Industria
Renault y Ford se unen en Europa para fabricar dos coches eléctricos pequeños
La cooperación arranca con dos modelos compactos para Ford diseñados en EE. UU. y fabricados por Renault en Francia a partir de 2028

De izquierda a derecha: Jim Baumbick, Jim Farley, François Provost y Josep María Recasens / Ford

Renault Group y Ford han sellado una alianza para el desarrollo de dos nuevos turismos eléctricos destinados al mercado europeo, y que llegarán a los concesionarios a comienzos de 2028. Serán modelos firmados por Ford pero construidos sobre la plataforma Ampere en las plantas de Renault en el norte de Francia. Ambas compañías destacan en el comunicado que ha dado a conocer la alianza, la complementariedad tecnológica y la búsqueda de mayor competitividad en un mercado eléctrico que evoluciona rápido.
Ford se encargará del diseño exterior e interior, mientras que Renault aportará la arquitectura eléctrica, la cadena industrial y la experiencia acumulada con Ampere. Este reparto permite a Ford acelerar su presencia en los segmentos más accesibles del mercado eléctrico sin asumir el desarrollo completo de una plataforma nueva.

Renault Ampere / Christel Sasso
Además del acuerdo para turismos, las dos empresas han firmado una carta de intención para estudiar la fabricación conjunta de vehículos comerciales ligeros en Europa. La idea es que ambas marcas compartan desarrollo y producción de ciertos modelos, algo que podría reducir costes y acortar plazos frente a nuevos proyectos independientes.
Para Renault, el movimiento refuerza la capacidad de ElectriCity y amplía su cartera industrial. Las dos compañías sostienen que esta cooperación aumentará su competitividad en un segmento clave para el negocio profesional.
Aunque ni Renault ni Ford especifican tamaño, potencias o autonomías, el enfoque del acuerdo y su ventana temporal permiten anticipar que estos dos modelos apuntan al espacio que Ford dejó libre tras la marcha del Fiesta y el Focus en Europa. La plataforma Ampere está diseñada para vehículos compactos y urbanos, con configuraciones de batería flexibles y costes contenidos.
La hipótesis razonable —no confirmada por las marcas— es que Ford pueda utilizar esta base para lanzar dos nuevos compactos eléctricos equivalentes a un Fiesta y un Focus de nueva generación. Serían modelos diseñados por Ford, con su propio comportamiento y software, pero sustentados en una plataforma de probada eficiencia. Para el usuario final, esto se traduciría en consumos optimizados, recargas más rápidas y una experiencia digital coherente con la estrategia Model e.

Jim Farley, presidente y CEO de Ford Motor Company, junto a François Provost, CEO de Renault Group, tras la firma del acuerdo. / Ford
La alianza con Ford refuerza la presencia de Renault en las carreteras europeas si se observa el conjunto de colaboraciones que mantiene en paralelo. Nissan ha lanzado el Micra eléctrico sobre la base técnica del Renault 5 E-Tech, aunque con diseño específico firmado por Alfonso Albaisa. Por su parte, Mitsubishi comercializa en Europa los Clio y Captur bajo los nombres Colt y ASX, con mínimos cambios en parrilla, logos y detalles estéticos.
El acuerdo con Ford es distinto: no se trata de rebranding ni de desarrollar un modelo gemelo con otra carrocería, sino de un encargo industrial completo. Renault fabricará dos coches diseñados por Ford, empleando su plataforma, sus procesos y su capacidad productiva. Esto sitúa a Renault como proveedor tecnológico y fabricante para uno de los gigantes estadounidenses, un rol que amplía su peso industrial más allá de su propia gama.
Ampere sigue creciendo
La plataforma Ampere es hoy el principal activo eléctrico de Renault en Europa. Integra baterías, motor, electrónica de potencia y sistemas de conectividad en un conjunto modular que permite fabricar desde utilitarios hasta compactos. Su despliegue industrial en ElectriCity ya produce modelos como el Renault Mégane E-Tech y el nuevo Renault 5.

Producción del Renault 5 E-Tech / CAPA PICTURES
Para Ford, esto supone reducir el coste y el riesgo asociados al lanzamiento de una nueva familia eléctrica de acceso. Para Renault, significa aumentar volumen en una planta preparada para escalar producción sin grandes inversiones adicionales. La alianza también abre la puerta a compartir proveedores y acelerar la adopción de componentes de nueva generación.
La llegada del primer modelo a principios de 2028 coloca a Ford en una posición más sólida para afrontar la transición eléctrica en los segmentos pequeños, donde la presión de precio es más alta. Y sitúa a Renault como un operador industrial que no solo abastece a su propia gama, sino también a marcas externas que buscan soluciones eléctricas eficientes.
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