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Internacional

Un parking en Francia instala pinchos para castigar a conductores que circulan en sentido prohibido

El polémico sistema, legal en terreno privado, pincha neumáticos a coches y motos que acceden por la salida, generando debate por su peligrosidad y dureza

Un parking en Francia instala pinchos para castigar a conductores que circulan en sentido prohibido

Un parking en Francia instala pinchos para castigar a conductores que circulan en sentido prohibido / YouTube

Elena Castellano

Madrid
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En una pequeña localidad del sur de Francia, un aparcamiento privado ha decidido poner fin a un problema recurrente de una forma tan contundente como polémica. Cansados de que conductores ignoraran la dirección obligatoria, los responsables del recinto han optado por instalar un sistema que no solo disuade, sino que penaliza directamente a quienes no respetan las normas.

El acceso al parking está diseñado para un único sentido de circulación. Sin embargo, durante meses, muchos vehículos —tanto coches como motos— utilizaban la salida como entrada, ya fuera por despiste o comodidad. Esta práctica no solo generaba desorden, sino que también suponía un riesgo para peatones y comerciantes de la zona, donde el tránsito es constante.

Ante esta situación, la propiedad decidió actuar sin medias tintas: colocó una barrera de pinchos que atraviesa el acceso. El funcionamiento es simple y contundente: si se circula en la dirección correcta, no ocurre nada; pero si se intenta entrar por donde no corresponde, los neumáticos quedan inmediatamente dañados.

Sistema depinchos en la entrada de un parking

Sistema de pinchos en la entrada de un parking / YouTube

El impacto ha sido inmediato. Desde la instalación del sistema, los incidentes se han multiplicado, afectando incluso a conductores que no se percataron de la señalización. Algunos descubren el problema demasiado tarde, al regresar a su vehículo tras hacer sus gestiones y encontrarse con varias ruedas pinchadas.

Aunque la medida ha logrado su objetivo de frenar las infracciones, no ha estado exenta de críticas. Muchos consideran que se trata de una solución excesiva y que existen alternativas menos agresivas para controlar el acceso. Aun así, al tratarse de un espacio privado y contar con la señalización adecuada, este tipo de dispositivos puede ajustarse a la legalidad en Francia.

Más allá del debate legal, preocupa especialmente el riesgo para motoristas y usuarios de scooters. Un pinchazo inesperado puede provocar la pérdida de control del vehículo y derivar en caídas con consecuencias graves. Por ello, aunque eficaz, este método reabre la discusión sobre hasta qué punto es razonable recurrir a medidas tan drásticas para garantizar el cumplimiento de las normas.