16 jul 2020

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PRIMERAS PÉRDIDAS DESDE 2009

Renault se hunde en bolsa tras anunciar que entra en números rojos

El grupo automovilístico francés registra pérdidas de 141 millones de euros en un año marcado por el 'caso Ghosn'

El resultado es consecuencia directa de la menor aportación de Nissan que ingresó 1.250 millones menos a la alianza

Efe / París

Renault lideró en abril un mercado que cayó casi el 90%.

Renault lideró en abril un mercado que cayó casi el 90%. / AP

El grupo automovilístico francés Renault entró en números rojos en 2019 por primera vez desde 2009, al registrar una pérdida de 141 millones de euros, frente a los 3.302 millones de beneficios que obtuvo en 2018, según informó este viernes la propia compañía. 

Las acciones de Renault se hundían este viernes por la mañana en la Bolsa de París tras el anuncio de los resultados de 2019, los primeros de un ejercicio con pérdidas desde 2009, y una revisión a la baja de sus expectativas. Los títulos de Renault bajaban un 4,48 % apenas media hora después de la apertura del mercado parisino y eran el valor del índice selectivo que, con diferencia, más perdía en ese momento cuando el CAC-40 descendía un 0,09 %.

Las razones de ese hundimiento fueron el descalabro de la contribución de sus socios chinos, de Daimler, pero sobre todo de Nissan, así como el empeoramiento de su propia actividad automovilística, explicó este viernes Renault al presentar sus resultados anuales. En el trasfondo hay que analizar también el desgobierno generado con el 'caso Ghosn' que lastró la credibilidad de la alizana Renault-Nissan-Mitsubishi.

Nissan únicamente contribuyó con 242 millones de euros a sus resultados el pasado año, tras los 1.509 que le había supuesto en 2018. En cuanto a los chinos y Daimler, en conjunto le acarrearon incluso un agujero de 432 millones de euros en comparación con los 31 millones positivos de un año antes.

Baja la facturación

Pero más allá de lo que hicieron los demás, el resultado de explotación del propio Renault se redujo a 2.105 millones de euros, frente a los 2.987 de 2018, mientras la facturación descendió un 3,3 %, hasta 55.537 millones. En consecuencia, el margen operativo se quedó en el 4,8 % del volumen de negocios, 1,5 puntos porcentuales menos.

Y si se excluye la actividad financiera (los préstamos a la compra de vehículos), en la que mejoró ligeramente la rentabilidad, el margen operativo del puro negocio automovilístico (y dejando aparte la filial rusa Avtovaz) se redujo a un exiguo 2,6 %, tras un 4,3 % en 2018.

Un 3,4% menos de matriculaciones

Todo eso refleja, en particular, el hundimiento de las ventas de Renault en mercados importantes como Argentina, Turquía y Argelia. Las matriculaciones del grupo del rombo cayeron globalmente un 3,4 %, hasta 3.753.723 vehículos.

Además, el fabricante tuvo que encajar un efecto negativo por la disminución del peso de las matriculaciones de vehículos diésel. En Argentina y Chile, ante el descalabro comercial sufrido, unido a la depreciación de sus divisas, el grupo francés decidió proceder a una depreciación de activos por 300 millones de euros.

El flujo de caja operativo del negocio automovilístico quedó reducido a 153 millones de euros, frente a los 607 millones del ejercicio precedente.

El consejo de Renault, que hace unas semanas anunció el nombramiento del expresidente de Seat, Luca de Meo, como nuevo responsable global de la marcapropondrá a la junta el reparto de un dividendo de 1,10 euros por acción, lo que significa menos de la tercera parte de los 3,55 que se distribuyeron a cuenta de 2018.

Futuro incierto del mercado

Y por lo que respecta a las perspectivas, son todavía menos favorables a la vista de las previsiones del mercado automovilístico para el que augura una caída a escala global, con un descenso de al menos el 3 % en Europa y también del 3 % en Rusia, que no podrá ser compensado con la subida del 5 % en Brasil, país clave para la compañía.

Antes incluso de integrar un posible impacto por la epidemia del coronavirus en China, Renault calcula que su facturación en 2020 será del mismo orden que en 2019 y su margen operativo se quedará en una horquilla del 3-4 %, con un flujo de caja positivo antes de integrar costes de reestructuración.

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