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Tecnología

El Volvo EX60 utiliza la inteligencia artificial para anticiparse a los riesgos en carretera

El SUV eléctrico estrena una arquitectura digital basada en big data, aprendizaje continuo y actualizaciones remotas que prometen mejorar la seguridad y la experiencia de conducción

Nuevo Volvo EX60 eléctrico

Nuevo Volvo EX60 eléctrico / Volvo

Edgar Vivó

Edgar Vivó

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El Volvo EX60 se presenta como el Volvo más inteligente hasta la fecha, al contar con un sistema en constante aprendizaje, capaz de mejorar con el uso y adaptarse a nuevas necesidades en seguridad y confort.

La marca lo sitúa en el centro de su apuesta por el vehículo definido por software, una filosofía que cambia la manera de entender el automóvil moderno. Ya no es un producto cerrado, sino una plataforma tecnológica que puede actualizarse, optimizar su funcionamiento y ampliar sus capacidades con el paso del tiempo.

Interior del Volvo EX60

Interior del Volvo EX60 / Volvo

La arquitectura del vehículo se apoya en un sistema de doble núcleo basado en la plataforma NVIDIA Drive AGX Orin, que actúa como el centro neurálgico del coche y coordina el flujo de información procedente de cámaras, radares y sensores. Su capacidad alcanza hasta 250 billones de operaciones por segundo, una cifra que sitúa al modelo en el ámbito de la computación de alto rendimiento aplicada al automóvil. Esto permite analizar en tiempo real grandes volúmenes de datos y responder con rapidez ante situaciones potencialmente peligrosas, algo especialmente relevante cuando hablamos de seguridad y de sistemas avanzados de asistencia a la conducción.

«Esto significa que podemos ofrecer a nuestros clientes avanzadas funciones de seguridad y de asistencia al conductor, además de mejoras continuas de los sistemas de infoentretenimiento y de gestión de la batería, todo ello sin interrupciones mediante actualizaciones inalámbricas», señaló Anders Bell, director de Tecnología e Ingeniería en Volvo Cars.

El coche mejora con cada kilómetro

Uno de los elementos más interesantes del Volvo EX60 es su capacidad de aprendizaje continuo. No se limita a ejecutar funciones programadas, sino que puede evolucionar a partir de los datos que genera y recibe. Esa es, en esencia, la diferencia entre un coche conectado y un coche inteligente. Gracias a la conectividad permanente y a las actualizaciones inalámbricas, el sistema se alimenta de información procedente de la red global de vehículos de la marca, incluyendo accidentes y situaciones de riesgo reales. Con ese conocimiento, los sistemas de seguridad pueden anticipar escenarios, ajustar sus respuestas y mejorar su eficacia con el tiempo.

Interior del Volvo EX60

Interior del Volvo EX60 / Volvo

El resultado es un modelo que no envejece tecnológicamente al mismo ritmo que los coches tradicionales. Cada actualización puede incorporar nuevas funciones, optimizar el rendimiento o reforzar la protección de los ocupantes. Está en constante desarrollo.

Toda esta evolución se sustenta en la plataforma tecnológica HuginCore, que integra desarrollos propios de Volvo con soluciones de compañías como Google, NVIDIA y Qualcomm Technologies.

Pero, además, el Volvo EX60 también introduce una novedad importante en la interacción con el conductor. Es el primer modelo de la marca concebido para lanzarse con Gemini, el asistente de inteligencia artificial de Google, diseñado para permitir una comunicación más natural entre el usuario y el vehículo. A esta capacidad se suma la integración de la plataforma Snapdragon Cockpit, un sistema que gestiona múltiples pantallas de alta resolución y procesos de inteligencia artificial con baja latencia y alta eficiencia energética.