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Curiosidades

El faro retráctil de Porsche: un icono luminoso de su época

Los avances en la tecnología de iluminación pusieron fin a la era de los faros abatibles a partir de mediados de la década de 1990, pero su atractivo icónico aún perdura

El faro retráctil de Porsche: un icono luminoso de su época

El faro retráctil de Porsche: un icono luminoso de su época / Porsche

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Fernando Álvarez

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Accionar el interruptor situado a la izquierda del habitáculo del Porsche 928 ofrece uno de los momentos más característicos de la denominada era transaxle. Con un simple giro en sentido horario, los faros emergen con rapidez desde las profundidades del capó y basculan hacia delante. Este movimiento transforma el frontal diurno del coche, liso y estilizado, en una estampa nocturna dominada por dos ópticas clásicas que marcan el estilo vanguardista de este gran turismo.

Este deportivo se presentó ante el público en la primavera de 1977, durante el Salón del Automóvil de Ginebra, suponiendo el debut de la marca de Stuttgart en el panorama de los grandes vehículos deportivos equipados con motores de ocho cilindros.

Dos tecnologías para un mismo lenguaje de diseño

Durante las décadas de 1970 y 1980, los modelos de la gama transaxle recurrieron a dos sistemas de faros ocultos técnicamente diferentes, definiendo la estética de toda una época automovilística:

  • Sistema giratorio hacia delante: Equipado de serie en el Porsche 928 y heredado más tarde, en 1991, por el Porsche 968 como última etapa evolutiva de esta saga. Su gran peculiaridad de diseño radica en que las ópticas permanecen totalmente visibles sobre el frontal del coche incluso cuando se encuentran plegadas.
  • Sistema retráctil hacia atrás: Empleado en los modelos de cuatro cilindros de la marca, como el 924 (desde 1976) y el 944 (desde 1981), inspirándose en el mecanismo previo del deportivo de motor central Porsche 914 (1969). En estos vehículos, al cerrarse, los faros se esconden por completo gracias a unas tapas pintadas en el mismo color de la carrocería, integrándose visualmente en las líneas del capó.

Independientemente del mecanismo elegido en la zona delantera, todos los modelos de esta familia técnica complementaban su alumbrado principal con funciones de iluminación adicionales integradas directamente en los paragolpes.

El faro retráctil de Porsche: un icono luminoso de su época

El faro retráctil de Porsche: un icono luminoso de su época / Porsche

La legislación y la técnica detrás de las ópticas emergentes

El desarrollo de estos vehículos contó con la participación directa del diseñador neerlandés Harm Lagaay, quien asumió la jefatura de diseño de Porsche entre 1989 y 2004. Lagaay recuerda que la adopción de los faros emergentes no respondió únicamente a criterios estéticos o a la búsqueda de una aerodinámica óptima, sino a estrictas normativas legales y a las limitaciones técnicas de la época.

"Teníamos que cumplir unas directrices precisas en cuanto a la altura de los grupos ópticos", explica Lagaay. "Al mismo tiempo, estaba claro que cuanto más grande era un faro, mejor era su alumbrado con la tecnología de iluminación de aquella época. Solo había una solución: los faros emergentes". 

El fin de una era con la llegada del nuevo siglo

La vigencia de los faros abatibles concluyó de forma definitiva a finales de la década de los noventa. El estreno del primer Porsche Boxster en 1996 y la posterior llegada del Porsche 911 (generación 996) en 1997 marcaron el punto final de esta solución de diseño.

La nueva tecnología de iluminación permitió a la firma de Stuttgart integrar todas las funciones lumínicas dentro de una única unidad fija y compacta, manteniendo unos niveles de aerodinámica extraordinarios sin sacrificar rendimiento. Pese a su desaparición de las líneas de producción, el sistema conserva intacta su magia original gracias al efecto visual que provocan los faros desplegados, los cuales alargan las líneas del morro y acompañan en silencio al conductor en la carretera.