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Tecnología

El problema que sufren muchas motos en los semáforos y que la tecnología puede solucionar

Los sistemas de detección tradicionales no siempre reconocen correctamente la presencia de una motocicleta, una situación que puede provocar largas esperas y aumentar los riesgos en las intersecciones

El problema que sufren muchas motos en los semáforos y que la tecnología inteligente quiere solucionar

El problema que sufren muchas motos en los semáforos y que la tecnología inteligente quiere solucionar

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Sofía Aladro

Madrid
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Para un motorista hay pocas situaciones más desconcertantes que llegar a un semáforo, detenerse correctamente y comprobar que el tiempo pasa sin que aparezca la luz verde. Mientras los vehículos de otros carriles siguen circulando, la moto continúa esperando, en ocasiones hasta que llega otro vehículo capaz de activar el sistema. No siempre se trata de una avería, el semáforo, simplemente, puede no haber detectado la presencia de la motocicleta.

El origen está en la tecnología que todavía se utiliza en muchos cruces. Bajo el asfalto pueden encontrarse sistemas de detección diseñados para identificar la presencia de vehículos, pero las características de una moto hacen que esta tarea no siempre resulte igual de sencilla. El resultado puede ser una espera prolongada que puede generar situaciones de riesgo para el motorista.

Las líneas del suelo tienen una función que muchos desconocen

Esos rectángulos o cuadrados formados por finas líneas en el pavimento no están ahí por casualidad. Se trata de bucles inductivos, unos cables que generan un campo electromagnético y detectan las variaciones provocadas por la masa metálica de los vehículos. Funcionan especialmente bien con coches y vehículos pesados, pero las motocicletas, por su menor tamaño y cantidad de metal, pueden tener más dificultades para activar el sistema.

Cuando esto ocurre, una posibilidad es situar la moto sobre una de las líneas del bucle en lugar de permanecer en el centro. Lo que nunca debe hacerse es interpretar que un semáforo que no cambia autoriza a continuar la marcha. Aunque la espera se prolongue, cruzar con la luz roja sigue siendo una infracción grave en España, con una sanción económica que habitualmente ronda los 200 euros y la correspondiente pérdida de puntos.

Los nuevos semáforos ya no necesitan esperar a que llegue un coche

La solución que empieza a ganar espacio en las ciudades pasa por cambiar la forma en la que los semáforos observan el tráfico. Los sistemas inteligentes incorporan tecnologías como cámaras de visión artificial, radares o sensores infrarrojos, capaces de detectar vehículos y analizar las condiciones de circulación con mayor precisión, incluso cuando hay poca visibilidad o llueve.

La diferencia es que estos sistemas no dependen únicamente de un horario previamente establecido. Pueden modificar los tiempos de los semáforos en función del tráfico que existe en cada momento. Para los motoristas, esto puede traducirse en menos tiempo de espera y en una circulación más predecible. Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Bilbao ya están incorporando este tipo de tecnología en determinados puntos, especialmente en zonas con una circulación compleja o una elevada siniestralidad, con el objetivo de que la infraestructura también juegue un papel activo en la seguridad vial.