Industria
¿Qué otras cosas hacen las marcas, además de coches?
Las firmas automovilísticas también venden salchichas, miel y hasta cosméticos para diversificar su negocio

Pimenteros de Peugeot / Peugeot

Cuando pensamos en marcas de coches, lo normal es imaginarlas exclusivamente diseñando motores, desarrollando plataformas o compitiendo por vender más vehículos que su rival. Sin embargo, la realidad abarca más que esto. Muchas compañías nacieron produciendo objetos que no tienen nada que ver con el automóvil y siguen dedicándose a ello, o simplemente se han metido en sectores como el de los alimentos la ropa u otros similares, para diversificar el negocio. Ya se sabe que nunca hay poner todos los huevos en la misma cesta.
En muchos casos, se trata de negocios sólidos que generan ingresos reales, refuerzan la imagen de marca o incluso sirven como plan alternativo en un mercado cada vez más competitivo.
Orígenes industriales que nunca desaparecieron
Algunas marcas nunca abandonaron sus actividades originales antes de fabricar coches. Un ejemplo claro es Volkswagen. Además de sus vehículos, la compañía produce su propia salchicha currywurst desde hace décadas. En Alemania, este producto tiene incluso su propio número de referencia interna y forma parte del día a día en la fábrica.

Salchichas Currywurst de Volkswagen / Volkswagen
Peugeot es otro caso emblemático. Mucho antes de fabricar automóviles, la empresa francesa era conocida por sus herramientas y sus molinillos de cocina. Hoy continúa vendiendo estos utensilios, especialmente en el segmento gourmet, manteniendo una actividad que conecta directamente con su historia industrial.
El grupo Fiat representa una versión todavía más amplia de esta lógica. A lo largo del tiempo ha participado en sectores tan diversos como la aviación, la maquinaria, la fundición o la edición. Y todavía mantiene filiales industriales especializadas en robótica o producción de componentes metálicos.

Fiat estuvo relacionada con la aviación / Wikipedia
Productos inesperados
Más allá de los negocios tradicionales, muchas compañías han explorado terrenos mucho más llamativos, a veces con resultados que sorprenden incluso a los propios aficionados al motor.

Bebida Vichy catalán de Cupra / Gerard Cuberes
Cupra, por ejemplo, decidió responder a una pregunta poco habitual: “¿a qué sabe Cupra?”. La respuesta fue una bebida desarrollada junto a Vichy Catalán, con sabor a lima y jengibre, pensada para trasladar su identidad de marca a un producto completamente distinto.
Bentley produjo en 2023 unos 500 tarros de miel denominada Black Edition Label y otros 1.000 de una versión más convencional, mientras que Porsche ha llegado a organizar safaris en su fábrica de Leipzig relacionados con esta actividad. Ahora también está desarrollando sus propios relojes.

Miel de Bentley / Bentley
Incluso Ferrari ha llevado su tecnología a un terreno cotidiano. En colaboración con BaByliss desarrolló un secador de pelo que pesa 360 gramos y alcanza una velocidad de aire de 208 km/h, un ejemplo de cómo la ingeniería automovilística puede trasladarse a productos domésticos.
Negocios fructíferos
En muchos casos, estos proyectos han dejado de ser experimentos para convertirse en líneas de negocio estables. Algunas marcas obtienen una parte relevante de sus ingresos gracias a actividades ajenas al automóvil.
Ferrari, por ejemplo, genera un 11% de sus ingresos a través de merchandising, tiendas oficiales y parques temáticos. Ferrari World en Abu Dhabi o Ferrari Land en PortAventura son ejemplos de cómo una marca puede convertirse en una experiencia de entretenimiento.
Otras compañías han apostado por el diseño y los servicios. BMW cuenta con una filial especializada en crear productos para terceros, mientras que marcas como Aston Martin o Lotus exploran campos como la arquitectura, la consultoría o los servicios digitales.
En Japón, esta estrategia está especialmente desarrollada. Toyota produce casas prefabricadas, barcos o robots, Honda fabrica motocicletas, generadores y motores marinos, y Mitsubishi opera en sectores tan diversos como la energía, la banca o la alimentación. En estos casos, el automóvil es solo una parte de un negocio mucho más amplio.

Cortacesped de Honda / Honda
La expansión hacia otros sectores no es solo una cuestión de creatividad o marketing. También responde a un cambio profundo en el mercado global. La competencia creciente, la transformación tecnológica y la presión regulatoria obligan a las empresas a buscar nuevas fuentes de ingresos y a reducir su dependencia del vehículo. Por eso, la industria automovilística ya no se define únicamente por los coches que fabrica, sino por la capacidad de adaptarse y explorar nuevos territorios. Hoy, una marca puede vender vehículos, diseñar edificios, producir alimentos o desarrollar tecnología al mismo tiempo.
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