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AUTOMOCIÓN

Tesla asume el reto de 2019

La marca tendrá la misión de consolidarse y estabilizarse en el año en el que llega la competencia

La figura de Elon Musk ha aportado altibajos a la compañía a lo largo de 2018

Àlex Soler

Elon Musk, de Tesla.

Elon Musk, de Tesla. / AP / RICHARD DREW

Es más que posible que Tesla cierre el año con un balance positivo en bolsa, algo a lo que las demás marcas no podrían ni aspirar si hubieran tenido un año parecido al de la firma de Palo Alto. En los últimos 365 días, la marca de coches eléctricos ha presentado dos balances económicos negativos, uno positivo, Elon Musk disparó sus acciones con un tuit, acciones que se desplomaron al mes siguiente por no cumplirse ese tuit, y el mismo Elon ha dejado de ser presidente de la marca. Con todo, sumados retrasos en producción y entregas, Tesla cerrará en verde. Pero, ¿cómo?

Tesla es una marca peculiar y aún más lo es su cara visible Elon Musk. Aunque los inversores desearían un poco menos de Musk en 2019, su figura es indispensable para entender cómo, por ejemplo, en junio su cotización subió pese a presentar un balance negativo de beneficios. Como siempre, el carisma del empresario sudafricano y sus promesas, junto con que el resultado fue menos negativo de lo esperado, hicieron que los inversores mantuvieran su confianza en la marca. A ello se suma que, tras meses y meses de retrasos, Tesla consiguió producir por primera vez 5.000 unidades del Model 3 en una semana, previa construcción de una línea de montaje improvisada bajo una carpa.

Arriba...abajo...arriba

A partir de agosto, no hay mejor resumen para el comportamiento de la empresa en los mercados. A principios de agosto, Musk anunció la privatización de la marca en Twitter y sus acciones se dispararon a máximos históricos (379,57 dólares por acción), pero en apenas dos días quedaban por debajo del valor que tenían antes del tuit por las informaciones que apuntaban a que, finalmente, esa privatización no se produciría. No solo no se privatizó la marca, sino que el SEC, el regulador del mercado estadounidense, demandó a Elon Musk, que se vio forzado a dejar su cargo de presidente de la marca, aunque manteniendo el de CEO, y a pagar 20 millones él y 20 millones Tesla para evitar males mayores, como la inhabilitación. El valor de la firma californiana tocaba fondo entonces, a principios de octubre (250,56 dólares por acción).

Cotización de Tesla desde el pasado 1 de enero. | MOTOR ZETA

Pero entonces llegó lo inesperado y, a finales de octubre, Tesla presentaba beneficios inesperadamente, anunciaba que conseguía seguir aumentando el volumen de producción del Model 3 y confirmaba la llegada próximamente del vehículo a Europa. Los inversores, locos de alegría, volvían a venerar al sudafricano y su cotización volvía a dispararse (330,90 dólares por acción). Desde entonces, sus acciones, aunque volátiles, han mantenido una tendencia alcista en un final de año más o menos tranquilo para la marca habiendo ya habilitado la configuración del Model 3 en Europa, con las primeras entregas programadas para febrero. Con todo, y aunque con Tesla es difícil predecir nada, parece que terminará el año con un valor más alto que como lo empezó (320,53 dólares por acción).

Un 2019 complicado

2019 es el año en el que Tesla debe probar que es un fabricante de coches estable con beneficios constantes y un efectivo al alza, algo complicado debido a la velocidad con la que la marca quema billetes. Entre los retos a los que se enfrentará la firma de Musk, con Robyn Denholm como directora, estarán la consolidación de la producción del Model 3. De hecho, probablemente sea el aspecto que más interese a los inversores, que creen que una producción alta de este vehículo se traduciría en beneficios y un gran flujo de efectivo en un futuro a medio plazo. Los inversores siguen dudando de la capacidad de la compañía de sostener un volumen aceptable de unidades de la berlina. Es objetivo de Tesla disipar esas dudas.

Otro gran reto será la competencia. Hasta ahora, Tesla se batía el mercado eléctrico con coches como el Nissan Leaf, el Chevrolet Bolt o el BMW i3, vehículos muy alejados tanto en concepto como en propuesta, ya que el comprador de un Tesla es de un perfil distinto. No obstante, el Model 3 se batirá con una inminente hornada de nuevos coches eléctricos de muchas marcas, que inician su ofensiva y pondrán en peligro la hegemonía de Tesla en el sector. Ya ha llegado el Audi e-tron, llegarán el Volkswagen I.D., el Porsche Taycan o el Mercedes EQC y, hasta 2025, la oferta de eléctricos se multiplicará con vehículos tan capaces y avanzados como un Tesla, pero más baratos.

A los inversores también les interesarán los beneficios y el flujo de efectivo de la marca. Las previsiones son que el último trimestre del año vuelvan a presentar beneficios y un mayor efectivo. No obstante, la llegada de la versión más barata del Model 3, a mediados del año que viene, hará que Tesla deba ajustar sus márgenes de beneficio de un modo peligroso. Además, aunque Elon Musk nigue la necesidad, los analistas creen que Tesla debería aumentar su capital mediante la venta de más acciones (una opción que no gusta al CEO) u otras opciones, para afrontar el pago de la deuda de la empresa y poder acelerar la producción del Model 3 e iniciar los preparativos para la producción del nuevo Roadster y el Semi, que ya cuenta con un gran número de reservas. 

Con todo, según analistas de la agencia Bloomberg, "Tesla espera unas ganancias ajustadas de 6,88 dólares por acción en 2019 y de 1.030 millones de dólares de efectivo", unas cifras ajustadas que podrían remediarse con un aumento de capital de unos 2.500 millones de dólares, algo que "daría a la compañía 12 o 18 meses de oxígeno extra". 2019 va a ser un año divertido en Palo Alto.

Temas: Elon Musk Tesla