio" (Hamilton)

Está tan obsesionado con el asunto, con las salidas, que en Suzuka, cuando finalizó el tradicional paseo de pilotos alrededor del circuito una hora y media antes de la carrera, se fue corriendo solo al segundo puesto de la parrilla, desde donde salía, y pidió (en contra del reglamento) a los comisarios que le secaran bien su posición (Ferrari dio la voz de alarma y pidió entonces que secaran sus posiciones también) tras la lluvia nocturna. «No fue por la humedad de la pista, fue un fallo mío», reconoció al bajarse del coche.

NO TIRA LA TOALLA

La mala salida hizo caer a Hamilton hasta la octava posición, desde donde remontó al tercer puesto, que hubiera sido el segundo de no ser el rápido y duro Max Verstappen quien defendiera esa posición. «Voy a luchar muy, muy duro, como he hecho en la carrera, y ya veremos qué es lo que pasa. Por supuesto que el título se está complicando. 33 puntos son muy difíciles de alcanzar, pero es lo que hay», concluyó.
Y sí, Rosberg ya podría ir pensando cómo celebrar el título, de no ser «que mi rival es Lewis y ya sabemos quién es. Pero no voy a cambiar mi enfoque. Solo pienso en ir carrera a carrera, como hasta ahora». 

Mundial de pilotos: 1. Nico Rosberg (Alemania), 313 puntos; 2. Lewis Hamilton (GB), 280 puntos; 3. Daniel Ricciardo (Australia), 212 puntos; 4. Kimi Raikkonen (Finlandia), 170 puntos y 5. Max Verstappen (Holanda), 165.

Mundial de constructores: 1. Mercedes (campeón), 593 puntos; 2. Red Bull-Renault, 385 puntos y 3. Ferrari, 335 puntos.