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Prueba

El Audi A6 Avant TDI mantiene vivo el espíritu diésel

El Audi A6 Avant con mecánica diésel microhíbrida demuestra por qué este tipo de motor sigue siendo el mejor para viajar

Prueba del Audi A6 Avant TDI

Prueba del Audi A6 Avant TDI / Edgar Vivó

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Edgar Vivó

Edgar Vivó

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El Audi A6 Avant siempre ha sido uno de los familiares más deseados: es grande, elegante, cómodo, potente y, en su última generación, mucho más tecnológico. Además, con el acabado S line, suma mucho más carácter.

La carrocería Avant del A6 mide prácticamente 5 metros de longitud, con 1,88 metros de anchura y una distancia entre ejes de 2.927 mm, cifras que explican en buena medida su gran espacio interior. Es un coche amplio, pensado para viajar con cuatro adultos con mucho confort y con un maletero de buenas cotas, aunque no sea el más grande del segmento. Según la configuración, Audi anuncia hasta 503 litros, ampliables a 1.534 litros al abatir los respaldos traseros, aunque nuestra unidad nos ofrecía 466 litros. En cualquier caso, hablamos de un maletero práctico, bien rematado y suficiente para un uso familiar exigente.

Perfil del Audi A6 Avant TDI (85)

Perfil del Audi A6 Avant TDI (85) / Edgar Vivó

Estéticamente, el A6 Avant S line gana mucho frente a las versiones más sencillas. La parrilla Singleframe, las tomas de aire más grandes, los detalles en acabado oscuro, los paragolpes específicos y las llantas de serie de 19 pulgadas refuerzan su deportividad. No parece un coche recargado, pero sí más bajo, más ancho visualmente y más contundente. Es justo lo que le sienta bien a un familiar de representación que no quiere parecer demasiado clásico.

Dentro, la sensación es la esperada en un Audi de esta categoría: calidad, buenos ajustes y mucha tecnología. Los materiales transmiten una sensación casi artesanal, los asientos sujetan bien sin perder comodidad y la postura de conducción es muy natural. El protagonismo lo tiene el llamado Digital Stage, formado por el cuadro digital de 11,9 pulgadas y la pantalla central OLED de 14,5 pulgadas. A ello se puede sumar una tercera pantalla para el pasajero de 10,9 pulgadas, con un modo curioso de privacidad que impide que el conductor vea contenidos que puedan distraerle durante la marcha. También hay mucha tecnología al servicio del confort, como la climatización de cuatro zonas, asientos calefactados y ventilados, sistema de sonido Bang & Olufsen, cargador inalámbrico, conectividad completa y una iluminación ambiental muy trabajada. Todo está pensado para que el A6 Avant sea, por encima de todo, un coche con el que devorar kilómetros.

Trasera del Audi A6 Avant TDI

Trasera del Audi A6 Avant TDI / Edgar Vivó

La unidad probada monta el motor 2.0 TDI MHEV plus, un diésel de cuatro cilindros y 1.968 cc que entrega 204 CV y 400 Nm de par. Va asociado al cambio automático S tronic de siete velocidades y a un sistema microhíbrido de 48 voltios, con batería de 1,7 kWh y un generador que puede aportar hasta 24 CV extra y recuperar energía en las deceleraciones. Gracias a esta tecnología, el coche obtiene la etiqueta ECO de la DGT, algo especialmente interesante para un vehículo pensado para hacer muchos kilómetros.

Y aquí está uno de los grandes argumentos del coche: Audi sigue apostando por el diésel en un momento en el que muchos fabricantes parecen haberlo dejado en segundo plano. Y, sinceramente, en un coche como este tiene todo el sentido del mundo. Para quien viaja mucho por carretera, el diésel sigue ofreciendo una combinación difícil de igualar: buena respuesta, autonomía elevada y consumos muy bajos. Audi homologa entre 5,0 y 5,9 l/100 km, según versión, y en una conducción real razonable es perfectamente creíble moverse en torno a los 6 l/100 km. Para un familiar de casi cinco metros, con este nivel de confort y prestaciones, es una cifra excelente.

Interior del Audi A6 Avant TDI

Interior del Audi A6 Avant TDI / Edgar Vivó

En marcha, el Audi A6 Avant TDI se siente lleno desde abajo. No es un motor explosivo ni pretende serlo, pero empuja con mucha contundencia. Las recuperaciones son fuertes, los adelantamientos se hacen con confianza y el cambio S tronic ayuda mucho, porque actúa con suavidad cuando se conduce tranquilo y con rapidez cuando se exige más. El sistema microhíbrido también aporta esa pequeña ayuda eléctrica que hace que las arrancadas y las fases de baja carga resulten más agradables.

La suspensión deportiva del acabado S line, rebajada 20 mm, marca bastante el carácter del coche. Estéticamente le favorece mucho y dinámicamente le da más aplomo, pero también hay que reconocer que penaliza ligeramente el confort frente a una suspensión más blanda o frente a la neumática adaptativa opcional. No es incómodo, ni mucho menos, pero sí se nota más firme, especialmente en firmes irregulares o con neumáticos grandes.

Pantallas del Audi A6 Avant TDI

Pantallas del Audi A6 Avant TDI / Edgar Vivó

En carreteras rápidas, esa firmeza juega a su favor. El coche pisa con una seguridad enorme, transmite mucha estabilidad y permite mantener ritmos altos con una sensación de control muy elevada. En curva, el A6 Avant no es un deportivo, pero sí se muestra más ágil de lo que cabría esperar por tamaño y peso. La dirección es precisa, el chasis responde con nobleza y el conjunto transmite esa sensación tan Audi de ir muy bien asentado sobre el asfalto.

La ciudad no es su entorno ideal, aunque la suavidad del motor, el cambio automático, las cámaras y los asistentes facilitan bastante las maniobras. Donde realmente brilla es en autovía y carretera, especialmente cuando se enlazan muchos kilómetros. Ahí el A6 Avant demuestra que sigue siendo una de las mejores alternativas para quien no necesita un SUV y prefiere un familiar más eficiente, más bajo y más agradable de conducir.

Maletero del Audi A6 Avant TDI

Maletero del Audi A6 Avant TDI / Edgar Vivó

El Audi A6 Avant S line TDI MHEV plus demuestra que el diésel todavía tiene muchísimo sentido cuando se habla de viajar lejos, rápido, cómodo y gastando poco.