Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Movilidad

1 de cada 4 españoles usa bicicleta o patinete eléctrico para sus desplazamientos

El fenómeno está encabezado por la población joven y destaca en Palma, Sevilla y Barcelona

1 de cada 4 españoles usa bicicleta o patinete eléctrico para sus desplazamientos

1 de cada 4 españoles usa bicicleta o patinete eléctrico para sus desplazamientos / Archivo

Fernando Álvarez

Fernando Álvarez

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La micromovilidad -entendida como el uso de bicicletas, patinetes y motos eléctricas- sigue ganando protagonismo en la movilidad urbana española, pero su avance plantea nuevos retos en materia de seguridad y ordenación del espacio público

Según el Foro de Movilidad de Alphabet 2025, uno de cada cuatro españoles (24%) utiliza estos medios de transporte de manera habitual, tres puntos más que en 2024.

La micromovilidad es un fenómeno claramente generacional: los menores de 30 años son quienes más utilizan patinetes y bicicletas eléctricas -en torno a un 30% y un 20% respectivamente-, mientras que su uso desciende progresivamente con la edad, pues apenas un 8% de los mayores de 60 dicen utilizar este tipo de vehículos.

Un fenómeno que avanza más rápido en el sur y el arco mediterráneo

El estudio evidencia una fuerte brecha territorial: las grandes ciudades lideran el uso de la micromovilidad frente a las urbes de menor tamaño o del interior. Palma (36%), Sevilla (33%) y Barcelona (32%) encabezan el ranking, seguidas de Zaragoza (31%), Madrid (27%) y La Coruña (27%). En cambio, en ciudades como Oviedo, Logroño o Toledo el uso se sitúa en torno al 15%.

La mitad del país cree que su ciudad está preparada

El aumento del uso de la micromovilidad coincide con el empeoramiento de la percepción de la convivencia entre distintos vehículos: casi la mitad de los españoles (48%) considera que su ciudad está adaptada para la convivencia entre coches, bicicletas y patinetes eléctricos, cuatro puntos menos que en 2024 (52%).

El dato refleja un ligero retroceso en la percepción de adaptación urbana, tras varios años de mejora sostenida, y sugiere que el aumento del uso de la micromovilidad ha puesto a prueba la capacidad de las ciudades para absorberla con seguridad.

Las valoraciones más positivas se concentran en Barcelona (54%) y Madrid (52%), donde las políticas de movilidad y las infraestructuras ciclistas han avanzado más, mientras que en Valladolid, Oviedo o Badajoz apenas superan el 20%. La popularización de los patinetes y bicicletas eléctricas ha generado también nuevas tensiones en la convivencia urbana, especialmente en aceras, zonas peatonales o vías compartidas.

Patinete eléctrico.

1 de cada 4 españoles usa bicicleta o patinete eléctrico para sus desplazamientos / EL DÍA

Un fenómeno joven y urbano

El auge de la micromovilidad también conlleva una respuesta ciudadana en términos de percepción del uso y seguridad. En este sentido, el 78% de los españoles apoya limitar la circulación de patinetes en determinadas calles, un porcentaje idéntico al de 2024, lo que confirma un consenso estable en torno a la necesidad de regular la circulación de este tipo de vehículos.

Este debate ya se ha trasladado a las políticas locales: Madrid revocó las licencias de los patinetes compartidos en 2023 alegando motivos de seguridad y orden urbano, mientras que Barcelona ha impulsado las “superilles”, áreas de prioridad peatonal donde se restringe el tráfico rodado y se fomenta la convivencia entre peatones, ciclistas y usuarios de micromovilidad.

Estos ejemplos reflejan una tendencia creciente hacia la gestión activa del espacio urbano, que busca equilibrar innovación, sostenibilidad y seguridad vial.

El apoyo a esta medida es especialmente alto entre los mayores de 60 años (69%), frente al 43% de los jóvenes, que apuestan por más educación vial y mejores infraestructuras antes que por prohibiciones.

El consenso es mayor en torno a la seguridad personal: ocho de cada diez ciudadanos apoyan el uso obligatorio del casco, y un número creciente pide controles más estrictos y campañas de sensibilización.

Sostenibilidad y calidad del aire, un debate transversal

El auge de la micromovilidad se enmarca en un debate más amplio sobre la sostenibilidad y la calidad del aire, pero los datos indican que los ciudadanos reclaman un modelo de ciudad más ordenado y accesible, donde todos los modos de transporte puedan convivir sin conflicto. La sostenibilidad, según el informe, no depende solo del tipo de vehículo, sino de cómo se organiza y se comparte el espacio para lograr una convivencia equilibrada.