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Motos

Honda E-Clutch: cambiar sin pensar, conducir sintiendo

Probamos el revolucionario sistema de la firma del ala dorada que promete cambiar para siempre nuestra forma de conducir sin perder el aroma de lo auténtico

Honda E-Clutch: cambiar sin pensar, conducir sintiendo

Honda E-Clutch: cambiar sin pensar, conducir sintiendo / Honda

Sergi Mejías

Sergi Mejías

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Hay gestos que tenemos tan grabados en el ADN que los ejecutamos de forma casi inconsciente. Para cualquier motorista, el baile coordinado entre la mano izquierda y el pie del mismo lado es algo sagrado, una liturgia que define el acto de conducir. 

Sin embargo, Honda, fiel a su espíritu de romper moldes —como ya hizo en su día con el exitoso cambio DCT—, nos propone ahora una tercera vía. No es una moto automática, ni un escúter, ni un cambio convencional. Es el Honda E-Clutch estrenado en la CB650R y este año extendido a las XL750 Transalp, CB750 Hornet, NX500, CBR500R y la nueva CB500 Hornet. Tras probarlo a fondo, la sensación es clara: estamos ante uno de esos avances que, una vez lo catas, hace que volver atrás parezca un anacronismo.

Honda E-Clutch: cambiar sin pensar, conducir sintiendo

Honda ha extendido su E-Clutch a las XL750 Transalp, CB750 Hornet, NX500, CBR500R y la nueva CB500 Hornet / Honda

La tecnología que no estorba

Antes de arrancar, conviene entender ante qué estamos. El sistema E-Clutch utiliza dos motores eléctricos y una gestión electrónica de última generación para actuar sobre el embrague de forma ultra-rápida y precisa. La clave aquí es que la maneta sigue ahí, físicamente conectada, pero solo la usaremos si queremos. El sistema pesa apenas dos kilos y se integra de forma minimalista en el lateral del motor de la marca japonesa.

Al subirte a la moto, lo primero que buscas es el tacto del cable o el hidráulico, pero Honda te invita a un juego diferente. Pulsas el botón de arranque, engranas la primera velocidad con el pie —sin tocar la maneta— y la moto no se cala. No hay tirones, no hay brusquedad. Solo un suave "clack" mecánico y la moto queda lista para salir. Al abrir gas, la electrónica desliza el embrague con una finura que difícilmente replicaría el piloto más experimentado, ni siquiera tras décadas de práctica.

El sistema E-Clutch utiliza dos motores eléctricos y una gestión electrónica de última generación

El sistema E-Clutch utiliza dos motores eléctricos y una gestión electrónica de última generación / Honda

En el corazón de la ciudad: paz mental

Conducir por el centro de una gran ciudad suele ser un suplicio para la mano izquierda. Semáforos, atascos y constantes paradas terminan por fatigar. Con el E-Clutch, esa fatiga desaparece. Puedes detenerte por completo en un semáforo en cualquier marcha (aunque lo ideal es bajar a primera) y olvidarte de buscar el punto muerto o de mantener apretada la maneta. Es una libertad nueva, casi extraña al principio, que te permite centrar toda tu atención en el tráfico y en la trazada.

Lo más sorprendente es la naturalidad. El sistema detecta qué estás haciendo con el acelerador y la posición de las marchas para decidir cuánto "embragar". Si decides que, por puro placer o por una situación extrema, necesitas usar la maneta manualmente, puedes hacerlo en cualquier momento. El sistema se desconecta instantáneamente y te devuelve el control total, para reactivarse de nuevo un segundo después cuando dejas de tocarla. Es el mejor de los dos mundos.

El sistema detecta qué estás haciendo con el acelerador y la posición de las marchas para decidir cuánto "embragar"

El sistema detecta qué estás haciendo con el acelerador y la posición de las marchas para decidir cuánto "embragar" / Honda

Carretera abierta: precisión quirúrgica

Pero donde el E-Clutch saca a relucir su verdadera magia es cuando abandonamos el asfalto urbano y buscamos curvas. Al subir marchas, el sistema actúa de forma similar a un quickshifter, pero con una diferencia vital: aquí hay una gestión real del embrague, lo que hace que las transiciones sean infinitamente más sedosas. No hay ese pequeño "golpe" seco que a veces sentimos en los cambios rápidos convencionales. Aquí todo fluye.

Al reducir, la gestión electrónica es magistral. Puedes bajar marchas con decisión antes de entrar en un giro y el sistema se encarga de que la rueda trasera no sufra ninguna reacción parásita, coordinando el embrague con el encendido y la inyección de forma milimétrica. Conducir así te permite ser más eficiente, más rápido y, sobre todo, disfrutar de una fluidez que redefine el concepto de turismo deportivo.

Al subir marchas, el sistema actúa de forma similar a un quickshifter

Al subir marchas, el sistema actúa de forma similar a un quickshifter / Honda

¿Para quién es el E-Clutch?

La pregunta surge de forma inevitable: ¿nos estamos volviendo perezosos? La respuesta es un rotundo no. Se trata de evolución. El E-Clutch no elimina la esencia de la moto, porque sigues siendo tú quien decide cuándo cambiar de marcha con el pie. Simplemente elimina la parte más farragosa y propensa al error de la ecuación.

Es ideal para quien empieza, porque elimina el miedo a que la moto se cale en una rampa o un semáforo. Pero también es una herramienta poderosa para el veterano que busca la máxima precisión en conducción deportiva o la comodidad absoluta en sus rutas de fin de semana.

Honda ha vuelto a demostrar que sabe leer el futuro. Por un sobreprecio mínimo y un peso insignificante, el E-Clutch aporta un valor añadido que se siente desde el primer metro. Al apagar el motor tras nuestra toma de contacto, miras la maneta izquierda con una mezcla de respeto y nostalgia. Sigue ahí, por si la necesitas, pero tras vivir la experiencia E-Clutch, lo más probable es que se convierta en un invitado de piedra en tus próximas aventuras. La revolución no siempre hace ruido; a veces, simplemente, te hace la vida mucho más fácil.

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