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Consejos

Los coches de gasolina y diésel están en peligro de extinción

Europa lo permitirá tras 2035 aunque será caro, raro y cada vez menos útil frente al eléctrico

Los coches de gasolina y diésel están en peligro de extinción

Los coches de gasolina y diésel están en peligro de extinción / Getty Images

Elena Castellano

Madrid
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El anuncio de la Comisión Europea ha sido, sin duda, una de las noticias más importantes del último año. Durante dos años la Unión Europea había defendido la prohibición total de vender coches de combustión a partir de 2035, una medida para la que fabricantes y gobiernos ya se estaban preparando. Sin embargo, la presión del sector, el lento avance del coche eléctrico y la oposición de países como Alemania, Italia o Polonia han provocado un cambio de postura y, por ahora, se permitirá prolongar su comercialización.

En la práctica, esto significa que después de 2035 todavía podrán venderse en la Unión Europea vehículos de gasolina y diésel, aunque no de cualquier manera ni sin condiciones. La previsión es que los coches y furgonetas térmicas no desaparezcan del mercado, pero sí reduzcan notablemente su presencia en los catálogos.

La normativa europea no salvará al coche diésel ni gasolina

Los fabricantes tendrán dificultades para cumplir las nuevas normas de emisiones de la Unión Europea. A partir de 2035 se exigirá reducir el CO₂ de los escapes un 90%, y el 10% restante solo podrá compensarse mediante créditos asociados al uso de acero bajo en carbono producido en Europa y combustibles renovables.

Un coche eléctrico cargándose

Un coche eléctrico cargándose / DPZ / EUROPA PRESS

Esto significa que los vehículos de combustión no desaparecerán por completo, pero quedarán limitados a modelos muy concretos dentro de las gamas, pensados únicamente para ayudar a las marcas a cumplir objetivos de emisiones.

Aunque la exigencia final es algo menor de lo previsto inicialmente, el objetivo sigue siendo reducir de forma drástica la venta de coches diésel, gasolina e incluso híbridos. Además, no todos los modelos actuales podrán seguir comercializándose a partir de la próxima década.

El papel clave y problemático de los combustibles sintéticos

La Comisión Europea pretende que casi todos los coches vendidos desde 2035 sean de cero emisiones. Para cubrir la parte restante, los motores térmicos deberán funcionar con combustibles sintéticos o biocombustibles de menor huella de carbono.

Estos vehículos también deberán fabricarse en Europa y emplear acero con bajo contenido en carbono. Sin embargo, los e-combustibles, creados a partir de energía renovable, presentan grandes inconvenientes: son caros, difíciles de producir en cantidad suficiente y poco eficientes. Diversos estudios señalan que su uso no evitará el declive del motor de combustión.

Hombre echando gasolina en su coche

Hombre echando gasolina en su coche / Getty Images

Un combustible mucho más caro que el actual

Un informe elaborado por expertos del ADAC, el Ministerio de Medio Ambiente alemán y la Agencia Internacional de la Energía concluye que los combustibles sintéticos no estarán disponibles en volumen suficiente ni serán competitivos económicamente.

Las previsiones sitúan su precio entre 2 y 3 euros por litro. Por ejemplo, alrededor de 2030 la gasolina sintética podría costar unos 2,80 €/l, lo que supondría cerca de 210 euros para llenar un depósito de 75 litros, un gasto difícil de asumir para muchas familias.

Además, el análisis del ciclo de vida completo indica que los coches eléctricos generan entre un 40% y un 50% menos emisiones de CO₂ que los vehículos de combustión alimentados con e-combustibles.