El Periódico

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El 7 de julio de 2016, una chica de 18 años aún en estado de 'shock' denunció que cinco hombres la habían violado en un portal de Pamplona. Aquella denuncia –y su contestado periplo judicial: recordemos que un magistrado tachó de "jolgorio sexual" una agresión sexual que fue calificada de abuso en primera y segunda instancia– actuó como el precedente del MeToo en España. Un año antes del caso Weinstein, la agresión de La Manada levantó la tapa de la violencia sexual y se convirtió en el gran motor de tracción de una nueva conciencia que empezó a articular una enmienda general en favor de la igualdad y que ha mostrado un músculo inédito en 8M multitudinarios. Diez años después de aquella madrugada y en pleno rearme antifeminista y avance de la extrema derecha, pasamos revista a las conquistas (sin olvidar las cuentas pendientes) que han cambiado la vida de las mujeres en la última década. Mirando hacia atrás, la dimensión de la zancada también arroja luz sobre cuanto hay en juego.
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Si un seísmo profundo ha marcado esta última década ha sido el inicio de la restauración de la credibilidad de las mujeres. Puesta en entredicho desde la antigüedad, la fiabilidad de la palabra femenina a menudo es también una cuestión de supervivencia. De hecho, si el príncipe Andrés fue arrestado; si Gisèle Pelicot llevó al banquillo a 51 "hombres corrientes" y quiso hacerlo a cara descubierta para que la "vergüenza cambiara de bando", y si el exDAO está siendo investigado por agresión sexual es porque, como escribe Rebecca Solnit, "la misma sociedad que durante mucho tiempo se negó a escuchar a las víctimas, por fin estaba preparada para hacerlo". Un cambio cultural, acelerado desde La Manada y el MeToo, que ha impulsado desde nuevos protocolos policiales hasta leyes que, como el solo sí es sí, han puesto el consentimiento y la libertad sexual femenina en el centro de la legislación.

Contexto histórico
Pero...

Ese paso adelante no eclipsa las enormes cuentas pendientes en violencias machistas: desde el sexismo cotidiano y los ataques y dificultades que siguen sufriendo las mujeres que denuncian hasta las grietas que presenta el sistema de protección. Solo recordar que más del 50% de las 10 mujeres asesinadas en este terrorífico arranque de año habían denunciado.

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Panorámica

La brecha salarial se va cerrando, pero la igualdad aún queda lejos

Ahora hay más mujeres que nunca trabajando y cada vez en mejores condiciones”. Es la conclusión de la ministra de Seguridad Social, Elma Saiz, con motivo del 8-M. Y los datos, al menos en parte, así lo atestiguan. En 2016 había 8,4 millones de mujeres con empleo y ahora 10,3 millones. Por consiguiente, el paro femenino se ha reducido 10 puntos, del 21% al 11%. También ha caído la brecha salarial (del 22% al 15%) y han aumentado los contratos indefinidos (de 5,3 a 7,6 millones), gracias a la reforma laboral y la implantación de planes de igualdad y de mecanismos de transparencia retributiva.

Gráfico de la brecha salarial
Pero...

Aún sigue habiendo desigualdades estructurales. Por arriba, el techo de cristal, que se ha resquebrajado en las empresas del IBEX debido a la obligación de paridad, pero persiste en el resto (solo hay un 18% de mujeres CEO). Y, por abajo, el suelo pegajoso: las mujeres siguen copando los empleos más precarios.

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Manifestación del 8 de marzo de 2018. Barcelona.

Los permisos de paternidad igualitarios, una palanca en favor de la corresponsabilidad

En la última década, se ha visibilizado la enorme desigualdad en las tareas domésticas y los cuidados, que tienen rostro de mujer. El avance más sustancial han sido los permisos igualitarios de paternidad y maternidad, que fomentan la corresponsabilidad en los cuidados y que las mujeres no sean penalizadas laboralmente por ser madres. Asimismo, también ha aumentado, aunque de forma ligera, el número de hombres que piden excedencias para cuidados y se ha estrechado la brecha de horas dedicadas a las tareas domésticas (89 minutos desde 2016).

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Pero...

La carga sigue recayendo, de forma desproporcionada, en las mujeres. El 56% cuida de dependientes a diario, frente a un 29% de hombres. Y las mujeres dedican 1,5 horas más al trabajo en el hogar, lo que provoca que ellas lideren las excedencias, las reducciones de jornada y los abandonos.

Descubre si asumes más tareas y preocupaciones de las que te corresponden.

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Paso adelante de las rectoras y #MeToo en la universidad

Las unidades de igualdad son una realidad en todas las universidades y han conseguido disminuir el acoso sexual. En 2023, el Govern aprobó el protocolo marco contra las agresiones machistas en los campus. En una decisión sin precedentes en las universidades de toda España, la Universitat de Barcelona (UB) decidió en 2025 llevar ante la Fiscalía las conductas de coerción sexual, coerción psicológica y maltrato que presuntamente cometió el catedrático Ramón Flecha durante décadas en el seno del grupo CREA. Precisamente, el campo de investigación de Flecha y CREA -que gozaron de décadas de impunidad y cuyo caso ha generado un antes y un después en los campus- era la violencia machista.

En las universidades, las mujeres son mayoría y ya representan el 56,5% del alumnado universitario total, aunque el gran reto es la presencia femenina en las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), donde solo el 30,7% de los graduados son mujeres. La brecha más marcada se da en el grado de Informática, donde solo el 17% son mujeres.

Las rectoras sí que han dado un paso de gigante dado que en 2016 eran solo 3 y ahora ya son 18.

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La perspectiva de género 'resetea' la atención y la investigación en salud

La concienciación en torno a la necesidad de introducir la perspectiva de género en la investigación y la medicina ha dado un giro copernicano. Se ha pasado de asumir que el cuerpo masculino es el estándar, a reconocer que las diferencias biológicas (sexo) y los determinantes sociales (género) influyen en la salud, las enfermedades y los tratamientos. Se ha visibilizado, por ejemplo, que en las mujeres los infartos provocan síntomas diferentes. Asimismo, se han puesto en marcha protocolos de detección de violencia machista en las consultas (donde hay más doctoras).

Contexto histórico
Pero...

Aún persiste la escasa representación en el ámbito científico (solo el 33% son mujeres) y la infrafinanciación (solo el 7% de los recursos) en la investigación de enfermedades femeninas como la migraña o la endometriosis.

La explosión del deporte femenino

La explosión del deporte femenino ha ido de la mano de la lucha social. Cada vez hay más deportistas mujeres, se han sellado acuerdos históricos, como convenios colectivos y marcos legales que regulan la maternidad, y aumentan los referentes en los que reflejarse. Sobra decir que el papel del fútbol femenino ha sido clave en este cambio, desde la apuesta del Barça en un equipo que ahora reina en Europa y que concentra los últimos cinco Balones de Oro, hasta el #SeAcabó, que rompió para siempre con lo establecido y puso a la RFEF contra las cuerdas. De hecho, el deporte femenino ha empujado también a la sociedad a dar pasos adelante. Llenar un Camp Nou o acudir a pabellones y piscinas para asistir a competiciones femeninas ya no es una quimera. Ellas también forman parte de la agenda, de los días marcados en el calendario.

Gráfico de la brecha salarial
Pero...

La profesionalización aún queda lejos para un gran grueso de deportistas. Con suerte, las que forman parte de grandes equipos pueden contar con condiciones laborales y salarios acordes a su rendimiento y exigencia. Pero para el resto, todo ello sigue siendo inalcanzable.

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La paridad entra en el Congreso y el Parlament pero no en las cúpulas del poder

La política es uno de los ámbitos donde más visiblemente ha mejorado la situación de las mujeres, gracias a las leyes de paridad y las listas cremallera. Hoy día copan el 44% de los escaños en el Congreso, el 42,3% en el Senado y el 51,11% en el Parlament catalán, donde por primera vez cuatro diputadas presiden su grupo parlamentario. Además, son mayoría (el 58,2%) en la carrera judicial y también ha crecido su presencia en las fuerzas armadas y los cuerpos y fuerzas seguridad, pero aún lejos de la paridad. En Catalunya se puso en marcha la Conselleria de Feminismes con ERC y se ha mantenido con el PSC bajo el nombre de Igualtat i Feminisme, al tiempo que se ha puesto reinstaurado el Ministerio de Igualdad, tras su fugaz etapa como cartera propia durante el Gobierno de Zapatero.

Gráfico de la brecha salarial
Pero...

Queda una gran asignatura pendiente: una mujer como presidenta del Gobierno y otra como presidenta de la Generalitat. Y tanto en la cúpula judicial, militar o policial las mujeres son minoritarias, aunque España ya ha tenido una presidenta del Tribunal Supremo, Isabel Perelló, y del Constitucional, María Emilia Casas.

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Votación en el Parlament del incremento de la tasa turística. Foto: Maria Rodriguez Ribalta

Cambio de guardia en la cultura

"El profesor de latín te llama 'conejita' mientras te pregunta la segunda declinación; otro profesor, que quiere ligar contigo, te pega una hostia porque está borracho». En 2018, un año después del estallido del MeToo y en plena “ola de espadas vengadoras” tras el caso de la Manada, la escritora Marta Sanz publicó ‘Monstruas y centauras’, uno de los primeros libros publicados en España sobre el acoso y el machismo en la cultura. Algo hizo ‘click’ en los cerebros de millones de mujeres en todo el mundo y, desde entonces, nada ha vuelto a ser igual: ellas han conquistado el cine, la música y la literatura, de Alauda Ruiz de Azúa a Carla Simón; de Mariana Enriquez a Sally Rooney, Sara Mesa y Alana S. Portero; de la ‘Barbie’ de Greta Gerwig a la dominación mundial de Taylor Swift. De Rosalía al pódcast ‘Deforme semanal’.

Además de nuevas voces, la ola feminista ha tenido un enorme poder retroactivo: hemos descubierto, nunca es tarde si la dicha es buena, a una legión de autoras que en su día fueron injustamente valoradas por el canon y hoy celebramos: Mercè Rodoreda, Vivian Gornick, Mary Beard, Lucia Berlin, Mary Karr o la premio Nobel de Literatura Annie Ernaux. También a artistas sepultadas por la historia como Hilma af Klint o la genia del barroco Artemisia Gentileschi. El feminismo ha hecho que las carreras de Margaret Atwood, Virginie Despentes y hasta Shakira tomaran un desvío y despegaran hacia otro tipo de estrellato. Y todo en apenas una década.

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La educación sexual e igualitaria entra por ley por primera vez en las aulas... con impacto desigual

La actual ley educativa (Lomloe) –que entró en vigor en 2021– obliga a los centros a impartir la educación afectivo-sexual no como asignatura pero sí como contenido transversal en todas las etapas. La norma adoptó un enfoque de igualdad de género a través de la coeducación y fomentó el aprendizaje de la igualdad efectiva, la prevención de la violencia de género y el respeto a la diversidad. En los libros de texto, los alumnos ya no leen que “el hombre” realizó tal o cual descubrimiento sino “el ser humano”. En las aulas, el alumnado estudia muchas más artistas, escritoras, investigadoras y mujeres con premios Nobel que hace 10 años. Los patios también han experimentado una clara mejoría dado que muchos centros han optado por desterrar el fútbol como el ocio-rey y han apostado por actividades más inclusivas.

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Pero...

El despliegue efectivo de este currículum depende en gran medida de la sensibilidad y los esfuerzos de cada dirección escolar, por lo que, en pleno avance del negacionismo machista y de los discursos antigualitarios entre los más jóvenes, a menudo todavía persiste como asignatura pendiente.

La administración pone el foco en la movilidad de las mujeres, que aparcan el coche

Las mujeres han cambiado en los últimos 10 años su modo de desplazarse: lo hacen cada vez de forma más sostenible. Entre los 16 y los 29 años, cuatro de cada diez traslados los hacen a pie, en bici o patinete, y casi otros tantos en transporte público. También lideran el abandono del vehículo privado, que solo usan en dos de cada diez desplazamientos, según los datos de la Encuesta de movilidad en día laboral (EMEF) en la provincia de Barcelona.

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Pero...

A partir de los 30 años, las mujeres pasan a dedicar buena parte de sus desplazamientos diarios a la logística familiar. “La brecha de género en la movilidad vinculada a los cuidados se mantiene de forma estructural", afirma Margarita Martínez, profesora del área de Transporte e Infraestructuras de la UPC. Los datos muestran cómo debido a ello la mayor parte de los desplazamientos femeninos son a pie –mientras que los hombres utilizan el coche– y usan mucho más el transporte público. La mayor disponibilidad de datos ha permitido visibilizar los desplazamientos relacionados con los cuidados más allá de la movilidad por trabajo y que las administraciones empiecen a poner el foco también en ellos, afirma Sara Ortiz, experta en movilidad del Col·lectiu Punt 6.


Un reportaje de El Periódico

Texto: Patricia Martín, Olga Pereda, Laia Bonals, Leticia Blanco y Glòria Ayuso
Diseño: Andrea Hermida-Carro
Coordinación: Nuria Marrón y Rafa Julve

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