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Barcelona retrocede más de 100 años este fin de semana con el festival de coches de época en homenaje a Gaudí

La 68ª edición del Rally Internacional Barcelona–Sitges reúne vehículos históricos de más de un siglo de antigüedad en un recorrido único entre modernismo, patrimonio y cultura dentro del Año Gaudí 2026

Barcelona retrocede más de 100 años este fin de semana con el festival de coches de época en homenaje a Gaudí

Barcelona retrocede más de 100 años este fin de semana con el festival de coches de época en homenaje a Gaudí / Instagram

Elena Castellano

Madrid
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Este fin de semana, el tiempo parece viajar al pasado a bordo de vehículos centenarios. La 68ª edición del Rally Internacional Barcelona–Sitges de Coches de Época convierte la carretera en un auténtico museo en movimiento, donde el característico sonido de los motores clásicos se funde con el entorno de arquitectura modernista. El evento se enmarca dentro del Año Gaudí 2026, que conmemora el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, y se reafirma como uno de los actos oficiales más destacados de esta celebración.

Ford Model A, un modelo icónico producido por Ford entre 1927 y 1931

Ford Model A, un modelo icónico producido por Ford entre 1927 y 1931 / Instagram

Rally Barcelona-Sitges, el festival de coches de época que se celebra este fin de semana

Aquí no hablamos simplemente de vehículos antiguos. Hablamos de coches clásicos que marcaron el nacimiento de la modernidad mecánica. De los 85 vehículos inscritos, 69 son ya centenarios, acompañados por 18 motocicletas fabricadas hasta 1938. El más veterano, un Peugeot Type 19 de 1899, representa los albores de una revolución que cambiaría para siempre nuestras ciudades.

El domingo 1 de marzo a las 10:30 h, la Plaza Sant Jaume será escenario de una salida que es puro teatro histórico. Conductores y acompañantes, vestidos con indumentaria de época, recrearán el ambiente de los primeros años del siglo XX, cuando el automóvil comenzaba a abrirse paso entre carruajes y tranvías. La llegada del coche transformó la arquitectura y el urbanismo, y afectó directamente a la obra de Gaudí.

Dos edificios reflejan con especial claridad esta conexión: la Casa Milà y la Torre Bellesguard. En La Pedrera, la cochera subterránea tuvo que adaptarse para albergar el imponente Rolls-Royce Silver Ghost de 1912 perteneciente al empresario Antoni Feliu Prat. Precisamente este modelo protagoniza el cartel de la presente edición, convertido en un símbolo del impacto que tuvo la llegada del automóvil en la arquitectura moderna. Elegancia, innovación y sofisticación se combinan en un vehículo que representa plenamente la edad dorada del automóvil clásico.

El cartel plantea además un diálogo visual entre arquitectura, automóvil y paisaje mediterráneo. Las formas onduladas de La Pedrera contrastan con la silueta de Bellesguard, mientras que al fondo aparece la iglesia de Sant Bartomeu y Santa Tecla, evocando la llegada del rally frente al mar. De este modo, Barcelona y Sitges vuelven a conectarse a través de su patrimonio y de una memoria compartida.

La expectación en torno al evento ha sido máxima: las inscripciones se cerraron un mes antes de lo previsto y la participación internacional continúa creciendo, con representantes procedentes de Portugal, Francia e Italia. El Rally Barcelona-Sitges se consolida así como una de las grandes citas europeas dedicadas al automóvil histórico.

Exhibición de vehículos clásicos en Barcelona, organizada por el RACC Mobility Club en colaboración con Škoda

Exhibición de vehículos clásicos en Barcelona, organizada por el RACC Mobility Club en colaboración con Škoda / Instagram

Más allá de la competición, el programa cultural amplía la experiencia del rally. L’Illa Diagonal acoge una exposición de vehículos históricos, junto a motocicletas procedentes del Museo de la Moto de Bassella. Por su parte, en la Torre Bellesguard podrá contemplarse un Ford Model A de 1928, acompañado de imágenes históricas familiares. El rally se convierte así en una auténtica celebración del patrimonio automovilístico y cultural.

Organizado por Foment de Sitges, con la colaboración de los ayuntamientos de Barcelona y Sitges, el evento demuestra que los coches clásicos no son reliquias inmóviles, sino memoria viva en movimiento. Durante unas horas, el pasado vuelve a ponerse en marcha, recordándonos que la modernidad también tiene raíces… y que su motor sigue latiendo con fuerza.