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Coches

Skoda rinde homenaje al 1000 MBX de los sesenta con una reinterpretación que no saldrá a la venta

Dentro del programa Icons get a makeover, la marca checa quiere rendir homenaje a sus modelos más míticos del siglo pasado.

Skoda reinventa el 1000 MBX en clave futurista.

Skoda reinventa el 1000 MBX en clave futurista. / Skoda

Andrea Gil Modrego

Andrea Gil Modrego

Zaragoza
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Skoda tiene un importante legado y, bajo el proyecto creativo Icons get a makeover, está recuperando sus modelos más icónicos y reinterpretando su estética bajo el nuevo lenguaje de diseño Modern Solid.

El clásico Skoda 1000 MBX, un modelo producido en los años sesenta y considerado uno de los vehículos más exclusivos de la marca, ha sido uno de estos ejemplares. No se trata de un anticipo de un futuro modelo de producción, sino de un ejercicio conceptual que explora cómo encajaría un icono histórico en la Skoda actual.

Antti Savio y David Stingl han llevado a cabo el proyecto.

Antti Savio y David Stingl han llevado a cabo el proyecto. / Skoda

El 1000 MBX original era un coupé derivado del sedán 1000 MB. Destacaba por su carrocería autoportante y un motor de aluminio producido mediante fundición a presión, tecnologías que en la épocasupusieron un avance importante. Llegó al mercado en 1966 con un motor de 988 cc y 42 CV y en 1968 se sumó la variante 1100 MBX, con 1.107 cc y 52 CV. Su producción fue muy limitada, con solo 2.517 unidades, lo que lo convirtió en uno de los modelos más escasos de la historia de Skoda.

Del pasado al presente

La reinterpretación actual mantiene esa idea y la traslada a un contexto contemporáneo. El resultado es un concepto que se mueve entre el coupé y el crossover, con una arquitectura que busca funcionalidad sin renunciar a una presencia distinguible. Aunque el diseño exterior es completamente actual, incorpora referencias al modelo original, como los faros situados por encima de la línea del capó, el pliegue lateral a media altura y un tratamiento específico del pilar C. La ausencia de una luneta trasera convencional permite ampliar el volumen disponible para el equipaje. Una cámara de visión trasera sustituye al cristal y completa la propuesta.

El interior de esta reinterpretación.

El interior de esta reinterpretación. / Skoda

El interior, desarrollado por David Stingl, se apoya en una plataforma eléctrica con suelo plano. Esta estructura permite utilizar un asiento delantero tipo banco y una configuración 2+2, con dos asientos traseros individuales que se pliegan hacia arriba para liberar espacio adicional. La suspensión neumática añade flexibilidad al permitir modificar la altura del vehículo según las necesidades.

El salpicadero está concebido como un módulo ovalado de cristal donde se proyecta la información. Este motivo se repite en otros elementos del habitáculo, como el volante o los reposacabezas, en referencia al panel del 1000 MBX original. La ausencia de consola central y la sustitución de los cromados por iluminación ambiental siguen los principios del diseño Modern Solid.

La arquitectura brutalista como inspiración

El exterior, a cargo de Antti Savio, toma como referencia el diseño de producto y la arquitectura brutalista para generar volúmenes firmes y una identidad visual reconocible. Aunque no busca reproducir el pasado, incorpora guiños suficientes para mantener la conexión con el modelo de los sesenta.

El resultado del Icons get a meakeover del 1000 MBX

El resultado del Icons get a meakeover del 1000 MBX / Skoda

Con esta reinterpretación, Skoda explora cómo integrar su legado en un enfoque de diseño centrado en la utilidad, la claridad formal y las plataformas eléctricas. El resultado es un ejercicio que combina historia y visión de futuro dentro de un mismo concepto.

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