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Pareja y sexualidad

Te seduzco... me seduces...

Para tener sexo con alguien, antes debemos seducirnos... y podemos seducir de manera rápida o lenta. Cada uno tiene su ritmo. ¿Cuál es tu ritmo de seducción?

Elena Crespi Asensio

Aprovecho que esta semana he estado en unas jornadas sobre seducciónsensualidad y sexualidad, para hablar de un tema que es apasionante: la seducción y los distintos tipos que podemos encontrar.

Si generalizo podría decir que los hombres tienen intención de seducir rápidamente y las mujeres entendemos la seducción como un juego lento. Siempre hay excepciones, evidentemente, pero a menudo, en consulta sobretodo, nos encontramos que las mujeres tienen tendencia a alargar el juego y los hombres suelen ir más al grano.

Y... ¿qué opción es la buena? Es muy fácil: ambas opciones. No vamos a escatimar en las elecciones posibles.

Seducción rápida

Suele ser un modelo de seducción más masculina porque los hombres tienen tendencia a excitarse más fácilmente. ¿Por qué? Porque están muy bien conectados con su sexualidad, conocen bien su cuerpo, aquello que los excita, sus preferencias, lo que desean ver, oír, decir... y un hombre está diseñado para ir de prisa. Entonces, la velocidad forma parte de su “ADN sexual”.

Este modelo de seducción es ideal para el “aquí te pillo, aquí te mato” tan conocido. Pero para poder llevarlo a cabo es necesario un alto grado de conexión con el propio ser sexual y con aquellas cosas que elevan nuestra excitación hacia el cielo.

También es un modelo de seducción más genitalizado, la verdadera acción se da de cintura para abajo o... concretamente... en lo que yo llamo “el triángulo de las Bermudas”, entre las piernas.

En la seducción rápida, intentamos hacer algo más explícito justo en el momento en el que nos apetece iniciar el juego sexual.

Seducción lenta

Las mujeres suelen ser las protagonistas de este tipo de seducción ya que suelen entretenerse más en el juego que permite todo el cuerpo y no solamente en el juego que se da en la zona genital. Incluso se permiten, las personas de seducción lenta, incluir algunas cosas que pueden parecer poco sexuales pero que forman parte de la sensualidad: velas, olores, mensajes picarones, sonidos, ropa, alimentos, juguetes, etcétera.

En este tipo de juego no se va directo al grano sino que la persona se entretiene por los recovecos del cuerpo y de la mente y alarga el momento de placer máximo para aumentar el nivel de excitación lentamente y así llegar a un éxtasis  puede que más intenso.

En la seducción lenta, no solamente seducimos o nos dejamos seducir para el momento de tener un encuentro sexual sino que el juego puede empezar a pesar de no tener relaciones de inmediato, por ejemplo: hacer algo sugerente por la mañana, antes de ir a trabajar, un beso apasionado, por ejemplo; mandar o recibir algún mensaje picante a lo largo del día; al reencontrarse, usar más el contacto físico para calentar al otro u otra; cuando se desee iniciar propiamente el encuentro sexual utilizar algún elemento sensual para indicar al otro las intenciones, como preparar el entorno, poner música suave o lo que a cada uno le apetezca... y poco a poco ir entrando en un juego cada vez más subido de tono y más explícito.

¿Qué tipo de seducción elijo?

Los dos tipos de seducción, evidentemente. ¡No seamos excluyentes! Pero para poder llegar a una buena sincronización en la seducción rápida, debemos practicar mucha seducción lenta anteriormente. O, al menos, conocernos muy pero que muy bien y aprender a conocer a la pareja para poder acelerar los ritmos.

Recomiendo a quién sea de seducción lenta que intente aprender a ir más al grano. Y a quien siempre vaya directo al grano a que aprenda a incorporar la lentitud y la sensualidad en su reparto de juegos.

Cuantas más posibilidades tengamos... más nos divertiremos ¿verdad?

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