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Mundial 2026

El triunfo de España en el Mundial y el inesperado efecto sobre el tráfico en Madrid

La histórica caída de los desplazamientos diarios tras el triunfo de la Selección evita los grandes atascos en Madrid y acelera el tráfico por encima de un lunes normal

Aficionados españoles celebran la victoria de la selección española/argentina en la final del Mundial de fútbol 2026, a 19 de julio de 2026, en Madrid (España). España consigue su segunda Copa del Mundo de fútbol de la historia, tras su primera victoria e

Aficionados españoles celebran la victoria de la selección española/argentina en la final del Mundial de fútbol 2026, a 19 de julio de 2026, en Madrid (España). España consigue su segunda Copa del Mundo de fútbol de la historia, tras su primera victoria e / Carlos Lujan / Europa Press

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Sofía Aladro

Madrid
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La conquista de la Copa del Mundo por parte de la Selección Española transformó por completo la rutina de la capital durante 48 horas, pero la red viaria respondió de una forma atípica. A pesar de los cierres de calles organizados para la rúa de los campeones, el gran colapso que se preveía en la ciudad no llegó a consumarse debido a una drástica reducción del tráfico cotidiano en la mayoría de los barrios.

El fenómeno fue especialmente evidente durante la emisión del partido, momento en el que el flujo de vehículos disminuyó entre un 32% y un 35% en comparación con un domingo ordinario. Esta estampida de coches en la vía pública permitió que la velocidad media aumentara un 14% durante la noche, una tendencia de fluidez que se mantuvo incluso al día siguiente durante las horas centrales del desfile de la Selección.

Los puntos negros de la celebración y el repunte de emisiones

La tranquilidad de la periferia no se vivió en el centro de la ciudad. El paso del autobús de los jugadores atascó calles principales como el Paseo del Prado, Cibeles y Jerónimos, donde los coches circularon un 20% más despacio de lo habitual, sumado a los frenazos continuos en la zona de Goya por el paso de peatones.

Esta circulación a tirones acabó pasando factura al medioambiente durante la madrugada. Al ir tan despacio y frenar constantemente, el consumo de gasolina de los coches se disparó un 59% y las emisiones contaminantes aumentaron casi un 50% respecto a un día normal.

La alteración de las rutinas al servicio de la ciudad

El comportamiento de los conductores madrileños durante el evento demostró cómo la autorregulación ciudadana puede evitar el colapso en grandes citas. Mientras el centro se blindaba para dar paso al autobús del equipo, los distritos periféricos como Cuatro Caminos registraron un 10% menos de viajes y un ritmo de paso superior al de cualquier jornada laboral ordinaria.

El seguimiento de esta atípica jornada sobre el asfalto ha sido posible gracias al estudio de patrones de circulación elaborado por la compañía de movilidad conectada Geotab, que analizó los datos anonimizados de miles de turismos e industriales a lo largo de las celebraciones en la capital.