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La testosterona y 'la Manada'

Testosterona. Violación. Abuso sexual. Justificaciones absurdas... Estos días, tras la sentencia de 'la Manada', se han dicho muchas cosas sobre la violencia contra las mujeres.

Elena Crespi Asensio

Los miembros de La manada.

Los miembros de La manada.

Hace muchos días que la indignación corre por los sectores feministas. Vivimos un 8 de marzo espectacular con miles de mujeres (y también hombres y personas transexuales) saliendo a la calle a reivindicar que ya tenemos suficiente machismo en nuestra sociedad.

Y en este entorno tan reivindicativo, aparece la sentencia de 'la Manada'En su momento reflexioné sobre ello porque me pareció una sentencia donde la juzgada era la víctima y no los violadores.

Para mi sorpresa, apareció un artículo de Victor Lapuente en el que intentaba explicar (y creo que no lo consiguió) algunos de los motivos que hacen que los hombres sean los que violan a las mujeres. A los días clarificó sus intenciones con un nuevo texto,  a raíz de las críticas y la polémica que suscitó el primero.

Cualquier intento de justificación, para mi, no tiene crédito. Por muy buena intención que haya detrás. Y por eso os remito al escrito que el científico Raúl La Flor compartió en el que no culpa a la testosterona y hace un profundo análisis científico de lo que comentaba Lapuente en sus dos artículos.

Fuimos muchas las personas que nos escandalizamos con el artículo de Víctor Lapuente y que sentimos "cierto alivio" con el artículo de Raúl La Flor. Y digo 'cierto alivio' entre comillas porque no hay alivio que valga cuando nos enfrentamos a situaciones y a sentencias como las que salen estos días en los medios de comunicación y, sobre todo, tenemos en cuenta aquellas situaciones que no salen a la luz en los medios y aquellas otras que quedan silenciadas.

Buscamos siempre excusas y justificaciones para atenuar actos tan salvajes y horrendos: la reacción de la víctima, si hizo suficiente o no para frenarlo, si había bebido, si se había drogado, si estaba en un entorno de ocio nocturno, su manera de vestir, si había querido ir con el chico o los chicos que (más tarde) la violaron, si la violación es solamente penetración, si hubo intimidación o no, etcétera.

Siempre miramos con ojos de 'pequeño juez' a la víctima pero quienes realmente deberían de ser juzgados son los energúmenos que se atreven a violar, tocar, besar, enviar imágenes privadas o íntimas, alardear, chulear e intentar justificar lo injustificable: agredir a una mujer sexualmente.

Uno de los resultados de todo esto es que miles de mujeres han decidido no callar y explicar las diferentes situaciones que han vivido. Seguimos luchando, reivindicando y dando voz a estas situaciones que son fruto de una sociedad patriarcal e injusta.

No nos van a callar.