EL ADIÓS DE UN ICONO

Rossi: "La despedida fue como haber ganado el 10º título"

  • El 'Doctor' reconoce, a los 42 años, que si se hubiese entrenado durante toda su vida "tanto como en los últimos 10 años, aún sería competitivo"

  • Rossi, considerado por Aldo Drudi, diseñador de sus cascos, "como el Picasso de las motos", empieza una nueva vida tras 26 años en el Mundial

Valentino Rossi se volvió loco de felicidad, el pasado domingo, en Cheste (Valencia).

Valentino Rossi se volvió loco de felicidad, el pasado domingo, en Cheste (Valencia). / MOTOGP/DIEGO SPERANI

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Emilio Pérez de Rozas
Emilio Pérez de Rozas

Periodista

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Dicen que Valentino Rossi escogió el nº 46 porque, cuando era casi niño, observó que lo lucía un piloto japonés, que corría como invitado en el gran premio de casa. Pero la realidad, cuentan, es que lo escogió para toda la vida, tanto que incluso sus dos cifras suman 10, la posición en la que acabó en la última carrera de su vida, la 432, en Cheste (Valencia), porque era el dorsal que lucía su padre, Graziano Rossi, cuando ganó la única carrera de 250cc que ganó en su vida. Ya saben, hasta la fecha de su despedida (14-11-21) suma 46, vaya.

Lo cierto es que el ‘Doctor’ cerró, el pasado domingo, una de las carreras más brillantes, cierto, con unos últimos años poco lucidos y afortunados, que deportista alguno puede acaparar. La despedida fue, desde luego, impresionante, absoluta, hermosa, vibrante y con todos los habitantes del ‘paddock’ de MotoGP, más de un millar, postrados a sus pies, agradeciéndole todo lo que ha hecho por el motociclismo.

“Ha sido una fiesta preciosa. He pensado que, al final, la razón de retirarme era para protagonizar esta fiesta. Ha sido como si hubiese ganado mi 10º título mundial, el que me ha sido negado durante los últimos años”, reconoció feliz, orgulloso, sonriente un Valentino Rossi que recibió el ‘grazie, Vale’ como un reconocimiento mundial. Porque lo fue, sí, tras 432 grandes premios, 115 victorias y nueve títulos mundiales.

Final descafeinado

El ‘Doctor’, que fue alzado y paseado por su boxe volando, caminando sobre los brazos y manos extendidas y elevadas al techo de todo su equipo y amigos, en un curioso paseo por el cielo del Mundial, reconoció el día de su despedida que “si me hubiese entrenado tanto, tanto, como he hecho en mis diez últimos años, aún seguiría siendo competitivo”. Lo cierto es que ‘Vale’ se va tras pasarse cuatro años sin ganar (Holanda-2017 fue su última victoria) y no ‘campeonando’ desde hace 12 años, pues su último título data del 2009.

“Valentino ha marcado una época en el motociclismo y ahora nos toca a los jóvenes intentar que esto siga subiendo”, comentó Àlex Márquez, a quien muchos criticaron por haber sido el único piloto que no estaba en la foto de despedida de Rossi. “Fui el primero, repito, ¡el primero! que le despidió y le dio las gracias, pues, al final de la carrera, lo esperé en la curva 2 de Cheste y nos fundimos en un abrazo”.

Valentino Rossi es paseado por su boxe sobre las manos de su equipo.

/ MOTOGP / DIEGO SPERANI

“Valentino ha disfrutado mucho de estos 26 años en el Mundial, se lo ha pasado muy bien, no sé como lo hace pues yo no me divierto tanto como él. Disfruto, sí, pero, no sé, no me lo paso tan bien como él”, comentó Francesco ‘Pecco’ Bagnaia, uno de los pilotos de moda y, desde luego, el gran favorito para arrebatarle, la próxima temporada, el título al francés Fabio Quartararo. Bagnaia reconoció que había soltado más de una lágrima en la despedida de ‘Vale’. “Yo no lo vi llorar a él, pero yo sí lloré, pues recordé el momento que, con 16 años, me lo presentaron. Y. la verdad, aquel día fue impresionante”.

El Picasso de las motos

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Rossi, que en la fiesta de despedida del campeonato en la que fue coronado nuevo rey el ‘Diablo’ (“he aprendido tantas cosas de Rossi que de muchas de ellas me daré cuenta en los próximos años”) fue nombrado por Carmelo Ezpeleta, máximo responsable del Mundial, ‘leyenda’ del motociclismo, empezó ayer una nueva vida, aquella que, el próximo mes de febrero le convertirá en padre de una niña, fruto de su relación con la modelo Francesca Sofia Novello y que, probablemente, le convertirá en piloto de coches y, quien sabe, si hasta en habitante del mundillo de la F-1.

Como dice uno de sus mejores amigos y diseñador de todos sus cascos, el artista Aldo Drudi, “Valentino es el Picasso de las motos” y, como tal, debemos esperar que su genio no se apague.