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Prueba

Probamos el Coyote Max durante más de 1.000 kilómetros

Una ruta entre Valencia, Zaragoza y Barcelona permite comprobar las ventajas de llevar las alertas de velocidad, radares e incidencias en un dispositivo independiente al móvil

Prueba del Coyote Max

Prueba del Coyote Max / Edgar Vivó

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Edgar Vivó

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Más de 1.000 kilómetros entre Valencia, Zaragoza y Barcelona sirven para entender mejor qué aporta el Coyote Max. No es un navegador convencional ni pretende reemplazar todas las funciones del teléfono, sino mantener siempre visibles la velocidad, los límites y las incidencias de la carretera y radares, mediante un dispositivo exclusivo para ello.

Su principal ventaja aparece cuando conocemos el recorrido y no necesitamos GPS para llegar al destino. En ese caso, el móvil puede permanecer guardado mientras el Coyote se ocupa de las alertas. Parece una diferencia menor, pero adquiere importancia durante un viaje largo, especialmente si el teléfono se utiliza también para escuchar música y podcast, comunicarse o resolver cualquier imprevisto al llegar.

Alerta de radar móvil en el Coyote Max

Alerta de radar móvil en el Coyote Max / Edgar Vivó

Las aplicaciones de navegación mantienen activos la localización, la conexión de datos y la comunicación con el coche, incluso cuando su información aparece proyectada en la pantalla central. Ese trabajo incrementa muchísimo el consumo de batería y puede elevar la temperatura del terminal. Si el trayecto dura varias horas, suele ser necesario mantenerlo conectado a la corriente, sometiéndolo de forma simultánea a un uso intenso y a la carga, lo que acaba deteriorando la batería del terminal notablemente si se hace de forma habitual.

El Coyote Max permite reducir esa dependencia. Al incorporar conexión 4G y GPS propios, recibe las alertas sin utilizar el teléfono y evita que este permanezca trabajando durante todo el recorrido. No puede afirmarse cuánto prolonga la vida de su batería porque cada uso es distinto, pero sí descarga al móvil de una tarea exigente y ayuda a conservar su autonomía para cuando realmente se necesita.

Una pantalla siempre pendiente de la carretera

La pantalla táctil IPS de 4 pulgadas concentra la información esencial sin obligar a recorrer menús. Durante la ruta resultó súper sencillo consultar la velocidad real, el límite de la vía y la distancia hasta cada aviso, incluso con un vistazo rápido. Su resolución es de 800 x 480 píxeles y el brillo permite mantener siempre la legibilidad independientemente de las condiciones de luz.

La pantalla táctil de 4 pulgadas del Coyote Max ofrece siempre una legibilidad perfecta

La pantalla táctil de 4 pulgadas del Coyote Max ofrece siempre una legibilidad perfecta / Edgar Vivó

Los avisos se hacen más intensos conforme el coche se aproxima al punto señalado. Cambian el color, los destellos de la pantalla y el sonido, de modo que el conductor puede reconocer la cercanía del peligro, incluso sin mirar la pantalla. Los radares fijos, móviles y de tramo utilizan iconos triangulares, mientras que las alertas meteorológicas, los objetos en la calzada, el firme deteriorado o los vehículos detenidos se identifican mediante símbolos cuadrados.

Ese planteamiento permite que el dispositivo funcione como una pequeña instrumentación adicional. Las alertas permanecen siempre en el mismo lugar y no desaparecen por una llamada, un mensaje o un cambio de aplicación. El conductor tampoco necesita manipular el móvil ni mantenerlo colocado sobre el salpicadero, donde la exposición directa al sol puede elevar todavía más su temperatura.

El asistente de voz es una ventaja adicional en recorridos largos. El Coyote Max incorpora dos micrófonos y permite notificar o confirmar una incidencia mediante una orden directa, sin tocar la pantalla, lo que refuerza la seguridad en la conducción.

Perfecto para largas distancias

El Coyote Max encaja especialmente con conductores que pasan muchas horas al volante, cambian con frecuencia de vehículo o prefieren mantener el teléfono disponible. También puede resultar útil en coches sin sistemas modernos de conexión, ya que trabaja de forma autónoma y solo necesita su propia alimentación.

La información procede de una comunidad que Coyote cifra en más de cinco millones de miembros en Europa. Los usuarios pueden comunicar radares móviles e incidencias, mientras el sistema procesa y distribuye los avisos al resto de conductores.

Alerta de vehículo parado en el Coyote Max

Alerta de vehículo parado en el Coyote Max / Edgar Vivó

El dispositivo monta un procesador de ocho núcleos de hasta 2 GHz, 6 GB de RAM, GPS multiconstelación y una antena cerámica compatible con parabrisas atérmicos, lo que se traduce en una respuesta fluida del dispositivo en todo momento. La carcasa utiliza vidrio y plástico 100 % reciclados, mientras que el embalaje está fabricado con materiales reciclados y reciclables.

Su precio es de 299 euros (más una cuota de servicio) y está disponible en España, Francia y Bélgica. La compra tiene más sentido cuando se valora la independencia respecto al móvil, no solo la recepción de alertas. Tras más de 1.000 kilómetros, esa es su aportación más clara: mantener una pantalla dedicada a la carretera mientras el teléfono permanece guardado, con menos carga de trabajo y más batería disponible al llegar al destino.