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Curiosidades

La compra más absurda ya no es el Ferrari Luce por 40 millones: os presentamos la moto voladora Volonaut

La Airbike cuesta 880.000 dólares y solo vuela diez minutos; al lado, pagar 40 millones por un Ferrari casi parece sensato

La moto voladora Volonaut cuesta 800.000 dolares

La moto voladora Volonaut cuesta 800.000 dolares / Neomotor

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Edgar Vivó

Edgar Vivó

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Hay compras difíciles de justificar. Después están los caprichos de millonario. Y finamente está el hecho de gastarse 880.000 dólares en una moto voladora que puede mantenerse en el aire durante un máximo de diez minutos.

Hace apenas unas semanas parecía complicado superar al comprador que desembolsó 40 millones de dólares por el primer Ferrari Luce, pero podríamos tener un nuevo candidato si alguien se hace con la Volonaut.

La Airbike, técnicamente es espectacular. Parece una de aquellas motos ‘speeder’ con las que los personajes de Star Wars atravesaban los bosques a toda velocidad y, a diferencia de muchos intentos de reproducir los vehículos de los soldados imperiales, esta funciona de verdad. Despega verticalmente, puede mantenerse suspendida en el aire y desplazarse con un piloto sentado encima. El problema llega cuando empezamos a hacer números.

Volonaut ha abierto los pedidos de la Airbike con un precio de 880.000 dólares. Para reservarla hay que pagar primero 2.000 dólares no reembolsables. Cuando llegue el momento de asegurar el hueco de producción habrá que depositar otros 80.000 y, cuando comience el ensamblaje final, desembolsar los 798.000 dólares restantes.

A cambio recibiremos una máquina de solo 30 kilos de peso, construida en fibra de carbono y propulsada mediante turbinas a reacción. Admite un piloto de hasta 95 kilos y puede funcionar con diésel, biodiésel, Jet-A1 o queroseno.

Hasta aquí, todo más o menos bien. Hasta que aparece el dato que desmonta toda la fantasía: su tiempo máximo de vuelo es de diez minutos. Es cierto que Volonaut asegura que puede repostarse en menos de un minuto, pero o bien te sigue alguien con una furgoneta llena de garrafas de combustible, o a ver como encuentras y paras en una gasolinera cada 10 minutos.

La ficha técnica oficial habla de una velocidad máxima de 102 km/h para cumplir con la categoría estadounidense FAA Ultralight. La marca ha mostrado anteriormente cifras superiores en sus demostraciones, con vuelos de hasta 200 km/h, pero esos 102 km/h son los que figuran actualmente en las especificaciones del modelo.

Y que Volonaut indique que en Estados Unidos puede utilizarse sin licencia dentro de esa regulación tampoco significa que uno pueda comprarla en España, sacarla del garaje y sobrevolar su ciudad. La normativa española impone importantes restricciones a este tipo de aeronaves y al vuelo sobre zonas urbanas y aglomeraciones.

Y nosotros criticando al comprador del Ferrari

Todo esto obliga a recuperar otra de las grandes compras del verano. Durante la Monterey Car Week alguien pagó 40 millones de dólares por el Ferrari Luce Chassis 0, la primera unidad de producción del primer Ferrari completamente eléctrico. Una cantidad descomunal que convirtió al Luce en el coche nuevo más caro jamás vendido en una subasta.

Ferrari Luce

Ferrari Luce / Ferrari

¿Pero vale realmente esos 40 millones? Evidentemente no como simple automóvil. Otra cuestión es lo que pueda valer algún día para un coleccionista el Chassis 0 del primer Ferrari eléctrico. Pero existe además una diferencia bastante importante: aquella fue una subasta benéfica y los 40 millones se destinaron a la Ferrari Foundation para financiar proyectos educativos. Así que, visto desde esta perspectiva, hasta podemos retirar parte de las críticas. Con la Volonaut Airbike, en cambio, pagas 880.000 dólares, te subes, arrancas el cronómetro y diez minutos después tienes que volver a estar en el suelo.

Como demostración tecnológica es fascinante. Como juguete debe ser absolutamente increíble. Pero como compra, hoy por hoy, cuesta encontrar una manera más absurda de hacer desaparecer casi un millón de dólares. Aunque si se pagan más de 20 millones por una matrícula… pero de eso ya hablaremos otro día.