Indemnizaciones
Cómo reclamar daños a la administración por el estado de la carretera: pasos a seguir y errores a evitar
Los conductores están amparados por la ley y puede solicitar una indemnización si han sufrido un daño en su vehículo como resultado de una carretera en mal estado.

A la hroa de reclamar es importante recoger pruebas, como fotografías del estado de la carretera. / Freepik

El estado del firme de muchas carreteras no siempre es el adecuado y los conductores lo han dejado claro estos días en redes sociales. Socavones, baches, grietas o asfaltado irregular son desperfectos que pueden aparecer por el paso del tiempo, el tráfico y la falta de mantenimiento.
Las consecuencias de circular por carreteras en mal estado van desde un trayecto incómodo hasta averías importantes en el vehículo e incluso accidentes. Lo que muchos conductores desconocen es que, cuando un coche sufre daños por el mal estado de la vía, sí se puede reclamar una indemnización a la administración responsable. Sin embargo, para que la reclamación prospere es necesario cumplir ciertos requisitos y actuar dentro de los plazos legales.
Cuándo y cómo se puede reclamar
Cualquier conductor puede solicitar una compensación económica cuando los desperfectos del vehículo o las lesiones sufridas sean consecuencia directa del mal estado de la carretera. La normativa (de hecho, el artículo 106 de la Constitución) reconoce el derecho a ser indemnizado cuando el daño deriva del funcionamiento de los servicios públicos, siempre que no exista fuerza mayor, como fenómenos meteorológicos extremos o situaciones inevitables.
Para ello, hay que seguir un procedimiento que debe cumplir los siguientes pasos:
- Identificar quién es el responsable. El primer paso es averiguar la titularidad de la vía, ya que la reclamación debe dirigirse a la administración competente. El responsable del mantenimiento y, por tanto, de los posibles daños puede ser el Estado, una comunidad autónoma, una diputación provincial o un ayuntamiento en el caso de vías urbanas.
- La importancia de las pruebas. Para que la indemnización sea posible, el conductor debe demostrar que el daño fue causado directamente por el mal estado del firme. Cuantas más pruebas se aporten, mayores serán las posibilidades de éxito. En este sentido hay que recopilar:
- Fotografías del desperfecto en la carretera y del daño en el vehículo
- Facturas o presupuestos de reparación
- Parte de grúa o atestado, si existe
- Informes médicos en caso de lesiones
- Testigos del incidente
- Ubicación exacta del suceso
El perjuicio debe ser real, evaluable económicamente y consecuencia directa del estado de la vía. Si no puede probarse esa relación, la reclamación seguramente será rechazada.
La reclamación debe presentarse mediante el procedimiento de responsabilidad patrimonial ante la administración titular de la carretera. El plazo general es de un año desde que se produce el daño. Superado ese límite, la solicitud puede ser rechazada automáticamente. Hay que tener en cuenta de que el proceso no suele ser rápido y que, si la reclamación es desestimada o no hay respuesta, el afectado puede acudir a la vía judicial contencioso-administrativa.
Aunque no es obligatorio, muchos expertos recomiendan gestionar el procedimiento con ayuda de la compañía de seguros, asociaciones de conductores o profesionales jurídicos especializados. Además, muchas administraciones permiten comunicar incidencias y presentar solicitudes a través de sus páginas web, formularios oficiales o aplicaciones móviles de atención ciudadana, lo que facilita el contacto y la tramitación. Para ello, es necesario resolver el primer punto de todos: la titularidad de la vía.
Qué gastos se pueden reclamar
La indemnización dependerá del daño sufrido y de lo que pueda justificarse documentalmente. Habitualmente se incluyen el coste de reparación del vehículo, daños materiales como ruedas, llantas o suspensión, gastos de grúa, posible vehículo de sustitución y, en caso de accidente, lesiones personales conforme al baremo legal.
Hay que tener en cuenta que no existe una cantidad fija a percibir, ya que la compensación equivale al perjuicio económico real acreditado.
La normativa contempla los casos en los que no procede una compensación económica. Por ejemplo cuando el daño no puede vincularse directamente al estado de la carretera o cuando ha habido negligencia o conducción inadecuada. También se niega la compensación económica en casos de fuerza mayor: inundaciones, desprendimientos imprevisibles o fenómenos meteorológicos extremos.
Errores en las reclamaciones y cómo evitarlos
La clave para reclamar con éxito a la administración correspondiente es demostrar que existía un defecto claro de mantenimiento y que ese problema fue el causante directo del daño. En este sentido, las posibilidades de conseguir la indemnziación aumentan notablemente cuando el desperfecto es evidente, se puede demostrar que llevaba tiempo sin repararse y existen pruebas sólidas como fotografías, testigos o atestado. También influye que el daño sea coherente con el tipo de irregularidad del firme y que no exista culpa del conductor.
De hecho, muchos conductores pierden el derecho a indemnización por fallos evitables, como no fotografiar el bache, no identificar el punto exacto del incidente, reparar el vehículo sin conservar facturas, no reunir testigos o presentar la reclamación fuera de plazo. Tampoco suele prosperar cuando no puede demostrarse que el desperfecto ya existía o cuando se confunde fuerza mayor con falta de mantenimiento.
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