La insostenibilidad de un ambicioso proyecto

Valencia se estrella

Camps intenta desprenderse del GP al no poder pagar el canon y la organización de la carrera

Barberá, Ecclestone y Camps presentan, en mayo del 2007, el proyecto valenciano de la F-1.

Barberá, Ecclestone y Camps presentan, en mayo del 2007, el proyecto valenciano de la F-1. / MIGUEL LORENZO

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MIGUEL MARTÍNEZ / Oviedo

La Comunidad Valenciana busca desesperadamente un comprador para su Gran Premio de Europa de F-1. Ni siquiera el cambio de fechas --de agosto a junio-- ha servido para mejorar el hipotético rendimiento. La crisis en la construcción ha minado la idea de hacer rentable la carrera urbanizando el entorno del puerto. La Comunidad se gasta en cada GP alrededor de 30 millones de euros y el grifo no da para más tras ir al rescate de los 25 millones de deuda generados por Valmor, la empresa que, en teoría, iba a gestionar el evento de una forma privada.

Durante la celebración de la última carrera en Valencia, el pasado 27 de junio, Francisco Camps rogó a Bernie Ecclestone que le liberara del contrato que ha firmado y que contempla aún dos años más. El propietario de los derechos se negó en redondo y recordó a Camps que ya había accedido a cambiar de fechas la carrera para intentar mejorar su rentabilidad. Ecclestone le vino a decir a Camps que buscase a alguien que organizase la segunda carrera española que, además, se hiciera cargo de su canon. Ese canon (los derechos por organizar la carrera) es de 18 millones de euros por temporada, a lo que hay que sumar todo el gasto de montaje del circuito y su organización. Todo lo paga el anfitrión, que no tiene derecho ni a la publicidad estática ni a los derechos de televisión. Nada que no sea el ingreso por taquilla y, por supuesto, no a todas las localidades, pues Ecclestone se reserva para él la venta del lujosopaddock club, cada una de cuyas entradas cuesta 4.000 euros.

Los ingresos por taquilla no llegan a los 10 millones de euros, y el gasto entre canon y organización pasa ampliamente de los 30 millones, algo insostenible. Durante la semana de El Pilar, Camps intentó traspasar la organización de la carrera a Alcañiz, que rechazó categóricamente esa posibilidad. Ahora negocia con Portimao (Portugal), pero Ecclestone ya ha advertido que no renunciará a un solo euro de los 18 millones anuales firmados. De momento, en el Mundial-2011 publicado por la FIA se mantiene el GP de Europa, pero aún se desconoce la sede.

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EL INICIO / Todo el embrollo comenzó en los meses previos a las elecciones autonómicas del 2007, cuando Camps ideó otro de sus megaproyectos, inventándose un circuito urbanoa lo Montecarlo. El presidente valenciano aseguró entonces que el GP «no le costará ni un euro a las arcas públicas» porque, según él, todo quedaba en manos privadas. Camps también dijo que reportaría millones de beneficio. Un dato sintomático del valor añadido que anunció Camps: el hotel Hilton, abierto por aquellas fechas, lleva ya cinco meses cerrado. Y es que, tal y como reconoció en su momento Maisa Lloret, diputada socialista en las Cortes Valencianas, «los gastos de la F-1 se han trasladado a la Generalitat bien a través del Circuito de Cheste, la Agencia Valenciana de Turismo o la Sociedad Proyectos Temáticos». El negocio, según ella, es muy curioso: «Los gastos los paga la Generalitat y los ingresos me los quedo yo».

CUENTAS OPACAS / Nadie sabe en Valencia cuánto cuesta la F-1 , que, en tres temporadas ha perdido casi la mitad de espectadores, pasando de los 112.000 del 2008 a los 75.000 del 2010. Se llevan invertidos en el trazado urbano 90 millones de euros y la perspectiva de recuperar ese dinero con la urbanización de la zona es remota. «Las cuentas de la Generalitat en materia deportiva y cultural -aseguraba recientemente Enric Morera, portavoz de Compromís- son una auténtica vergüenza y un insulto a los valencianos, ya que el canon de 18 millones que se paga a Ecclestone se ingresa, íntegro, en cuentas de paraísos fiscales británicos».