Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Prueba

Audi A6 Avant: sofisticación diésel

El Audi A6 Avant diésel es elegante, pero sin ser aburrido, y deportivo sin caer en excesos

Audi A6 Avant: sofisticación diésel

Audi A6 Avant: sofisticación diésel / Audi

Raúl Rodríguez

Vigo
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Hay coches que cumplen, otros que convencen, y luego están los que entienden perfectamente lo que se espera de ellos. El Audi A6 Avant pertenece a este último grupo. Lo hace con una fórmula muy afinada. Diseño sobrio pero afilado, tecnología que no abruma, y un propulsor diésel que sigue teniendo mucho sentido en este mundo, aunque algunos quieran enterrarlo antes de tiempo.

Audi A6 Avant: sofisticación diésel

Audi A6 Avant: sofisticación diésel / Audi

Su diseño es un ejercicio de equilibrio. Elegante pero sin ser aburrido y deportivo sin caer en excesos. En esta prueba, la versión equipaba el acabado S line, y la verdad es que marca la diferencia desde el primer vistazo. Paragolpes más agresivo, tomas de aire ampliadas, llantas de gran diámetro y detalles en negro brillante que refuerzan esa sensación de coche serio, pero atrevido.

La parrilla Singleframe sigue siendo protagonista, ahora más ancha y baja, flanqueada por unos faros LED que no solo ilumina, sino que aportan una firma lumínica reconocible al instante.

De perfil, el A6 Avant juega su mejor carta, contar con unas proporciones perfectas. Largo, bajo, con una línea de techo que cae suavemente hacia una zaga musculosa sin sacrificar practicidad. En la zaga, los pilotos horizontales refuerzan la anchura visual, y el difusor con salidas de escape integradas remata un conjunto que transmite calidad incluso parado.

Equipa el mítico 2.0 TDI de 204 CV

Equipa el mítico 2.0 TDI de 204 CV / Audi

Si el exterior convence, el interior remata la jugada. Abrir la puerta del A6 Avant es entrar en uno de los habitáculos mejor resueltos del segmento. Audi lleva años perfeccionando esta receta y se nota. Materiales de primer nivel, ajustes milimétricos y una sensación de solidez que otros aún persiguen. Nuestro vehículo equipaba una tapicería en piel blanca, y la verdad es que luce, y mucho.

El diseño es limpio, horizontal, y cuenta con tres pantallas. La que está situada tras el volante, la de la consola central y, una tercera para uso exclusivo del acompañante.

El diseño es limpio, horizontal, y cuenta con tres pantallas

El diseño es limpio, horizontal, y cuenta con tres pantallas / Audi

Si hay que destacar algo de este modelo es su capacidad interior. Las plazas traseras son amplias, incluso para pasajeros altos. El maletero supera los 560 litros de capacidad, con un fácil acceso y aprovechando el espacio al máximo. Y si llegamos al coche cargados, con un simple movimiento del pie conseguimos abrir el portón eléctrico para dejar toda la carga.

Los asientos S line aportan sujeción sin castigar en viajes largos. Y hablando de viajes: este coche está hecho para devorar kilómetros sin despeinarse.

Pero no cabe duda que lo mejor está bajo el capó. Audi sigue apostando por mantener los propulsores diésel en un momento en el que la electrificación está día a día tomando cuerpo. Equipa el mítico 2.0 TDI de 204 CV, demostrando que el diésel sigue teniendo mucho que decir. Cuenta con una microhibridación que fundamentalmente la notamos cuando arrancamos el vehículo. El modelo de la prueba equipa la tracción quattro ultra que, no cabe duda, es uno de sus grandes argumentos.

El maletero supera los 560 litros de capacidad

El maletero supera los 560 litros de capacidad / Audi

No es un coche para correr, pero corre. Y sobre todo, empuja con contundencia desde abajo, que es lo que realmente importa en el día a día. La entrega es progresiva, refinada y sorprendentemente silenciosa para ser diésel. En autopista, el aislamiento es sobresaliente. Podemos ir a 120 km/h o a bastante más y apenas cambia la percepción.

La caja automática S tronic encaja bien con el conjunto, rápida cuando hace falta, suave en conducción.