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Madring

Los primeros test del circuito de F1 en Madrid desatan la alarma vecinal por el ruido

Los registros acústicos realizados durante las rodadas superan los 100 decibelios y preocupan a los residentes de las zonas próximas al trazado

El circuito Madring

El circuito Madring / ARCHIVO

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Sofía Aladro

Madrid
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Las pruebas preliminares sobre el asfalto del nuevo trazado de carreras en la capital han encendido las alarmas en los distritos cercanos. Durante las recientes rodadas de verificación, en las que apenas un puñado de monoplazas de categorías inferiores circulaba simultáneamente por el circuito, las mediciones acústicas realizadas a escasa distancia de las viviendas registraron promedios superiores a los 102 dBA, alcanzando picos máximos que bordearon los 109 decibelios. Estas cifras sitúan el estruendo muy por encima de los límites legales fijados para áreas de uso residencial en la capital.

Desde los colectivos vecinales afectados califican el ambiente sonoro de insoportable y advierten del grave impacto que el evento causará durante su desarrollo oficial. La elevada intensidad energética percibida dificulta tareas tan comunes como la concentración o el trabajo desde el hogar, obligando a los residentes a convivir con un ruido constante. Ante esta situación, las plataformas de afectados ultiman la instalación de sensores homologados durante los días de competición para recopilar pruebas técnicas que refuercen sus vías judiciales abiertas contra las licencias del circuito.

El conflicto vecinal llega a los tribunales

La preocupación vecinal no se limita a la molestia puntual de los entrenamientos, sino a la distorsión prolongada de la vida cotidiana en áreas como el barrio de Las Cárcavas. La convivencia diaria en los hogares se ha visto gravemente alterada, justo en vísperas de fechas clave como el inicio del calendario escolar. Los colectivos vecinales consideran que estos niveles de ruido dificultan la vida cotidiana de los residentes y reclaman medidas más eficaces para reducir el impacto acústico.

El conflicto también ha llegado a los tribunales. Los vecinos han recurrido la modificación del plan urbanístico y las autorizaciones concedidas para el circuito, y piden que se revisen las posibles afecciones medioambientales y acústicas que puede generar su actividad. Entre sus principales preocupaciones está la proximidad del trazado a las viviendas y el impacto que tendrá sobre los residentes durante los próximos años.

El desafío logístico de 'Madring'

Más allá del impacto sonoro, el macroevento automovilístico plantea un reto operacional colosal para la infraestructura de la zona en torno al recinto ferial de Ifema. Con una previsión de asistencia que ronda los 120.000 espectadores diarios y un flujo global superior a los 350.000 visitantes durante el fin de semana del Gran Premio de España, la movilidad en el distrito se encuentra bajo máxima tensión. El despliegue de vallas, cortes de vía y los prolongados trabajos de montaje y desmontaje han restringido los accesos desde la primavera, dejando a barrios enteros con serias dificultades para desplazarse de forma fluida.

Por otro lado, no todos los negocios de la zona confían en que el Gran Premio vaya a beneficiar al comercio local. Los colectivos vecinales temen que los aficionados concentren su gasto dentro del propio recinto, donde habrá restaurantes y otras opciones de ocio, en lugar de acudir a los establecimientos cercanos. También muestran su preocupación por el aumento del turismo en la zona y por la capacidad del transporte público para absorber a los miles de asistentes sin afectar a los desplazamientos habituales de los vecinos.