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Internacional

Esta carretera desaparece si sube la marea

El Passage du Gois, en la costa atlántica francesa, queda completamente sumergido con la marea y solo puede cruzarse durante unas pocas horas al día

Así es la carretera que desaparece si sube la marea

Así es la carretera que desaparece si sube la marea / X

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Elena Castellano

Elena Castellano

Madrid
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Hay carreteras famosas por sus curvas imposibles, otras por sus paisajes espectaculares y algunas por su historia. Pero pocas resultan tan sorprendentes como el Passage du Gois, una singular calzada situada en la costa atlántica francesa que desaparece completamente bajo el agua dos veces al día.

Esta carretera de 4,2 kilómetros conecta el continente con la isla de Noirmoutier, en la bahía de Bourgneuf, funcionando como una infraestructura “intermitente” marcada por el ritmo de las mareas. Durante la pleamar, el océano cubre totalmente el asfalto con entre 1,30 y cuatro metros de agua, haciendo que la vía quede invisible y convirtiéndola en una de las carreteras inundables más peligrosas del mundo.

Por eso, antes de atravesarla es imprescindible consultar los horarios de las mareas. El margen seguro para cruzar apenas dura unas tres horas: aproximadamente una hora y media antes de la bajamar y otra hora y media después. Fuera de ese tiempo, el mar recupera rápidamente el terreno y puede atrapar a cualquier conductor despistado.

Una carretera nacida del movimiento del océano

El origen del Passage du Gois no responde a una obra de ingeniería convencional, sino a un fenómeno natural conocido como “wantij”. Durante siglos, el choque entre dos corrientes marinas fue acumulando arena, limo y sedimentos sobre un antiguo fondo rocoso hasta formar un estrecho banco de tierra entre la isla y el continente.

Cuadro de Lebron Jean-Claud del Pasage du Gois

Cuadro de Lebreton-Hays del Pasage du Gois / X

Aunque existen referencias medievales y ya aparecía en mapas de 1701, no fue hasta el siglo XIX cuando comenzaron las obras para consolidar el paso mediante adoquines. Posteriormente, entre 1935 y 1939, la carretera quedó definitivamente pavimentada con el aspecto que mantiene en la actualidad

El propio nombre “Gois” procede de un antiguo término dialectal que significa literalmente “caminar mojándose”, una descripción bastante precisa de lo que supone atravesar esta vía.

Torres de rescate para sobrevivir a la marea

La rapidez con la que sube el agua ha provocado numerosos incidentes a lo largo de los años. Muchos conductores quedan atrapados por no respetar los horarios y terminan viendo cómo el océano engulle completamente sus vehículos.

Para reducir el riesgo, la carretera dispone de paneles luminosos e informativos en ambos extremos que indican el estado de la marea y los horarios de paso seguros. Además, a lo largo del recorrido se instalaron nueve torres de rescate elevadas. Si la pleamar sorprende a alguien en mitad del trayecto, la única opción es abandonar el coche y subir a una de estas plataformas hasta que bajen las aguas.

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abandonar el coche y subir a una de estas plataformas hasta que bajen las aguas / X

El Tour de Francia convirtió al Gois en leyenda

La fama internacional del Passage du Gois se disparó gracias al Tour de France. La carrera ciclista incluyó esta carretera sumergida en varias ediciones, aunque la más recordada fue la de 1999, cuando una espectacular caída múltiple provocada por el asfalto mojado dio la vuelta al mundo.

El Tour regresó posteriormente en 2005 y 2011 sin incidentes graves, consolidando la imagen del Gois como una de las rutas más extremas y espectaculares del planeta.

Desde la construcción en 1971 del puente de Noirmoutier, esta carretera dejó de ser la principal conexión con la isla y pasó a convertirse en una gran atracción turística. Hoy atrae a miles de viajeros, fotógrafos y curiosos que buscan conducir sobre una carretera única: una vía que el mar hace desaparecer completamente cada día.