Industria
El coche volador con el que Volkswagen quiso conquistar China nunca llegó a volar
La historia de este proyecto, anunciado en 2021, muestra cómo la industra y el desarrollo de nuevas tecnologías en China han cambiado radicalmente en los últimos años.

Volkswagen Flying Car / Volkswagen Group

Volkswagen ha triunfado en China durante décadas (en 2019 alcanzó 4,2 millones de ventas, colocándose como la marca extranjera líder) y este ha sido uno de los mercados asiáticos donde el grupo alemán más ha apostado por desarrollar modelos que encajaran de manera local. De hecho, sigue teniendo una gran presencia, tal y como demostró con un enorme despliegue de coches en el último Salón de Pekín.
No obstante, el contexto ha cambiado y el liderazgo de Volkswagen ha caído en favor de marcas nacionales, al mismo tiempo que en vehículos de nueva energía (es decir, eléctricos y PHEV o REEV). Las marcas europeas que otrora dominaban las ventas del mercado chino han perdido fuelle.
En parte, por el viraje de la legislación y los hábitos de consumo de los conductores chinos hacía este tipo de vehículos de nueva energía. Por otro lado, por el impulso de la propia industria automovilística nacional y el rápido desarrollo de coches altamente tecnológicos y eficientes a un ritmo que los fabricantes europeos no pueden igualar.
El V.MO, el coche volador que Volkswagen desarrolló en China
En esta misma línea, Volkswagen anunció el desarrollo de un eVTOL, un vehículo de despegue y aterrizaje vertical (vaya, el comúnmente llamado coche volador), bajo la estrategia de hecho en China, para China. Un movimiento que pretendía aprovechar un nuevo mercado-nicho con un enfoque de lujo y mucho potencial en cuanto a beneficios.
Este proyecto se presentó en 2021 y en 2022 Volkswagen presentó el V.MO, su primer prototipo. Desde entonces, poco o nada se ha sabido de ello, hasta que Reuters ha decidido publicar una serie de informaciones que confirman que el coche volador de Volkswagen en China no llegará a hacerse realidad.
En el momento del anuncio, ya había también empresas que empezaban a curiosear con esta tecnología en Europa y en Estados Unidos. Volkswagen apostó por China, un país en el que la idea de un eVTOL estaba más desarrollada y podía responder a una necesidad más acuciante. El grupo alemán enseguida que necesitaba ayuda china y, como confirman los documentos estudiados por Reuters, entró en juego la start-up Pantuo Aviation. Era una empresa muy joven que ya había desarrollado un diseño muy llamativo llamado Pantala.
En común empezaron a desarrollar el V.MO: cuatro plazas, unos 200 kilómetros de autonomía, despegue y aterrizaje vertical, funcionamiento totalmente eléctrico y un nivel de ruido aproximadamente un 50 % inferior al de un helicóptero. Después de la presentación del prototipo, la relación entre Pantuo y Volkswagen se rompió no sin problemas judiciales, ya que la start-up china acusó al responsable del proyecto de Volkswagen, Zhou Jin, de espionaje empresarial.
Trabas en el camino y un cambio radical del contexto
Siempre según lo publicado por Reuters, Jin llegó a sufrir restricciones para salir del país mientras la investigación seguía abierta. El proceso ante los tribunales chinos paralizó el proyecto de Volkswagen, al mismo tiempo que las empresas nacionales aceleraban en la creación de sus propios eVTOL. Algunas de ellas fueron y son Xpeng, Geely, Chery o EHang, apoyadas además por el propio gobierno Chino, interesado en el desarrollo de esta tecnología.
Llega el año 2024, cuando definitivamente se cancela el proyecto. Pero no solo el proceso judicial y el retraso consecuente respecto a la competencia fueron los motivos para ello. Al mismo tiempo, Volkswagen perdía el liderazgo en el mercado chino y volumen de ventas, por lo que los esfeurzos del grupo en China se centraron en reforzar su posición. Había que recuperar ventas, impulsar un nuevo portfolio de modelos que respondieran a la demanda de los conductores chinos y plantar cara al rápido desarrollo de los fabricantes nacionales.
La historia del coche volador que nunca llegó a volar muestra cómo en apenas unos años la realidad automovilística en China ha dado en giro de 180 grados: las marcas nacionales son las que están saliendo a conquistar Europa, el desarrollo de la tecnología más puntera ya es local y las marcas europeas están perdiendo fuerza y presencia en el país asiático.
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