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El Opel Grandland Electric AWD cobra más sentido que nunca con la llegada del frío

El SUV eléctrico de Opel demuestra todo su potencial en escenarios de nieve, hielo y carreteras difíciles gracias a la tracción total

Opel Grandland Electric AWD

Opel Grandland Electric AWD / Opel

Edgar Vivó

Edgar Vivó

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Ya os hablamos allá por el mes de junio del Opel Grandland Electric AWD, pero es precisamente ahora, con el invierno en pleno apogeo, cuando mejor se entiende la utilidad de esta versión. Porque más allá de los números —potencia, aceleración o autonomía—, lo que marca la diferencia es su comportamiento cuando la carretera desaparece bajo el hielo o la nieve.

Opel Grandland Electric AWD

Opel Grandland Electric AWD / Opel

Opel ha concebido este Grandland AWD como un eléctrico para todo el año, y eso incluye los días más duros del calendario. En escenarios resbaladizos, como accesos a urbanizaciones en altura, carreteras rurales heladas o escapadas a estaciones de esquí, este SUV saca a relucir sus verdaderas virtudes.

La clave está en su sistema de propulsión dual sin emisiones, que combina el motor delantero de 213 CV con un segundo motor de 112 CV en el eje trasero. Juntos entregan 325 CV y 509 Nm de par, lo que permite una respuesta rápida desde parado y una capacidad de tracción adecuada incluso en situaciones comprometidas.

Opel Grandland Electric AWD

Opel Grandland Electric AWD / Opel

En condiciones normales, el Grandland se mueve con el motor delantero para optimizar la eficiencia, pero basta con seleccionar el modo 4WD para que ambos motores trabajen a la vez de forma constante, con ajustes específicos del ESP y del control de tracción pensados para superficies deslizantes. Este modo se convierte en un auténtico salvavidas cuando las cosas se ponen feas.

Cuatro modos de conducción para adaptarse a cualquier situación

El Grandland Electric AWD ofrece cuatro modos de conducción, lo que permite ajustar el comportamiento del coche al estado del firme, y la conducción deseada:

  • Normal: prioriza el eje delantero, con 313 CV y 450 Nm, y activa el trasero solo cuando es necesario.
  • 4WD: tracción total constante para garantizar el mejor agarre en nieve o hielo.
  • Sport: también con tracción total, pero con un reparto del 60/40 y respuesta más directa.
  • Eco: limita la potencia a 213 CV para ahorrar energía, aunque el segundo motor entra si hace falta.

Opel ha dotado además al Grandland AWD de una suspensión con amortiguadores de frecuencia selectiva, una solución que permite filtrar vibraciones cortas —como las que provocan los baches o las placas de hielo— sin perder firmeza en apoyos o curvas. Se adapta de forma mecánica al tipo de irregularidad y logra un equilibrio muy eficaz entre confort y efectividad. Además, el chasis ha sido ajustado con muelles específicos, nueva dirección, barra estabilizadora y ajustes del ESC, todo enfocado a lograr un coche estable, predecible y fácil de controlar en todo tipo de escenarios.

Opel Grandland Electric AWD

Opel Grandland Electric AWD / Opel

La visibilidad es otra de las claves de la seguridad en invierno. Por eso, Opel ofrece en el Grandland Electric AWD los faros matriciales Intelli-Lux HD, con más de 50.000 elementos controlados electrónicamente, que adaptan el haz de luz en tiempo real para iluminar bien sin deslumbrar.

Buena utonomía y carga rápida

A pesar del extra de peso y potencia, la autonomía homologada apenas varía respecto al modelo de tracción delantera, con 502 km WLTP, gracias a la batería de 73 kWh. Y si hay que recargar, bastan menos de 30 minutos en un cargador rápido para pasar del 20% al 80%. Incluso en invierno, cuando el consumo suele subir, sigue siendo un coche útil para viajes largos. En cuanto al consumo, se mueve entre 17,9 y 18,0 kWh/100 km, lo que sigue siendo un dato ajustado para un SUV con estas prestaciones y sistema de tracción total.