Eléctricos
El Kia EV4 demuestra a -30ºC que los eléctricos resisten al frío
El modelo coreano se ha enfrentado al Prix Winter Test Drive en Noruega y ha conseguido mantene run 65% de su autonomía nominal ante un frío extremo, así como un tiempo de carga de media hora.

El Kia EV4 se ha enfrentado al Prix Winter Test Drive organizado por la Federación Noruega de Automovilismo. / Kia

El comportamiento de las baterías en condiciones climáticas extremas se ha convertido en uno de los indicadores más relevantes para evaluar la madurez tecnológica del vehículo eléctrico (además de uno de las preocupaciones de los conductores y un argumentos de sus detractores).
Más allá de las cifras homologadas en laboratorio, lo que determina la viabilidad real de estos modelos en mercados de clima severo es su capacidad para conservar autonomía, estabilidad de carga y durabilidad cuando la temperatura cae muy por debajo de cero.
En este contexto, el Kia EV4 ha sido sometido a una de las pruebas invernales más exigentes del sector: el Prix Winter Test Drive, organizado por la Federación Noruega de Automovilismo. La edición más reciente registró temperaturas de entre -20°C y -31°C, niveles que ponen a prueba tanto la química de las celdas como la eficiencia del sistema de gestión térmica.
Laboratorio frente a condiciones reales
La versión de largo alcance del Kia EV4, equipada con una batería de 81,4 kWh, versión Earth y llantas de 19 pulgadas, declara una autonomía homologada WLTP de 594 kilómetros. En la prueba invernal, el vehículo recorrió 390 kilómetros en conducción real, combinando tráfico urbano, autopista y carreteras de montaña desde Oslo hacia zonas de altitud.
Esto supone conservar algo más del 65% de la autonomía nominal y la cifra es relevante por varias razones. El ciclo WLTP se realiza en condiciones controladas y no contempla temperaturas extremas como las registradas en la prueba noruega. En entornos de -20°C o inferiores, la movilidad de los iones de litio disminuye, aumenta la resistencia interna de la batería y se reduce la capacidad utilizable. Además, el vehículo debe destinar energía adicional a la climatización del habitáculo y al acondicionamiento térmico del propio pack de baterías.
En muchos vehículos eléctricos, estas condiciones pueden reducir la autonomía efectiva hasta el 50–60% del valor homologado. Mantener más del 65% indica que la pérdida de eficiencia está contenida dentro de márgenes técnicamente sólidos y previsibles.

El tiempo de recarga se mantuvo en la media hora. / Kia
Además de la autonomía, el tiempo de recarga es otro indicador crítico en invierno. El EV4 completó una carga del 10 al 80% en 33 minutos, apenas dos minutos por encima del dato oficial, manteniendo una curva de carga estable incluso bajo temperaturas muy bajas. Este comportamiento sugiere una arquitectura eléctrica preparada para minimizar las limitaciones habituales de la carga rápida en frío.
Así, en términos prácticos, lo relevante de este resultado no es que el Kia EV4 haya recorrido 390 kilómetros en invierno, sino que la reducción respecto al valor WLTP se mantiene en un rango coherente con la física de las baterías y no refleja una caída abrupta o desproporcionada. Algo que para el usuario se traduce en previsibilidad y confianza operativa. Para el fabricante, en validación tecnológica y competitividad en mercados donde el frío extremo es una variable habitual.
A medida que el vehículo eléctrico amplía su presencia en regiones de clima severo, el diferencial ya no se mide solo en autonomía nominal, sino en la capacidad de sostener rendimiento y estabilidad cuando las condiciones dejan de ser ideales. En ese escenario, la retención de más del 65% de la autonomía declarada en temperaturas de hasta -31°C constituye un indicador técnico que merece atención.
Gestión térmica y estabilidad electroquímica
Este resultado obtenido por el Kia EV4 se atribuye a su sistema de baterías Gen4, que incorpora gestión térmica avanzada y una distribución optimizada del refrigerante. En condiciones de frío extremo, el control térmico es determinante: si la batería opera fuera de su ventana térmica óptima, la degradación puede acelerarse y la potencia de carga reducirse significativamente.
Las pruebas de desarrollo del modelo incluyeron simulaciones aceleradas de hasta 110.000 kilómetros y ensayos en Nürburgring, con repetidas sesiones de carga ultrarrápida. Tras estos ensayos, el sistema de baterías conservó un 95% de su estado funcional (SOH).
Este dato adquiere especial relevancia en climas severos, donde la combinación de bajas temperaturas y cargas rápidas puede incrementar el estrés electroquímico. Un SOH del 95% tras pruebas intensivas indica estabilidad estructural y control de la degradación.
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