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Lo que hacemos con el ano

El sexo anal merece opiniones muy radicales: hay quienes lo normalizan completamente en las relaciones sexuales o quienes se escandalizan al saber que alguien lo practica

Elena Crespi Asensio

El sexo anal no es obligatorio, evidentemente. Pero hay quien le tiene miedo y lo evita por todos los medios. También hay quien lo disfruta. Y, desgraciadamente, es objetivo de muchos mitos y falsas creencias.

¿Cuáles son los mitos que más hemos oído?

Que si eres hombre y practicas sexo anal significa que eres homosexual. Nada más lejos de la realidad. El sexo anal no es un juego exclusivo de los hombres homosexuales, no. Es un juego abierto para hombres y mujeres heterosexuales u homosexuales.

Que el ano es un orificio de salida... Pues teniendo en cuenta este mismo principio, el sexo oral tampoco debería practicarse porque la boca no está diseñada para esa función. Y las relaciones sexuales deberían limitarse al coito y solamente para cuando queremos reproducirnos...

Que el sexo anal duele. Depende. Si alguien se inicia en el sexo anal e intenta penetrar directamente algo de un tamaño considerable... puede doler. La contracción de la musculatura anal es fuerte, por eso debemos tratarla con mimo! Si no vamos despacio y lubricamos bien, sí puede aparecer el dolor!

¿Para qué sirve el sexo anal? 

Pues para lo mismo que nos sirven la mayoría de las relaciones sexuales que tenemos... para gozar, para disfrutar, para sentir placer. Sencillamente eso. Y para eso no importa si los orificios con los que jugamos sean de salida o de entrada...

Qué debemos tener en cuenta para aprender a practicar el sexo anal

1- Tener un buen día: no todos los días sirven para recibir caricias en el ano

2- Unos buenos hábitos de higiene. Por ejemplo, una ducha diaria es suficiente! Pero evidentemente, se puede lavar la zona antes de jugar!

3- Tener un buen lubricante a mano (solamente los lubricantes de base acuosa pueden usarse junto con un preservativo, los que tienen base oleosa pueden estropear el condón o un juguete)

4- Iniciar la penetración con “algo pequeño”: plugs anales de tamaño pequeño o algo que ya llevamos incorporado... los dedos!

5- Si utilizamos juguetes, debemos asegurarnos que sean juguetes aptos para el sexo anal (plugs). Cualquier juguete no sirve ya que puede perderse por el intestino y eso no sería muy erótico...

6- Evidentemente lo más recomendable es utilizar juguetes anales, los dedos o el pene... hay quien utiliza otros artilugios pero luego llegan las consecuencias... como, por ejemplo, no poder sacar algo que se ha metido ahí dentro, ir a urgencias para desatascar lo que se haya atascado...

7- Para finalizar, recomendamos, ir despacito, con mimo, y comunicarse muchísimo con la pareja. Explicarle si puede penetrar más o no, si se puede ir más despacio o acelerar... solamente si nos comunicamos evitaremos que llegue el dolor...

El Punto P

Una anécdota para finalizar... recuerdo que, hace años, un urólogo me decía que el punto P no existía...

Evidentemente en las mujeres no existe pero el Punto P no es nada más que la zona donde se sitúa la próstata... por lo que es un punto de placer que solamente pueden tener los hombres (eso no significa que las mujeres no puedan gozar con el sexo anal).

Cuando el urólogo me dijo que no existía... me acordé de todos los hombres que conozco y que, en algún momento, se han atrevido a contarme sus experiencias con esa zona de su cuerpo... y los que han estimulado su punto P no tienen ninguna duda en que esa zona existe y es extremadamente placentera, salvajemente placentera...

Quizás el doctor no había encontrado o explorado esa zona de su cuerpo y por eso ponía en duda su existencia...

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