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Tecnología

Una empresa británica está trabajando en una batería sin tierras raras que cambiaría la movilidad eléctrica (con 'peros')

SuperDielectrics está desarrollando una batería a base de agua y polímeros, trabajando con las propiedad dieléctricas de estos elementos, que prescindiría de materiales escasos o tierras raras.

Faraday 2, el prototipo de las nuevas baterías de Superdielectrics.

Faraday 2, el prototipo de las nuevas baterías de Superdielectrics. / Superdielectrics.

Andrea Gil Modrego

Andrea Gil Modrego

Zaragoza
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El futuro más inmediato de la movilidad de emisiones reducidas, por el momento, pasa por las baterías. Las habituales son las de litio-lerrofosfato, más duraderas y económicas, y las NMC/NCA (Níquel-Manganeso-Cobalto/Níquel-Cobalto-Aluminio), con mayor densidad energética y más costosas. ¿Pero y si fuera posible hacer funcionar un coche eléctrico con una batería que funcionara a base de polímeros, agua y sales?

Es en esta línea en la que está trabajando la empresa británica SuperDielectrics. Por el momento, su aplicación en vehículos no está clara, ya que presenta ciertas desventajas sobre todo en términos de densidad energética y autonomía, pero de resolverse estos problemas podría revolucionar la manera de ver la movilidad eléctrica. Vamos paso por paso.

Los materiales dieléctricos, la clave

La idea es desarrollar una nueva forma de almacenar energía eléctrica con el objetivo de mejorar o sustituir a las baterías tradicionales, especialmente las de litio. La base del proyecto son los materiales dieléctricos, aislantes eléctricos capaces de almacenar energía cuando se les aplica un campo eléctrico. Es decir, no dejan pasar la corriente pero sus cargas internas se reorganizan en un proceso llamado polarización que les permite almacenar esa energía. Un gran ejemplo son los condensadores, que no requieren procesos químicos para guardar esa electricidad.

Por norma general, los dieléctricos convencionales (vidrio, cerámica o plásticos) tienen una capacidad limitada para almacenar energía, lo que impide que puedan competir con las baterías en aplicaciones como los coches eléctricos, donde se necesita almacenar mucha energía en poco espacio.

La innovación en este sentido de Superdielectrics consiste en usar una mezcla de polímeros, agua y sales. De esta manera, la polarización mucho mayor y, por tanto, una capacidad de almacenamiento significativamente superior. En términos simples, su material puede almacenar más energía que un dieléctrico convencional ocupando un volumen similar. Actualmente están en la fase dos del desarrollo, bajo el nombre de Faraday 2.

La desventaja es clave para su aplicación en vehículos eléctricos

Se combinan así características de los supercondensadores y las baterías: cargas mucho más rápidas, mayor seguridad al reducir el riesgo de incendio y el uso de materiales más baratos y sostenibles, ya que no depende de metales como el litio o el cobalto. Las desventajas son la evaporación o el comportamiento del agua a distintas temperaturas, posibles pérdidas de energía y garantizar que el sistema sea duradero y compacto.

La teoría apunta a una potencial aplicación en el ámbito de los coches eléctricos, aunque por el momento no es e lobjetivo de la empresa, pero todavía hay una limitación: la densidad energética. Las baterías de litio almacenan mucha energía en poco espacio, mientras que este tipo de tecnología todavía no alcanza ese nivel. Si se aplicase, requeriría que los vehículos se recargaran más habitualmente, un problema que los conductores todavía ven como importante a la hora de cambiar al coche eléctrico.