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Q4 40 e-tron: ¿vale la pena comprar el coche eléctrico más ‘barato’ de Audi?

Probamos el Audi Q4 40 e-tron, la versión de acceso a la gama eléctrica de Audi, con 204 CV y un planteamiento claramente orientado al día a día

Prueba del Audi Q4 e-tron

Prueba del Audi Q4 e-tron / Edgar Vivó

Edgar Vivó

Edgar Vivó

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Ponernos al volante del Audi Q4 40 e-tron supone entrar por la puerta de acceso a la movilidad eléctrica de Audi, aunque conviene dejar algo claro desde el principio: pese a ser el coche con motor eléctrico más barato de toda la gama del constructor alemán, no podemos obviar que estamos ante un Audi, con lo cual ni es barato, ni lo parece. La versión más económica de este modelo parte de desde 49.350 €, con lo que está muy lejos de ser un coche económico. En cambio, sí es muy accesible si tenemos en cuenta que hablamos de un SUV eléctrico de la firma de los cuatro aros, y lo que esto lleva implícito: un diseño elegante y moderno que hace girar cabezas; unas calidades a la vista, al tacto y al uso de coche premium, y una tecnología solo al alcance de las grandes marcas.

Prueba del Audi Q4 e-tron

Prueba del Audi Q4 e-tron / Edgar Vivó

Lo primero que cabría destacar es su diseño. Y más allá de ponerme a relatar lo que se puede ver a simple vista con cualquiera de las fotos que acompañan a este artículo, basta decir que la gente no paraba de mirar el coche por la calle. Es un SUV que gusta, y mucho, además. El Q4 mantiene ese equilibrio tan Audi entre discreción y presencia, sin estridencias, pero con un conjunto que transmite calidad, tecnología y sofisticación desde cualquier ángulo.

Una sensación que se traslada directamente al interior, donde se mantiene ese diseño elegante a la par que moderno. Pero más que su aspecto, nosotros destacaríamos su espacio, ergonomía, practicidad y funcionalidad. Es un coche que invita a pasar horas dentro de él, ya sea en las plazas delanteras o en la enorme banqueta posterior, donde pueden viajar tres adultos sin estrecheces. Y todo ello con un maletero de nada menos que 520 litros.

Interior del Audi Q4 e-tron

Interior del Audi Q4 e-tron / Edgar Vivó

La postura de conducción es extremadamente cómoda. Los mandos están donde tienen que estar y se agradece muchísimo que existan botones físicos para la temperatura y el audio. Si los del volante también hubiesen sido mecánicos, rozaría la perfección. Son detalles que marcan la diferencia en el uso diario y que muchos conductores siguen valorando, especialmente en un coche pensado para convivir con él a largo plazo.

Un coche para conducir a diario

Tan agradable como la estancia en este coche es su conducción. La versión 40 del Q4 e-tron no es un derroche de potencia, pero sí cumple con nota para la conducción diaria con sus 204 CV y 310 Nm de par instantáneos enviados al eje posterior. Va sobrado de prestaciones en maniobras rutinarias. Además, su contenida potencia ayuda a optimizar su autonomía, que con una media de consumo que se situó entre los 16 y los 19 kWh/100 km durante la prueba, permite disfrutar en un uso mixto de esos prometidos 400 km de autonomía que marca la ficha técnica del coche.

Interior del Audi Q4 e-tron

Interior del Audi Q4 e-tron / Edgar Vivó

Pero más que sus prestaciones puras, lo que realmente nos ha convencido es su manejabilidad. Es un coche con una conducción súper agradable. Su entrega de potencia gradual, su agilidad, sus sistemas de ayuda y una postura de conducción alta y con buena visibilidad, hacen que sea un coche muy agradecido de llevar en ciudad. En este entorno, además destacaríamos su excepcional radio de giro. El hecho de llevar un solo motor en el eje posterior permite disfrutar de un ángulo de giro sobresaliente, que se convierte en un aliado perfecto para maniobras urbanas y aparcamientos. Fuera del entorno urbano, el Q4 mantiene esa sensación de coche fácil de conducir, pero respaldado por un aplomo, una estabilidad y una sensación de seguridad al volante de auténtico rutero.

En el manejo del Q4 solo pondríamos un pero: su frenada. Por tacto y potencia, está lejos de lo que se espera de un coche como este. El segundo apartado no es tan preocupante como el primero, ya que la presencia de frenos de tambor en el eje posterior se compensa con la buena retención de la frenada regenerativa del sistema eléctrico, de modo que, a excepción de casos extremos, nunca vamos a echar en falta más mordida en las deceleraciones.

Prueba del Audi Q4 e-tron

Prueba del Audi Q4 e-tron / Edgar Vivó

En cambio, lo del tacto del pedal no hay cómo justificarlo. Un recorrido extremadamente largo y esponjoso, con una primera zona completamente inerte, hace que se tenga la sensación de que te vayas a comer el coche que te precede en cada semáforo. Cuesta acostumbrarse a manejar bien este pedal y, cuando lo haces y coges después cualquier otro coche, te parece que estás sentado a los mandos de un monoplaza de competición por la resistencia del pedal y la inmediatez de la frenada si se le compara con el Q4 e-tron.

Con todo, el Audi Q4 40 e-tron es un coche muy bien afinado para quien busca dar el salto al eléctrico sin renunciar a la calidad percibida, al confort ni a una experiencia de conducción agradable. No pretende ser el más deportivo ni el más rompedor, pero sí uno de los más equilibrados dentro de su planteamiento, algo que, en el día a día, se agradece mucho más de lo que parece.