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Curiosidades

Pagar el impuesto de circulación en estos pueblos cuesta la mitad de dinero

Dos municipios de Tarragona atraen flotas de empresas con tasas reducidas y disparan sus ingresos

Estos son los pueblos donde pagar el impuesto de circulación cuesta la mitad

Estos son los pueblos donde pagar el impuesto de circulación cuesta la mitad / Freepik

Elena Castellano

Madrid
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Dos pequeños municipios de Tarragona se han colado en el mapa de los llamados paraísos fiscales del motor. Se trata de Figuerola del Camp y Bràfim, dos localidades del Alt Camp donde el impuesto de circulación puede costar prácticamente la mitad que en la capital provincial. Esta situación ha sido recogida en un informe de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), que analiza las diferencias de fiscalidad municipal en toda España.

Municipios pequeños, grandes ventajas fiscales para las empresas

El estudio pone el foco en las enormes diferencias que existen en el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) entre municipios. Algunos ayuntamientos han encontrado en esta herramienta una vía para atraer empresas con grandes flotas, que buscan reducir costes matriculando sus vehículos en localidades con tasas más bajas. El resultado es un modelo de beneficio mutuo: las compañías ahorran y los consistorios incrementan sus ingresos públicos.

En el caso de Bràfim, esta estrategia ha dado resultados visibles en muy poco tiempo. Con apenas 695 habitantes, el municipio registró en 2024 más de 800 vehículos a nombre de empresas, cifra que superó los 1.100 en 2025. Esto supone una ratio de 1,62 vehículos por habitante, un dato que refleja el peso de estas políticas fiscales. Además, el impacto económico es claro, con ingresos significativos que permiten reforzar la inversión local y mejorar los recursos del municipio.

La clave está en el ahorro que obtienen las empresas. En el tramo más habitual de turismos, entre 8 y 11,99 caballos fiscales, el impuesto en Bràfim es de apenas 34,08 euros, frente a los 68,16 euros que se pagan en Tarragona. Esta diferencia convierte a estas localidades en un destino atractivo para compañías de renting, alquiler o vehículos de sustitución que gestionan grandes volúmenes de coches.

Coches aparcados en un parking

Coches aparcados en un parking / Getty Images

El fenómeno se extiende: Figuerola también se suma al modelo

Una situación muy similar se vive en Figuerola del Camp, donde las empresas también han encontrado un entorno fiscal favorable. Con una población de poco más de 300 habitantes, el municipio registró en 2025 un total de 348 vehículos matriculados por empresas. La ratio alcanza el 1,01 vehículos por habitante, consolidando esta tendencia. En este caso, una parte importante del presupuesto municipal depende directamente de esta actividad.

El modelo no es nuevo, pero sí cada vez más extendido. Algunos municipios buscan replicar casos de éxito como el de Rajadell, en Barcelona, considerado uno de los ejemplos más claros de este fenómeno. Allí, el número de vehículos por vecino es muy elevado, lo que demuestra el impacto que puede tener una política fiscal orientada a captar este tipo de actividad.

Desde AEA destacan que muchas empresas de alquiler y renting han optado por concentrar sus flotas en municipios pequeños, donde han abierto incluso sucursales para beneficiarse de un tratamiento fiscal favorable. Esta estrategia les permite reducir costes operativos de forma significativa sin necesidad de modificar su actividad principal.

Cómo funciona el impuesto y por qué hay tantas diferencias

El IVTM se calcula en función de distintos criterios, como la potencia fiscal en turismos, la cilindrada en motos o el peso y número de plazas en vehículos industriales. Aunque existe una tarifa mínima estatal, la normativa permite a los ayuntamientos modificar las cuotas, pudiendo incluso duplicarlas o aplicar bonificaciones de hasta el 75% en función del tipo de motor o combustible.

Estas diferencias explican por qué existen municipios donde el impuesto es considerablemente más bajo que en otros. De hecho, el informe de AEA señala que en varias capitales de provincia se aplica el máximo permitido, lo que amplía aún más la brecha fiscal entre territorios y refuerza el atractivo de estos pequeños núcleos.

En el caso de Cataluña, el estudio destaca que los conductores de ciudades como Barcelona, Lleida o Tarragona pagan de media más impuestos locales que en otras grandes capitales como Madrid o Valencia. Incluso, en algunos casos, la diferencia puede llegar a duplicarse respecto a ciudades como Santa Cruz de Tenerife, evidenciando una desigualdad fiscal notable.

En definitiva, estos municipios demuestran cómo la fiscalidad local puede convertirse en una herramienta estratégica para atraer actividad económica. Aunque el modelo genera debate, lo cierto es que está transformando el mapa del impuesto de circulación en España y abriendo la puerta a nuevas formas de competencia entre ayuntamientos.