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Consejos

Qué hacer si tengo que bajar con el coche una pendiente con hielo

Te explicamos cómo conducir para descender una pendiente con hielo sin perder el control del coche

Cómo descender una pendiente con hielo de forma segura con el coche

Cómo descender una pendiente con hielo de forma segura con el coche / Bridgestone

Edgar Vivó

Edgar Vivó

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Si tienes te enfrentas con el coche a una peligrosa rampa con hielo, y no te queda otra alternativa que descenderla, te mostramos cómo hacerlo para no perder el control del vehículo. En hielo, la adherencia es mínima. Eso significa que cualquier movimiento brusco, ya sea frenar fuerte, girar de golpe o reducir mal una marcha, puede acabar en deslizamiento. Por eso, en un descenso prolongado con placas de hielo, la clave es bajar muy despacio con una marcha corta engranada y aprovechar el freno motor, dejando el pedal de freno solo para cuando sea imprescindible y siempre con mucha suavidad.

Puede parecer contradictorio, porque mucha gente asocia hielo con marcha larga para no patinar. Pero en bajada todo cambia. Lo que interesa es que el coche no se embale y que la velocidad se mantenga baja y constante sin tener que estar pisando el freno todo el tiempo.

Antes de empezar a bajar

La maniobra empieza antes de la pendiente. Lo más importante es reducir la velocidad en recta y con antelación. No es buena idea entrar rápido pensando que ya se frenará después, porque en hielo el margen es mínimo, e impedirá que el coche se detenga con rapidez.

Conducción sobre hielo

Conducción sobre hielo / Volkswagen

Con el coche todavía en zona estable, hay que seleccionar una marcha corta antes de entrar en el tramo deslizante. Reducir de marcha cuando ya se está sobre el hielo puede provocar una retención brusca en las ruedas motrices y desencadenar el deslizamiento.

Por supuesto, también conviene aumentar la distancia con el vehículo de delante. En estas condiciones, el espacio es seguridad.

Durante el descenso

Una vez dentro de la pendiente, el objetivo es mantener una deceleración suave y estable. ¿Cómo hacerlo?

  • Pie fuera del acelerador o aplicando gas con extrema delicadeza.
  • Freno motor para controlar la velocidad.
  • Volante con movimientos mínimos, sin correcciones bruscas.

Si necesitas frenar, hazlo despacio y con presión suave y progresiva, y siempre con las ruedas lo más rectas posible. En hielo, frenar y girar al mismo tiempo aumenta el riesgo de perder adherencia. Aquí es donde más errores se cometen. Frenadas fuertes, pequeños “golpes” de pedal o reducciones bruscas son la receta perfecta para que el coche empiece a deslizar.

Lo que está totalmente prohibido es acelerar en pleno descenso o bajar en punto muerto. Sin freno motor dependerás mucho más del pedal y será mucho más fácil perder el control.

¿Qué hacer si piso una placa de hielo?

A veces el hielo es casi invisible y solo se detecta por un brillo extraño en el asfalto. También pueden guiarte las zonas sombrías.

Si notas que el coche empieza a deslizar, lo primero es levantar suavemente el pie del acelerador. Evita el frenazo instintivo y no des volantazos. Mantén la trayectoria lo más recta posible y espera a recuperar algo de adherencia. Cuando el coche vuelva a agarrar, corrige con suavidad. Cualquier reacción brusca casi siempre empeora la situación.

La tecnología no hace milagros

El ABS, el control de tracción o el control de estabilidad o descensos pueden ayudar a mantener el control, pero no crean adherencia donde no la hay. En hielo, el límite lo marca el neumático y el rozamiento disponible.

Unos buenos neumáticos de invierno o el uso de cadenas, puede marcar la difrerencia.

Unos buenos neumáticos de invierno o el uso de cadenas, puede marcar la difrerencia. / ALEXEY SHABANOV

Si el coche lleva neumáticos de invierno o cadenas correctamente instaladas en las ruedas motrices, el margen mejora mucho, pero la técnica sigue siendo la misma: velocidad muy baja, suavidad extrema y anticipación.

Con cadenas, además, no se deben superar los 30 km/h y hay que retirarlas al terminar el tramo con nieve o hielo, ya que sobre asfalto limpio aumentan la distancia de frenado y pueden dañar elementos del vehículo.

Lo que de verdad marca la diferencia

Todo se resume en una idea práctica que puedes recordar fácilmente: llegar lento, entrar estable y no pedirle al neumático más de lo que puede agarrar en esa situación.

En una pendiente con hielo se trata de exigir lo mínimo al coche. La marcha corta bien elegida antes de empezar a bajar permite que el freno motor mantenga una velocidad baja y constante. El pedal queda como ajuste fino, y no como herramienta principal. Y si la pendiente  es muy comprometida o no llevas neumáticos adecuados, la opción más segura puede ser no continuar. La técnica reduce el riesgo, pero no lo elimina.

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