PUNTOS DE CARGA

Renault recicla sus baterías para crear más puntos de carga eléctricos

Renault ha desarrollado el sistema E-STOR, una solución económica y sencilla para cargar coches eléctricos.

Renault Connected Energy
Las primeras carreteras que disfrutarán de esta tecnología serán las alemanas y las belgas. | RENAULT

Laerke Saura Brik

Renault ha conseguido dar una segunda vida a sus baterías. Ahora los vehículos eléctricos podrán cargarse con un sistema de carga rápida gracias a los puntos instalados por Renault y Connected Energy en áreas de descanso de autopistas alemanas y belgas, que funcionan con un sistema de almacenamiento de energía acomulada en antiguas baterías de coches eléctricos.

Este sistema, pionero a nivel mundial, recibe el nombre de E-STOR. Toda su filosofía se basa en dar una segunda vida a las baterías procedentes de vehículos eléctricos del fabricante francés, donde se almacena energía mediante una alimentación de baja potencia, que luego se puede liberar a potencias elevadas. Esto se traduce a una fácil solución para establecer puntos de carga rápida para vehículos eléctricos en lugares donde, por el motivo que sea, existan dificultades para construir un punto que conecte directamente con la red eléctrica.

El sistema E-STOR es económico y sencillo de instalar, y además favorece que aparezcan más puntos de carga en las carreteras. Así es como este sistema podría ayudar a vender más coches eléctricos (ya que una demanda latente de los clientes es la de instalar más puntos de carga).

LA CREATIVIDAD NO TIENE LÍMITES

Algunos se preguntan qué va a pasar con las baterías de los coches eléctricos cuando se acaba su vida útil. Renault afirma que son una pieza relevante para la economía circular y que ofrecen varias posibilidades, ya que son capaces de almacenar energía en sitios tan diversos como viviendas individuales, centros industriales, o residencias. Por lo tanto, las baterías se pueden seguir usando sin ningún problema (el único límite es la creatividad).

Estas baterías utilizadas en vehículos eléctricos suelen tener una vida de entre ocho y diez años, pero no se debe descartar su utilidad en una segunda vida, tal y como se ha demostrado con el E-STOR.