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Industria

Renault liga su nuevo plan industrial en España al convenio colectivo

Plantea tres vehículos para Palencia y mantener dos en Valladolid, pero exige más competitividad y flexibilidad

Producción del Renault Austral en la factoría de Palencia

Producción del Renault Austral en la factoría de Palencia / OLIVIER MARTIN GAMBIER

Edgar Vivó

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Hasta tres nuevos vehículos para Palencia y la continuidad de dos en Valladolid, pero solo si hay acuerdo. Ese es el planteamiento con el que Renault ha movido ficha en la negociación del convenio colectivo, al ligar nuevas cargas de trabajo para sus fábricas españolas a un marco laboral más flexible y competitivo.

La propuesta trata de finiquitar una negociación que hasta ahora discurría entre salarios, jornada y organización del trabajo, y sitúa en el centro la idea que la empresa repite desde hace semanas: las plantas españolas necesitan mejorar su competitividad para optar a nuevos productos.

En la propuesta trasladada a la representación sindical, Palencia podría recibir hasta tres nuevos vehículos, dos modelos sobre plataforma multienergía y un híbrido de larga vida útil, mientras que en Valladolid la compañía mantendría la producción de dos híbridos de larga vida útil. Renault encuadra este movimiento dentro de su plan estratégico futuREady, presentado el pasado 10 de marzo en París.

Ese reparto es especialmente relevante, porque supondría la incorporación de nuevas tecnologías a las plantas españolas y, al mismo tiempo, daría visibilidad a la continuidad de ambas factorías en un momento de plena transformación. Eso refuerza la intención de la empresa de asegurar el futuro de las fábricas y sostener el empleo actual, pero dependiendo de cerrar “un acuerdo equilibrado”.

Renault insiste en que el contexto obliga a ganar eficiencia por la combinación de electrificación, costes al alza y competencia internacional. En ese marco defiende que España puede aspirar a una mayor carga de trabajo para los próximos años, si hay acuerdo, pero no sin revisar algunas condiciones que afectan a la productividad diaria de las plantas: salario, empleo y jornada.

Factoría de Renault en Palencia

Factoría de Renault en Palencia / OLIVIER MARTIN GAMBIER

Renault ha aceptado vincular las subidas al IPC durante la vigencia del convenio y además ha retirado su propuesta de recortar pluses. También plantea una nueva prima colectiva ligada a la reducción del absentismo y una reformulación de la prima de resultados con indicadores actualizados. Pese a ser un giro relevante, no ha bastado para cerrar el desacuerdo.

Los sindicatos consideran que ese paso se queda corto porque entienden que ligar el salario al IPC no garantiza por sí solo recuperar poder adquisitivo. Por eso siguen reclamando una mejora adicional y una cláusula de revisión al alza, aunque ese es precisamente, uno de los nudos de la negociación.

En empleo, Renault acepta mantener el plan de invalidez y estudiar la aplicación del contrato de relevo manufacturero en los casos en que sea posible. A la vez, conserva en su propuesta medidas sensibles para los trabajadores, como los contratos fijos discontinuos, la obligatoriedad del turno fijo de tarde o una reducción de los márgenes en excedencias y turnos ligados a la conciliación. En la práctica, la negociación no se juega solo en el salario, sino en el modelo de flexibilidad que quiere implantar la empresa.

En jornada también hay una línea roja clara. La dirección se abre a negociar un protocolo de desconexión digital, pero rechaza cualquier rebaja del tiempo efectivo de trabajo porque entiende que afectaría de forma directa a la competitividad. Al mismo tiempo, insiste en introducir más margen de maniobra en las vacaciones, con la idea de eliminar los periodos colectivos. En fábrica, eso puede tener un impacto muy concreto sobre la organización personal de las plantillas y explica parte de la resistencia sindical.

De momento, el plan industrial ha servido para rebajar la tensión y para abrir una fase algo más concreta en la negociación, pero no ha logrado desbloquear enteramente el conflicto. Los sindicatos valoran la llegada de nuevos vehículos y admiten que supone un avance que la empresa haya presentado una hoja de ruta para España, aunque mantienen que las condiciones económicas y laborales siguen siendo insuficientes. La próxima reunión, fijada para el 24 de marzo, debería aclarar si Renault logra acercar posiciones o si la oferta industrial se queda, por ahora, como una posibilidad condicionada. Lo que no se ha facilitado es el calendario exacto de adjudicación, el volumen de inversión asociado y el detalle final de cómo se repartiría esa futura carga de trabajo.