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Impuestos

Reino Unido cobrará un impuesto anual a los coches eléctricos mientras España mantiene en el punto de mira al diésel

El nuevo gravamen británico se calculará según los kilómetros recorridos, mientras el Gobierno español sigue estudiando cambios fiscales para los vehículos de combustión

Repostaje en una gasolinera.

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Sofía Aladro

Madrid
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Los vehículos eléctricos dejarán de disfrutar de algunas de las ventajas fiscales con las que se ha impulsado su expansión durante los últimos años. Reino Unido ha confirmado la implantación de un nuevo impuesto anual para este tipo de automóviles, una tasa que dependerá del kilometraje recorrido y que busca compensar la pérdida de ingresos derivada de la caída del consumo de carburantes.

La medida refleja el cambio de estrategia que empiezan a adoptar algunos países europeos ante el crecimiento de la movilidad eléctrica. A medida que aumentan las matriculaciones de coches de cero emisiones, las administraciones estudian nuevas fórmulas para mantener la recaudación que hasta ahora procedía de los impuestos ligados a la gasolina y al diésel.

Así será el nuevo impuesto para los coches eléctricos

El sistema aprobado por las autoridades británicas obligará a los conductores a declarar una previsión de los kilómetros que recorrerán cada año. Posteriormente, esa cifra se ajustará durante las inspecciones técnicas del vehículo para corregir posibles diferencias entre el kilometraje estimado y el real.

Los propietarios de coches totalmente eléctricos abonarán dos céntimos por cada kilómetro recorrido, lo que supondrá alrededor de 100 euros anuales para un conductor que haga unos 10.000 kilómetros al año. En el caso de los híbridos enchufables, la tasa será de un céntimo por kilómetro, al considerar que estos vehículos ya contribuyen parcialmente a las arcas públicas mediante los impuestos sobre los combustibles.

España sigue negociando nuevos impuestos para los coches diésel

Mientras Reino Unido pone el foco en los vehículos eléctricos, en España las conversaciones se centran en los modelos de combustión. El Gobierno mantiene sobre la mesa la equiparación fiscal entre el diésel y la gasolina, una reforma que Bruselas lleva tiempo reclamando y que podría traducirse en un incremento del precio del gasóleo si finalmente sale adelante.

A este posible cambio se suma la posibilidad de que los ayuntamientos establezcan tasas para acceder con vehículos de combustión a las Zonas de Bajas Emisiones, una medida contemplada en la legislación vigente pero cuya aplicación dependerá de cada consistorio. Por ahora ninguna de estas medidas se ha puesto en marcha en España, aunque ambas continúan sobre la mesa y podrían aplicarse en los próximos años si finalmente prosperan las reformas fiscales previstas.