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Bienvenido, Satanás

¿Si una mujer se masturba está pecando? Parece que hay quienes aún piensan que los placeres sexuales de una mujer son pecaminosos y son una tentación del mismo demonio. Ante esto, solamente puedo decir: ¡bienvenido Satanás!

Elena Crespi Asensio

Hace unos días, leía en El Periódico un artículo que me dejó helada. Hablaba de un bloguero religioso que decía que si una mujer se masturba estaba “abriendo la puerta a Satanás”.

Mack Major escribía en su web un artículo  sobre vibradores, dildos y cosas endemoniadas… Y yo realmente me pregunto cómo debe ser la vida de una persona que piensa que aquello vinculado con la sexualidad femenina, y desvinculado de la reproducción, es pecaminoso y viene del demonio.

Evidentemente habla de la sexualidad femenina… no sé qué pensará de la sexualidad masculina que no está destinada a la fecundación… Investigando en su web me voy dando cuenta de lo que piensa en general sobre la masturbación

¿Cómo alguien puede llegar a pensar que la masturbación es dañina o mala para el alma? ¿o para el cuerpo? ¿Quién ha dicho que tocar el propio cuerpo, conocerlo, explorarlo y gozarlo sea malo? ¿Por qué o para qué el orgasmo o las sensaciones placenteras que nos proporciona el cuerpo deben ser cosa del demonio?

Realmente, ¿qué hay de malo en pasarlo bien?

La masturbación, sea femenina o masculina, forma parte del proceso natural de conocerse más a uno mismo. En general, tenemos una relación bastante normal con nuestro cuerpo pero cuando hablamos de los genitales... parece que se complica el tema. Nos entra vergüenza, inseguridad, malestar... y si hablamos de tocar nuestros genitales nos invaden muchos sentimientos encontrados: el derecho a reivindicar el propio cuerpo y el sentimiento de que estamos haciendo algo que no es del todo bueno.

Sí, hay quien aún se siente mal por masturbarse... sobre todo mujeres. Y personas como Mack Major no ayudan a aprender a vivir la propia sexualidad con naturalidad y con respeto. Con placer y con responsabilidad personal. Sino que nos invita en anclarnos en ese mensaje de significado rancio y que hace que las personas sigan sintiéndose culpables por descubrir una parte muy natural del propio cuerpo.

¿Por qué nadie se escandaliza cuando alguien se toca la mejilla y, en cambio, muchos ponen el grito en el cielo al hablar de tocar los genitales? Sé perfectamente que los genitales forman parte de nuestra intimidad pero debemos tener en cuenta que también forman parte de nuestro cuerpo, y no hay nada más natural que eso.

Que hombres y mujeres se masturben no es nada malo, ni pecaminoso, ni endemoniado... al contrario: aporta beneficios... hace que una persona se conozca mejor, que tenga sensaciones positivas y placenteras, refuerza la autoestima, mejora la sexualidad individual y compartida...

¿Os animáis?

www.elenacrespi.com - @tarongesenceres