Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Los frenazos fantasma de los coches amenazan la regla vial que todos los conductores daban por sentada

Los fallos en el sistema de frenado automático de emergencia complican los siniestros y abren un complejo debate sobre la responsabilidad legal de los automovilistas

frenado de emergencia

frenado de emergencia / Opel

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Sofía Aladro

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Desde 2022, las aseguradoras y los conductores europeos afrontan un problema creciente con un asistente de seguridad obligatorio. La frenada de emergencia automática no es infalible, los frenazos repentinos sin motivo son cada vez más habituales y la clásica norma de que el vehículo trasero siempre tiene la culpa en un choque por alcance está empezando a cuestionarse a nivel legal. 

Aunque estos sistemas se diseñan para mejorar la seguridad, la realidad es que cometen más errores de los previstos. El dispositivo de parada automática ante obstáculos, peatones o ciclistas es el que registra más fallos. El sistema funciona mediante sensores y cámaras que calculan distancias, y si detectan un riesgo avisan al conductor, si este no actúa, detienen el coche bruscamente.

Qué es y cómo afecta a las aseguradoras

Una frenada fantasma ocurre cuando las cámaras y sensores confunden sombras, cambios de luz bajo un puente o simples ramas con un peligro real. Ante este falso positivo, el coche clava los frenos de forma violenta y repentina, impidiendo que el conductor que circula detrás disponga de margen de maniobra para esquivarlo. 

Esta situación altera por completo el sector de los seguros. Históricamente, golpear por detrás significaba asumir la culpabilidad por no respetar la distancia de seguridad, pero este principio se tambalea por un fallo de software. La Unión Europea obligó a integrar el sistema de frenado automático en 2022, ampliándolo en 2024 para detectar peatones y ciclistas, y planea una mayor sensibilidad para 2026, lo que aumentará estos errores programados por exceso de prudencia.

Casos reales y la gran dificultad para demostrar el fallo

En los Países Bajos, la aseguradora DAS ya tramita accidentes provocados por estas detenciones erróneas, que coinciden con el despliegue de sistemas de conducción supervisada de marcas como Tesla. En un caso real, un coche frenó en seco al detectar una rama, provocando un fuerte impacto trasero. Ante esto, la presunción de culpa del conductor posterior desaparece si se demuestra que la frenada precedente fue injustificada y negligente, aunque la ley sigue responsabilizando al conductor humano por no corregir el error de la máquina.

El verdadero reto radica en certificar que el freno lo activó el sistema de forma autónoma. Para demostrarlo se necesitan los registros internos del coche, pero los fabricantes suelen ser muy reacios a compartirlos voluntariamente y casi siempre exigen una orden judicial para entregarlos. Esta problemática llegará pronto a las aseguradoras de España, convirtiendo una tecnología pensada para salvar vidas en un complejo laberinto legal difícil de resolver sin la transparencia de las marcas.