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Sostenibilidad

La movilidad urbana sigue diversificándose en España

Uno de cada cuatro ciudadanos (24%) usa bicicleta, moto o patinete eléctrico de forma habitual, tres puntos más que en 2024.

La movilidad urbana se diversifica en España mientras los híbridos lideran la transición eléctrica

La movilidad urbana se diversifica en España mientras los híbridos lideran la transición eléctrica / Agencias

Fernando Álvarez

Fernando Álvarez

Madrid
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La movilidad urbana en España está cambiando hacia un modelo más diversificado, según la edición 2025 del Foro de Movilidad de Alphabet, compañía de movilidad corporativa del Grupo BMW. Uno de cada cuatro ciudadanos utiliza la micromovilidad de forma habitual, el uso del coche retrocede en ciudad, el transporte público se consolida entre jóvenes, y los vehículos híbridos se imponen como opción preferente. Cuatro tendencias que definen la relación de los españoles con la movilidad en la actualidad.

Hábitos más activos y sostenibles

El desplazamiento a pie continúa siendo la forma más habitual de moverse (65%), un dato que se mantiene estable y refuerza el avance de la movilidad activa en entornos urbanos. Este comportamiento convive con el crecimiento sostenido de la micromovilidad eléctrica -bicicletas, motos y patinetes-, que ya utilizan de forma habitual uno de cada cuatro ciudadanos (24%), tres puntos más que en 2024.

El fenómeno es especialmente notable entre los jóvenes menores de 30 años, entre los que el 30% usa patinete y el 20% bicicleta eléctrica, frente a apenas un 8% de los mayores de 60 años. Por territorios, el uso es más alto en el sur y el arco mediterráneo: Palma (36%), Sevilla (33%) y Barcelona (32%) encabezan el ranking, seguidas de Zaragoza y Madrid (27%). En el extremo opuesto, ciudades como Oviedo, Logroño o Toledo se mantienen en torno al 15%.

La percepción ciudadana sobre la adaptación urbana también evoluciona: casi la mitad de los españoles (48%) considera que su ciudad está adaptada para convivir con la micromovilidad, aunque el dato es cuatro puntos inferior al de 2024. Esta caída refleja la creciente presión sobre el espacio urbano y la necesidad de mejorar infraestructuras y normativas. Las valoraciones más positivas se concentran en Barcelona (54%) y Madrid (52%).

El apoyo a la regulación es amplio: el 78% está a favor de restringir el paso de patinetes por determinadas calles. Sin embargo, existe una divergencia generacional clara. El 69% de mayores de 60 años demanda restricciones, mientras que solo el 43% de jóvenes (18-30) apoyan prohibiciones; prefieren inversión en infraestructuras y educación vial. Por otra parte, ocho de cada diez ciudadanos apoyan el uso obligatorio del casco.

El coche deja espacio al transporte público y a la movilidad compartida

El coche continúa siendo uno de los pilares de la movilidad en España: el 60% de los ciudadanos lo utiliza habitualmente, aunque su uso dentro de las ciudades desciende del 52% al 44% respecto al año anterior. El 51% considera el coche imprescindible para sus desplazamientos diarios, porcentaje estable especialmente en ciudades medianas y zonas periféricas.

Por su parte, el transporte público mantiene su relevancia como complemento esencial. El 44% de los españoles utiliza el autobús y el 29% el metro de forma habitual, cifras similares a las de 2024. Sin embargo, el transporte público compite de igual a igual con el coche entre jóvenes: el 56% de los menores de 30 años utiliza el autobús y el 40% el metro regularmente, consolidándose como opción preferente para esta población. En cambio, entre los mayores de 60 años su uso se reduce considerablemente (27% autobús, 11% metro), mientras que caminar se impone como el modo más frecuente (74%).

Por territorios, Madrid y Barcelona concentran el mayor uso de transporte público: en la capital española, el 67% de los ciudadanos utilizan el metro como forma de desplazamiento habitual y el 53% se mueven en autobús. En Barcelona, los porcentajes se sitúan en un 63% y 51%, respectivamente.

Los híbridos lideran la transición eléctrica

La preferencia de los españoles se orienta de manera clara hacia las tecnologías híbridas. El 40% de los ciudadanos elegiría un vehículo híbrido y el 14% uno híbrido enchufable, sumando un 54% de la intención de compra. Por el contrario, el vehículo 100% eléctrico se sitúa en el 8%, cinco puntos menos que el año anterior y los vehículos de gasolina recuperan terreno con un 22% de preferencia (3 p.p. más que en 2024).

Las principales barreras para la adopción del coche eléctrico permanecen estables: precio (28%), autonomía limitada (26%) y escasez de puntos de recarga (23%). En cuanto al acceso a infraestructura de recarga, solo el 27% de españoles disponen de punto de recarga en su garaje privado, mientras que el 51% depende de infraestructuras públicas o de terceros (centros comerciales, gasolineras) y el 20% declara no tener acceso a ningún sistema de recarga.

La percepción del vehículo eléctrico como como solución ideal para la movilidad urbana también decae: solo 36% de los ciudadanos lo considera así, siete puntos menos que en 2024. Entre los más jóvenes, esta cifra baja del 53% hasta el 45%, mientras que entre los mayores de 60 años alcanza apenas el 29%.

El uso habitual del vehículo eléctrico varía notablemente según geografía y grupos de edad. Madrid (22%), Barcelona (18%) y Palma (17%) concentran los mayores niveles de uso de vehículos eléctricos, seguidas por Badajoz, Bilbao, Toledo y Sevilla (14% en cada caso). En cambio, en Pamplona, Logroño, Valladolid o Murcia el uso apenas alcanza el 10%.

A nivel generacional, la adopción también se modera: los jóvenes de 18 a 30 años, que lideraban la transición, reducen su uso en ocho puntos (del 27% en 2024 al 19% en 2025), mientras que entre los mayores de 60 años se mantiene estable (7%). La confianza en la seguridad de la tecnología es también decisiva: solo el 52% de los españoles cree que las baterías y procesos de recarga son seguros, mientras que el