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Mecánica

Si el humo de tu escape es de este color, te puede costar una fortuna en el taller

Aprender a identificar la tonalidad y el olor de las emisiones puede evitar averías graves en el motor y problemas en la ITV

tubo escape

tubo escape / iStockphoto

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Sofía Aladro

Madrid
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El tubo de escape de un vehículo transmite información constante sobre el estado de la mecánica a través del humo que expulsa. Aunque en condiciones normales esta emisión suele ser casi imperceptible o limitarse a un suave vapor blanco al arrancar por efecto de la condensación, la aparición de tonalidades densas o persistentes es un aviso directo del motor de que existe un fallo en el sistema.

Saber interpretar el color y las características del humo resulta fundamental para prevenir daños mayores, ahorrar en reparaciones y superar con éxito la ITV.

El diagnóstico según el color

Las principales tonalidades del humo y sus causas mecánicas se dividen en:

  • Humo azulado: indica que el motor está quemando aceite dentro de la cámara de combustión. Suele ir acompañado de un olor a quemado y responde al desgaste de los segmentos del pistón, juntas de guías de válvulas o fallos en el turbo, lo que obliga a vigilar el nivel de lubricante para no dañar el catalizador o el filtro de partículas.
  • Humo negro: señala una mezcla rica, es decir, que el motor recibe más combustible del que puede quemar. Esto suele estar provocado por filtros de aire obstruidos, inyectores sucios, fallos en la sonda lambda o acumulación de carbonilla en la válvula EGR.
  • Humo blanco denso: cuando es espeso, no desaparece al calentarse el motor y desprende un olor dulzón, advierte de una fuga de líquido refrigerante hacia la cámara de combustión, normalmente ocasionada por una junta de culata defectuosa.

Identificar a tiempo cualquiera de estos síntomas evita exponer al vehículo a sobrecalentamientos severos o averías de gran alcance que encarezcan la reparación.

Consejos de actuación y prevención ante emisiones anómalas

Ante la presencia de emisiones extrañas, resulta imprescindible actuar de forma metódica anotando en qué momento preciso aparece el humo, ya sea al arrancar, al acelerar o al ralentizar. Asimismo, prestar atención a los olores, como matices a quemado, aromas dulzones o notas metálicas, y comprobar minuciosamente los niveles de aceite y refrigerante antes de volver a circular aportará pistas determinantes para resolver el problema.

Una revisión preventiva a tiempo permite solucionar estos incidentes antes de que deriven en un suspenso en la prueba de opacidad de la ITV o en averías desproporcionadas. Ante cualquier anomalía visible por el retrovisor, lo más aconsejable es acudir cuanto antes a un taller de confianza para que un profesional pueda diagnosticar el problema antes de que se convierta en una reparación mayor.