Eléctricos
China pone fin a una de las grandes dudas de los coches eléctricos: ¿cuánto duran realmente las baterías?
El nuevo estándar chino establece cómo medir la degradación de las baterías, fija un margen máximo del 5% para el dato que proporciona el coche y contempla controles sobre vehículos de hasta diez años.

Diagrama del DM 5.0 Super Hybrid Technology de BBYD. / BYD

Una de las grandes preguntas cuando se habla de coches eléctricos es cuánto dura realmente su batería. Como cualquier batería, la de los coches también pierde capacidad con el uso y el paso del tiempo, pero falta un estándar para comprobar de la misma manera cuánto se ha degradado en cada vehículo.
China quiere poner orden en este aspecto con el estándar nacional GB/T 46991.1-2025, que entró en vigor el 1 de julio de 2026 y establece los requisitos de durabilidad y los métodos de ensayo de las baterías de los vehículos eléctricos y los híbridos enchufables.
El estándar introduce dos indicadores para conocer el estado de la batería. El principal es el SOCE (State of Certified Energy), que indica qué porcentaje de la energía que podía almacenar la batería cuando era nueva conserva en cada momento. Por ejemplo, si una batería tenía una capacidad energética certificada de 80 kWh y con el paso del tiempo conserva 68 kWh, su estado energético sería aproximadamente del 85%. También se contempla el SOCR, que indica qué porcentaje de la autonomía certificada conserva el vehículo con el paso del tiempo.
Estos datos no quedan para uso interno del fabricante. El gobierno chino quiere que la salud de la batería y su estado puedan consultarse a través del vehículo, mediante el puerto OBD y otros sistemas como la pantalla del coche o una aplicación móvil.
Doble medición de la capacidad de la batería
Una de las principales novedades de este estándar chino está en la forma de comprobar que los datos y las mediciones son correctas. Así, el SOCE que muestra el vehículo se compara con el resultado obtenido mediante el procedimiento de medición establecido por la propia norma. La diferencia entre ambos no puede superar el 5%.

Plataforma del Geely EX5. / Geely Auto
Por ejemplo, si el coche indica que la batería conserva un 90% de su capacidad y la medición determina que conserva un 87%, la diferencia es de tres puntos y estaría dentro del límite. Si la medición diese un 82%, la diferencia sería de ocho puntos y no cumpliría el requisito.
Este 5% no significa que la batería solo pueda degradarse un 5%. Es el margen máximo de diferencia permitido entre el estado de la batería que comunica el vehículo y el que se obtiene mediante la medición.
El estándar tiene en cuenta además el uso de la batería para suministrar electricidad a otros equipos mediante sistemas V2X, como V2G, V2H o V2L (vehicle-to-load). En estos casos, el coche consume energía aunque no recorra kilómetros. Por eso la norma establece un método para convertir esa energía utilizada en un kilometraje virtual, que se tiene en cuenta al evaluar el envejecimiento de la batería. Este cálculo también tiene un margen máximo de error, establecido en el 3%.
Mediciones a lo largo de la vida del coche
Del mismo modo, esta norma china establece requisitos mínimos de rendimiento (MPR) para evaluar la capacidad que conserva la batería durante su vida útil. La evaluación contempla tres momentos de referencia: 5 años o 100.000 kilómetros, 8 años o 160.000 kilómetros y 10 años o 200.000 kilómetros, tomando como referencia el límite que se alcance primero.
Se prevén muestras de al menos 500 vehículos como referencia para realizar estas pruebas y, en cada una de estas evaluaciones, al menos el 90% de los vehículos de la muestra debe cumplir los requisitos mínimos de rendimiento. De esta forma, el estándar no solo permite comprobar cómo funciona una batería cuando el coche sale de fábrica, sino también cómo envejece después de años de utilización real.

Nueva batería Shenxing Pro de CATL. / CATL
La norma también incluye métodos para acelerar artificialmente el envejecimiento de las baterías durante los ensayos. De esta forma, los fabricantes pueden comprobar cómo se comportarán a largo plazo sin tener que esperar diez años para obtener los resultados.
Para el propietario, la consecuencia más interesante es que el porcentaje de salud de la batería podrá compararse con una referencia común y tendrá que mantenerse dentro de unos límites de precisión, además de tener información fiable y actualizada de la vida útil de la batería, algo especialmente relevante a la hora de comprar un eléctrico segunda mano.
Y para los fabricantes, este nuevo estándar supone disponer de un procedimiento normalizado para demostrar cómo envejecen sus baterías durante la vida útil del vehículo.
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