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Conducir en otoño puede ser peligroso: estas técnicas te ayudarán a evitar accidentes
Hay, en concreto, un factor que aumenta las probabilidades de sufrir un accidente y pasa completamente desapercibido

Todas las estaciones del año tienen sus peligros. / Freepik

Con la llegada del otoño, las lluvias, las hojas mojadas y la niebla transforman los caminos en superficies resbaladizas donde cualquier error puede convertirse en un accidente. Por eso, adaptar la forma de conducir y preparar el vehículo es clave para mantener la seguridad en esta estación del año.
Conducir en otoño implica enfrentarse a carreteras mojadas y a una menor visibilidad. Las hojas caídas, al humedecerse, actúan como una capa deslizante que reduce el agarre de los neumáticos, especialmente en curvas o frenadas.
Además, los cambios bruscos de temperatura pueden generar condensación o niebla, lo que complica aún más la conducción.
Las hojas en la carretera
Uno de los mayores peligros del otoño al volante es, precisamente, la acumulación de hojas en la carretera. Cuando se humedecen por la lluvia, las hojas forman una capa deslizante que reduce la adherencia de los neumáticos, comportándose casi como una superficie helada. Esto aumenta notablemente la distancia de frenado y puede hacer que el vehículo pierda tracción en curvas o frenadas repentinas.
Además, las hojas pueden ocultar baches, marcas viales o charcos, dificultando la visibilidad del pavimento y provocando maniobras bruscas o salidas de vía.
Otro riesgo menos visible, pero igualmente importante, es que las hojas acumuladas bloquean los desagües y favorecen el encharcamiento en la calzada, incrementando el peligro de aquaplaning.
Por eso, al conducir en otoño es fundamental reducir la velocidad en zonas arboladas o cubiertas de hojas, y evitar frenar o girar bruscamente sobre ellas. Mantener los neumáticos en buen estado y adaptar la conducción a estas condiciones puede marcar la diferencia entre un susto y un accidente.
Revisar el estado del coche
Antes de salir a la carretera, conviene revisar el estado del vehículo. Los neumáticos deben tener la presión correcta y una buena profundidad en la banda de rodadura para evitar el temido aquaplaning. Las luces, tanto delanteras como traseras, deben funcionar perfectamente, y es recomendable usar las de cruce o antiniebla en momentos de baja visibilidad. Tampoco hay que olvidar los limpiaparabrisas, esenciales para mantener una visión clara en todo momento.
La regla de oro al conducir en otoño es la suavidad. Reducir la velocidad y aumentar la distancia de seguridad con el vehículo de delante permite reaccionar a tiempo ante cualquier imprevisto. Las frenadas y aceleraciones deben ser progresivas, evitando movimientos bruscos que puedan hacer perder el control.
En curvas, lo ideal es bajar la velocidad antes de girar y mantener una trayectoria estable. También es recomendable evitar el control de crucero en carreteras mojadas o resbaladizas, ya que limita la capacidad de respuesta ante una pérdida de tracción.
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