El Periódico

Rosalía

EL CAMINO DE LA DIOSA HACIA EL OLIMPO:
ASÍ HAN EVOLUCIONADO SUS CONCIERTOS EN DIRECTO

Un reportaje de Ignasi Fortuny
con diseño e ilustraciones de
Andrea Hermida-Carro y Emma Molo

Rosalía arrancó el 16 de marzo en Lyon la gira de la cuarta etapa de una carrera que, si bien tiene un decisivo y largo prólogo que forjó a la artista catalana, empezó en 2017 con su álbum de debut, ‘Los Ángeles’, junto a Raül Fernández ‘Refree’. Así, poco más de cuatro meses después del atronador lanzamiento de ‘Lux’, la de Sant Esteve Sesrovires inició un ‘tour’ que, como todo lo que crea la cantante, generó ruido, preguntas, especulaciones… Y expectativas, pues centenares de miles de fans de la catalana aguardan impacientes que el precio de su entrada bien valga una experiencia no muy lejana a una aparición mariana. Ahora, sus feligreses la esperan en su casa, en Barcelona, donde actuará cuatro noches en el Palau Sant Jordi (13, 15, 17 y 18 de abril).

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Este es un viaje por la relación de Rosalía con el escenario a través de las historias y las particularidades que han compuesto sus giras anteriores, las de ‘Los Ángeles’, ‘El Mal Querer’ y ‘Motomami’. Y también un primer vistazo al deslumbrante 'Lux Tour'.

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UN ESPECTÁCULO TOTAL

La cosa empieza más o menos así: suenan mientras se afinan los instrumentos de una orquesta frondosa (sí, hay músicos en el 'Lux Tour', que no se alarmen los puristas) y el público va de un lado para otro buscando su asiento e intentando no derramar cerveza. Esa banda, que interpreta con precisión las piezas del cuarto álbum de la catalana y algunas de su discografía anterior, aguarda el pistoletazo de salida en el centro de la pista. Ellos son The Heritage Orchestra (dirigidos por la cubana Yudania Gómez Heredia), un flexible conjunto de cámara con cuerdas, viento, percusión...

Y todo empieza cuando un original telón, un gigantesco marco que esconde parte del escenario, se abre para dar paso a un espectáculo total. Rosalía como cantante de voz angelical, como diva, como amiga cercana (con la comentada escena del confesionario) o como bailarina clásica. Rosalía celebrando en una 'rave', la que se monta al ritmo de 'Berghain', que funciona a la perfección (¿cuándo ha ocurrido eso en una 'rave', eh?). Rosalía acompañada por bailarines de (La)Horde en movimientos clásicos, contemporáneos, y coreografías novedosas y visualmente bellas. Ingredientes todos ellos, también con un interesante batiburrillo de referencias, que hacen del 'Lux Tour' un espectáculo deslumbrante.

Rosalía en el Lux Tour en Lyon. Foto: Gareth Cattermole
Rosalía en el Lux Tour en Lyon. Foto: Gareth Cattermole
Rosalía en el Lux Tour en Madrid. Foto: Pedro del Corral
Rosalía en el Lux Tour en Madrid. Foto: Pedro del Corral
Rosalía en el Lux Tour en Madrid. Foto: Pedro del Corra
Rosalía en el Lux Tour en Madrid. EFE/X de Lux Tour
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PRIMERA ETAPA: EL BIG BANG DE 'LOS ÁNGELES' EN EL HELIO

Era 2015 y Albert Pijuan, propietario de la histórica sala Heliogàbal de Gràcia, veía como un día tras otro el mismo número de teléfono le llamaba de manera insistente. Era una joven a la que no conocía. Quería actuar en el pequeño local de la calle Ramón y Cajal, que con sus más de 30 años de resistencia y música se ha convertido en un valioso y pequeño santuario. No es extraño que alguien llame a Pijuan para dar un concierto ahí, claro, pero él, remarca siempre, nunca se ha encargado de la programación. “Siempre que me llaman delego en el encargado para que lo tenga en cuenta y ya”, expone. “¡Nunca me salto al programador!”, persevera. Pero en ese caso fue distinto. “No me la podía quitar de encima, insistía e insistía. Y la verdad es que al final me cameló: tenía tanta ilusión… Y le pedí a Artur Estrada [director artístico] que le diera un espacio”.

La chica era Rosalía y, sí, acabó actuando en el Heliogàbal (8 euros la entrada, con unas 30 personas) poco después de cumplir los 23 años. Y lo hizo junto a Raül Fernandez ‘Refree’ en un concierto que fue el Big Bang de ‘Los Ángeles’ (2017), el primer disco de la catalana. “Fue algo íntimo e imperfecto pero catártico para mí”, reconoció ella años después. “Nos pasa mucho, el poder hacer un bolo en el Helio, la magia que tiene, la proximidad… es como que les da fuerza”, señala Pijuan. Ahí nació la conexión definitiva entre Rosalía y Refree. “Me acuerdo perfectamente del bolo, del repertorio, con el ‘Hallelujah’ de Leonard Cohen, y que al terminar comentamos: ¡qué voz! Ese día flipé, se comía al público”, añade el propietario. Cuatro años después Rosalía recibía las primeras nominaciones a los Latin Grammy por ‘El Mal Querer’ (2018).

‘Los Ángeles’ viajó por muchos lugares y en Barcelona, con la entonces llamada (y controvertida) bandera ‘neoflamenca’, el dúo hizo un concierto en la sala Apolo en octubre de 2016 (allí mismo participaron ya juntos en 2015 en el Ornitofest), otro en Luz de Gas en marzo de 2017 y, para cerrar la gira, un primer escenario majestuoso: el Palau de la Música, en marzo de 2018.

Los dos últimos formaron parte de la programación del Guitar BCN. “Del éxito del primero salió el segundo”, recuerda Judit Llimós, directora artística del festival. “Yo no suelo acudir a las pruebas de sonido, pero conocía a ‘Refree’, tenía una reunión cerca y entré a saludar. Ahí la vi sentada en una silla, con una postura muy rara, y pensé: ‘bueno, esto es la prueba de sonido…’. Pero no. ¡Era una actitud y una pose que decía tantas cosas! Una seguridad, un aplomo…”. Una pose incrustada en la retina: piernas abiertas y manos sobre las rodillas. En el Palau así, estática, se presentó al mundo, y tan solo se puso de pie en algunas piezas. A su lado, ‘Refree’ y poco más, algún instante para el piano. Y gritos de “reina” desde el público que rompían la solemnidad del momento e insinuaban su futuro estatus de diva pop.

Rosalía y Refree en el Guitar BCN 2017
Rosalía y Refree en el Guitar BCN 2017
Rosalía y Refree en el Guitar BCN 2017
Rosalía y Refree en el Guitar BCN 2017
Rosalía y Refree en el Palau de la Música
Rosalía y Refree en el Palau de la Música
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SEGUNDA ETAPA: EL DESPERTAR DE LA DIVA EN EL SÓNAR

30 de mayo de 2018. Huele a gasolina, un cristal cruje, unas palmas marcan el paso e inmediatamente después algo estalla: “tra, tra”. “Estaba dando pasitos… Pero explotó ‘Malamente’ y, de ahí, a la estratosfera”, comenta Llimós. Y la directora del Guitar BCN aplaude ese camino de hormiguita: “Ahora los artistas jóvenes se piensan que los músicos salen de ‘La Voz’ o un ‘talent show’… Y los artistas estudian, trabajan... Ella había viajado por medio mundo. Y los resultados son evidentes, es una mente privilegiada. Detrás de Rosalía no había millones de inversión, sino que su música tocó y toca el alma de muchas personas”.

La carrerilla definitiva para volar hacia la estratosfera fue ese primer ‘single’ de ‘El Mal Querer’ (2018), acompañado de una estética, entre lo tradicional (tauromaquia, un nazareno…) y lo urbano (chándals, camiones, monopatines…), que logró deslumbrar en parte gracias a un recordado videoclip firmado por la productora barcelonesa CANADA. Y el trampolín fue el Sónar 2018, en un concierto de presentación (sin el disco publicado ni fecha de lanzamiento confirmada) abarrotado, con muchísimas personas quedándose fuera del escenario Sónar Hall. “Vino con una propuesta porque veía al festival como un espacio idóneo para esta nueva etapa, con una puesta en escena más ambiciosa y compleja”, cuenta Enric Palau, fundador del Sónar. En el escenario: una moto, una pasarela y su flamante socio, El Guincho, en los teclados.

Y la aparición del baile en su transformación hacia la diva total, arropada por un conjunto de ocho bailarinas.

La propuesta se cocinó con varios encuentros entre el equipo de Rosalía, siempre con ella presente, y el del Sónar. “Tuve la sensación, y el tiempo me lo ha confirmado, de que está personalmente encima de su proyecto en todos los ámbitos”, explica Palau. “Discutimos hasta la franja horaria”, recuerda. Las reuniones les llevaron a apostar por una sala interior del Sónar de Día en la que se puede jugar con la teatralidad, con una llamativa cortina roja siempre presente, con el público de pie. “Me encanta ver a una artista así, que está tan encima de su música, que nunca quiere ser parte de un producto que otros fabrican y al que ella tan solo pone la voz”, opina el exdirector del Sónar.

En esa edición del festival la expectación por ver a Rosalía crecía cada día desde la publicación de ‘Malamente’. “Sabíamos que se podía quedar gente fuera... Pero lo que queríamos que pasase es que el concierto tuviera un gran impacto y ese era el sitio idóneo”.

No solo el público deseaba ver el inicio de la nueva etapa de la catalana; mánagers, programadores y demás criaturas del ‘show business’ tampoco se lo querían perder. “En la industria se generó mucho runrún a su alrededor. Después supimos que ahí fue cuando Sony decidió apostar por ella. El efecto del concierto fue inmediato", descubre Palau. Justo al terminar se formaron corrillos de gente que se interesaba por quién llevaría su carrera, en un momento en que su organigrama no estaba muy definido. “Ella sigue decidiendo cómo quiere hacer sus conciertos, como con este disco, ‘Lux’, que es una maravilla; decide los espacios, el tipo de recinto… Prioriza la situación y el espacio idóneo para lo que ella quiere expresar”, añade. Uno de los momentos de la historia del Sónar.

Del chup-chup se pasó a la ebullición: gira de festivales por medio mundo en 2019 (debut en Coachella incluido) y cerró el año con sus dos primeros conciertos en el Palau Sant Jordi.

Rosalía en la presentación del disco El Mal Querer en el Festival Sónar 2018
Rosalía en la presentación del disco El Mal Querer en el Festival Sónar 2018
Rosalía en la presentación del disco El Mal Querer en el Festival Sónar 2018
Rosalía en la presentación del disco El Mal Querer en el Festival Sónar 2018
Rosalía posa con sus tres Grammy Latinos al Mejor Disco del Año, Mejor, Álbum de Pop
Rosalía posa con sus tres Grammy Latinos al Mejor Disco del Año, Mejor, Álbum de Pop
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TERCERA ETAPA: EL 'SHOW' VERTICAL DE 'MOTOMAMI'

Saltamos a 2022 y los móviles se han apoderado definitivamente de nuestras cabezas, manos y miradas, ahora verticales, como esos planos que tan solo permiten contemplar una figura de pies a cabeza. Es ahí, en este contexto, cuando Rosalía crea para la gira de su tercer disco, ‘Motomami’ (2022), un espectáculo que bebe de la estética y la cultura de internet. Un ‘show’, en definitiva, diferente al visto en la gira de ‘El Mal Querer’, con protagonismo para las pantallas verticales, imágenes grabadas con móviles, cascos de moto luminosos, patinetes y coreografías ‘tiktokeras’.

Ese ‘tour’, que empezó en Almería y pasó de nuevo por el Sant Jordi (dos conciertos otra vez, con ‘Lux’ ya serán cuatro días), trajo más novedades e inventiva a la puesta en escena: no había músicos en el escenario (sí tocaba ella algunos instrumentos como el piano o la guitarra), el diverso grupo de bailarines lo formaban íntegramente hombres (a menudo sujetando un artilugio que resultaba ser un teléfono grabando sobre las tablas lo que sucedía a dos palmos), y un operario de ‘steadycam’ estaba permanentemente en escena dando sentido a la estética del espectáculo. “Te rompe la imagen estática. Se mueve con el artista y te enseña otra forma de jugar, te da movimiento y otro punto de vista", comentó entonces a este diario Aleix Mateu, realizador y periodista especializado en música, sobre este tipo de cámaras.

Rosalía te mostraba así el ahora, resaltaba su protagonismo, sus movimientos y expresiones de una manera próxima y directa. “Me sentí como si estuviera viendo sus 'stories', tan cercana como se muestra por las redes", exponía en julio de 2022 Janira Planes, especialista en cultura de internet presente en uno de los dos conciertos de la gira de ‘Motomami’ en Barcelona. No fue casualidad que un adelanto de ese ‘show’ lo enseñara a través de TikTok. Recordarán los mencionados cascos luminosos, unas máscaras que recordaban a filtros de Instagram, cambios de ritmo, estímulos constantes…. Y también esa escena en la que Rosalía mascaba chicle de manera exagerada y desafiante en la intro de ‘Bizcochito’, carne de ‘meme’. “Me encanta cuando hay este trabajo de música y puesta en escena. El aspecto de querer trascender más allá con la estética, no solo con la sonoridad. Y me gusta particularmente cuando el postulado estético está primero en la propia música”, sentencia el exdirector del Sónar Enric Palau. Algo así como un concierto que parecía trasladar a la realidad casi dos horas de ‘scroll’ en TikTok en el sofá de casa.

Rosalía en la gira de Motomami en el Palau Sant Jordi en 2022
Rosalía en la gira de Motomami en el Palau Sant Jordi en 2022
Rosalía en la gira de Motomami en el Palau Sant Jordi en 2022
Rosalía en la gira de Motomami en el Palau Sant Jordi en 2022
Rosalía en la gira de Motomami en el Palau Sant Jordi en 2022
Rosalía en la gira de Motomami en el Palau Sant Jordi en 2022

En definitiva, diferentes lenguajes para explicar sobre el escenario cada uno de sus trabajos. Ahora, como artista que acaricia lo divino, Rosalía debe defender el celestial ‘Lux’ sobre la Tierra: ahí donde se canta, se baila, se suda, se adora y se grita algún que otro “¡reina!” en momentos solemnes.


Un reportaje de El Periódico

Texto: Ignasi Fortuny
Diseño: Andrea Hermida-Carro y Emma Molo
Coordinación: Rafa Julve

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