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Seguridad vial

Cómo afecta el calor a los neumáticos y qué hacer para conducir con seguridad en verano

Las altas temperaturas aumentan el desgaste de las cubiertas, modifican su presión y pueden comprometer el comportamiento del vehículo si no se revisan correctamente

Revisando los neumáticos del coche

Revisando los neumáticos del coche / Freepik

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Sofía Aladro

Madrid
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El verano no solo pone a prueba el sistema de refrigeración del coche o el aire acondicionado. Las altas temperaturas también afectan directamente a los neumáticos, el único elemento del vehículo que está en contacto con el asfalto y que resulta fundamental para garantizar la seguridad durante la conducción.

Cuando el termómetro sube, el pavimento puede alcanzar temperaturas muy superiores a las del ambiente, lo que incrementa el calor que soportan las cubiertas. Aunque los neumáticos están preparados para trabajar en estas condiciones, un mantenimiento inadecuado o un desgaste excesivo pueden reducir su rendimiento y aumentar el riesgo de sufrir una avería o accidente.

Los efectos del calor sobre los neumáticos

Uno de los principales efectos de las altas temperaturas es el aumento de la presión en el interior del neumático debido a la expansión del aire. Si esta presión no es la adecuada, la superficie de contacto con el asfalto puede variar y afectar tanto a la adherencia como a la estabilidad del vehículo, especialmente durante frenadas o maniobras de emergencia.

El calor también acelera el desgaste de la banda de rodadura y puede favorecer fallos estructurales cuando se combina con factores como una presión incorrecta, una carga excesiva o una conducción prolongada a altas velocidades. En estas circunstancias aumenta el riesgo de sufrir daños en la cubierta o incluso un reventón.

Revisar los neumáticos antes de viajar

Para reducir estos riesgos, los especialistas recomiendan comprobar la presión de los neumáticos al menos una vez al mes y siempre antes de emprender un viaje largo. Esta revisión debe realizarse con las cubiertas en frío y respetando las indicaciones del fabricante del vehículo para garantizar una medición correcta.

Además, conviene inspeccionar periódicamente el estado de la banda de rodadura y comprobar que no existan cortes, deformaciones o desgastes irregulares. También es recomendable evitar sobrecargar el vehículo, moderar la velocidad durante las horas de más calor y, siempre que sea posible, aparcar en zonas de sombra. Bridgestone recuerda que un mantenimiento preventivo adecuado resulta clave para conservar las prestaciones de los neumáticos y mejorar la seguridad al volante durante los desplazamientos estivales.